Hambrunavirus y Narcovirus, auténticas pandemias

¿Qué pudiésemos sentir al ver morir en los brazos de una madre a su pequeño hijo, vencido por el hambre extrema?. La hambruna desatada en poblaciones enteras del continente africano, ha tenido sus víctimas más vulnerables en los niños; sólo hablemos de las últimas cinco décadas –enero 1970, enero 2020-: son miles, ¡miles!, de ellos quienes pagaron, año a año, con sus vidas la crueldad de esa realidad. ¿Quién los condenó a ese doloroso, triste y miserable destino terrenal?

En Somalia, en Etiopía, en Chad y otras naciones africanas, pero, también en Bangladesh, en Nepal, países del continente asiático, y en nuestra caribeña Haití; ¡son miles!, ¡miles! de criaturas humanas de esas poblaciones marginadas, burladas y hasta despreciadas que, sus años de vida difícilmente superen los dedos de una de sus raquíticas manos. A esas víctimas de la hambruna "natural", debemos sumarles a las centenares que por causa de las bombas y de las balas guerreristas han venido incrementando tan desgraciadas estadísticas de muertes por inanición; los ejemplos sobran: Libia, Irak, Afganistán, Siria . . . desplazados, refugiados, náufragos en el Mediterráneo. Y no olvidemos a los hambrientos niños del continente americano, desde las calles de una gran California estadounidense, hasta la Patagonia.

Del narcovirus, invasor en los cinco continentes, no referiremos mucho, bastará con señalar que sus millones, ¡MILLONES! de contagiados, de todas las edades, de cualquier estrato social, ateo o practicante de alguna religión, en ambiente de guerra o de sana paz, han destrozado sus vidas física y/o moralmente.

Y toda esta universal pandemia de la hambrunavirus y de la capitalista droga –cocaína, marihuana, opio y sus respectivos derivados- ha sido inoculada ayer y hoy por los imperios explotadores, saqueadores, terroristas, genocidas, destructores de la madre naturaleza; por esas élites burguesas de los grandes empresarios internacionales junto a sus serviles políticos.

¡El hambre es un arma de guerra!; a Venezuela se le está aplicando actualmente. Y con la droga nos han invadido en barrios y urbanizaciones. ¿Dónde están nuestros enemigos? No miremos muy lejos, al norte de este continente y a los lados de nuestra Gran República Bolivariana tenemos esa mortal podredumbre. ¿Debemos cuidarnos del coronavirus?. Claro que sí. Sobre todo del inducido a través de los medios manipuladores de la comunicación, pues ese virus informativo, va direccionado a nuestras mentes, a nuestras conciencias.-.



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Jorge Leonardo Núñez


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