Chile: Estado de sitio permanente VS rebelión popular permanente

¡Chile despertó¡ Sostienen emocionados algunos voceros importantes de ese país. Falso. La sociedad chilena no es que haya despertado luego del brutal golpe de estado a cargo del general Pinochet en 1973. Desde hace mucho viene soltando un duro grito, un grito mudo, aparentemente inofensivo pero potencialmente valeroso. Con el tiempo ese grito reprimido se transformó en una rebelión silenciosa. Y últimamente transformado en un histórico movimiento social rebelde, ya cuajado, y en proceso de desembocar una revolución social.

Como es lógico, mal podíamos esperar que tan pronto se derrocara al presidente Allende, se disparase automática y abiertamente un movimiento social contestatario contra la recién dictadura implantada. El régimen dictatorial pinochetista, como es conocido, no era uno más del montón de la ola de gobiernos de facto producidos en las décadas del 50 y 70 del siglo pasado, fue la más feroz de todo el continente. Frente a un régimen que eliminó físicamente a connotados dirigentes izquierdistas y extirpó de raíz la participación política de sus adversarios y de toda la institucionalidad democrática, era menester entrarle con precaución e inteligencia: no irrumpir de modo abierto, sino encubierto. Sin que ello significase caer en estado de pánico e inmovilismo social.

Efectivamente, al principio las víctimas procedieron con cautela y vivacidad mediante un grito mudo, que si bien no trascendía del ámbito doméstico, nunca fue ahogado en lágrimas. Un grito clandestino e ignorado que luego prosperó en una rebelión silenciosa y más tarde tomó cuerpo en toda la sociedad oprimida y especialmente en los cuerpos de las víctimas. Es que las ofensas y maltratos y demás formas de tratos inhumanos cometidos por el poder- como sostienen Frantz Fanón y Ernst Jünger- nunca prescriben ni se olvidan; por el contrario pasan a formar parte de la memoria histórica de los pueblos.

Ese dolor individual y colectivo ni siquiera fue calmado mediante el boom chileno conseguido con el modelo neoliberal, impulsado por los Chicago Boys que puso a la gente de clase media a comprar más y adorar al mercado. Con todo, al dictador no le quedó más opción que convocar un plebiscito. 16 años después del golpe pudimos entender por primera vez que chile nunca había estado dormido.

Es decir, lejos de ser callada la rebelión silenciosa siguió su curso, aunque lentamente, pero sin parar. El mundo entero- salvo las grandes corporaciones y transnacionales que se aprovecharon de los grandes negocios acordados con las autoridades de facto- reaccionó frente a las monstruosidades cometidas por el gorilismo. Pero fueron los propios hombres y mujeres de Santiago y demás provincias de ese país austral quienes impulsaron con más energía el combate contra el Estado de sitio permanente impuesto por la dictadura y posteriormente contra la democracia pactada o incompleta, según Antonio Garretón. Y curiosamente en 2006, 16 años después del gobierno de Patricio Aylwin (1990), bajo la Administración de Bachelet revienta en las calles un gran movimiento social a nivel estudiantil.

La cadena de revueltas/ rebeliones a partir de los primeros años del siglo XXI (2006 en adelante) también confirma que en Chile siempre ha habido una rebelión permanente: Rebelión de los Pingüinos (Abril 2006), por gratuidad de la educación; Marcha de los Paraguas y de los y de los Remolinos (2011), reclamo por financiamiento y por una educación gratuita universitaria; Revuelta-rebelión de los muchachos (2019), reclamo en contra aumento tarifa del metro, y después por el costo de los servicios y últimamente (julio 2020) en contra la privatización de las pensiones.

Lucha felizmente ganada por el movimiento social chileno cuando el pasado viernes 24 de julio, el presidente de gobierno Sebastián Piñera, presionado por fuertes protestas de calle, promulgó la ley que permite a las y los trabajadores durante el contexto de una emergencia sanitaria, retirar parte de sus fondos de pensiones (10%). Dinero, dicho sea de paso, está en manos de las AFP, los fondos de pensiones privados que hacen negocios con los depósitos y jubilaciones de las amplias mayorías trabajadoras.

Reflexiones in-conclusas

-Que hoy la sociedad chilena haya derrotado a una de las políticas más representativas del pinochetismo como es la privatización de la seguridad social, es una demostración patética que el hermano pueblo austral nunca durmió y vive una rebelión permanente, ejemplar para todo el continente.

-La experiencia chilena alimenta nuestra tesis de que no hay pueblos derrotados definitivamente y que frente a un Estado de sitio permanente del capital existe una rebeldía popular permanente de las clases populares en defensa de la vida.

-Lo característico de todo Estado (capitalista) es su permanente Estado de sitio: unas veces declarado cuando las condiciones de Normalidad cambian a Anormalidad y otras veces no declarado (la mayoría de las veces) cuando la Normalidad no está amenazada.

-Las Rebeliones suelen ser manifestadas de diversas formas: unas veces oculta, como los gritos mudos y/o rebeliones silenciosas, y otras veces exhibida abiertamente, como las revueltas y atronadoras rebeliones.



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Francisco Hernández

Profesor universitario

 franc2604@gmail.com

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