¿Por qué fracasó Chávez?

No me refiero al fracaso del socialismo. ¡El socialismo no ha fracasado!

Me refiero al intento de sembrar el socialismo en Venezuela.

Los defensores del capitalismo quieren ver por todas partes y en efecto ven por todas partes el fracaso del socialismo, pero

¡El socialismo no ha fracasado en ningún país!

¡Y posiblemente no fracasará en ninguna parte!

El socialismo no ha fracasado en ningún país, porque simplemente, el capitalismo ha impedido su consolidación. El capitalismo ha impedido, con todos los medios a su alcance la implementación y la consolidación del socialismo en cualquier parte del mundo: ha utilizado para esto su poderío mediático, con la propaganda, la publicidad y la desinformación; su poderío económico, con el libre comercio, las sanciones, sobornos, el narcotráfico, la corrupción; su poderío bélico, con guerras e invasiones; su poderío militar, con espionaje, venta de armas, asesinatos selectivos, etc., etc.

Además de todo esto, el capitalismo ha sido divulgado, promovido, estimulado y exaltado por excelentes teóricos a lo largo de varias generaciones, que defienden las bondades que sin duda tiene el sistema capitalista, pero en cambio han ocultado la mayor parte de sus contradicciones, fallas y defectos.

Por las razones expuestas anteriormente y muchas otras más, el socialismo no se pudo consolidar en la Unión Soviética, ni en China, ni en ningún otro país o región del mundo. Esto no significa que haya fracasado.

En China lo que existe es la llamada economía de mercado socialista, el denominado Socialismo Chino, que de socialismo no tiene sino el nombre. Es más bien un nuevo modelo capitalista completamente controlado por el Partido Comunista Chino. Veamos:

-En China existen más nuevos multimillonarios que en ningún otro país.

¿Acaso serán nuevos multimillonarios socialistas?

-En China se destruye la naturaleza como en ningún otro país.

¿Acaso será una destrucción socialista?

-En China existe más consumismo que en cualquier otro país.

¿Acaso será consumismo socialista?

-En China existe más contaminación que en cualquier otro país.

¿Acaso será contaminación socialista?

El socialismo siempre será motivo de ataques por parte de los defensores del capitalismo. Todo intento que se realice en defensa de un modelo alternativo al capitalismo, será blanco de arremetidas despiadadas y permanentes para impedir su consolidación.

Pero volvamos a nuestro asunto:

¡El fracaso de Chávez consistió en no haber podido sembrar el socialismo!

El gran error de Chávez consistió en pensar que el socialismo lo podía construir una sola persona con sus colaboradores más cercanos y de más confianza. Si bien es cierto que es necesario un líder, también es cierto que es indispensable y urgente insistir en sembrar la Consciencia del Deber Social, la Consciencia Socialista en la población.

¡Y eso no se hizo!

¡Y no existe socialismo sin consciencia socialista!

Aunque resulte paradójico, Chávez también fue víctima del sistema presidencialista, que impera en Venezuela desde hace ya muchos años.

Un régimen en el cual el poder del Estado se concentra en una sola persona: Presidente, Jefe de Estado, Jefe de Gobierno, Comandante en Jefe de la FANB, Jefe del Poder Ejecutivo, Jefe del Gabinete Económico, primer presidente(pp) del PSUV, pp de PDVSA, pp de CVG, pp del BCV, pp del CNE, pp del TSJ, pp de la Fiscalía, Jefe de la Cancillería, jefe de comunicación e información, jefe de todos los presidentes de las Empresas e Institutos Nacionales, coordinador de todos los operativos nacionales, supervisor de todos los nombramientos oficiales, etc., etc., etc.

Chávez se confió demasiado en su liderazgo y en sus colaboradores más cercanos, descuidando la formación y concientización de las bases de la

Revolución Bolivariana.

Por otra parte, entre los colaboradores más cercanos a Chávez, había muchos oportunistas: adecos, copeyanos, dirigentes provenientes de la Liga Socialista, PCV, PPT, Causa R, Bandera Roja, empresarios, militares de derecha, etc., defensores del modelo capitalista que no estaban dispuestos a colaborar con un proceso socialista. Eran muy pocos los verdaderos revolucionarios.

Muy pronto descubrieron que para estar bien con Chávez sólo bastaba con repetir siempre: ¡Sí, mi Comandante!Eso les garantizaba mantenerse en sus cargos de gobierno.

Muchas veces notamos a Chávez contrariado e impotente porque sus órdenes no eran cumplidas, pero pensábamos en nuestra ingenuidad junto con Chávez, que no era por falta de voluntad de sus subalternos, sino que tal vez era debido a su falta de experiencia en asuntos de gobierno, pues su entorno le hacía creer que todas sus órdenes eran cumplidas por sus colaboradores más cercanos. Chávez reclamaba constantemente una mayor eficiencia en su gobierno, pero es imposible lograr la eficiencia en el sistema presidencialista venezolano.

Chávez solía añorar la falta de una verdadera oposición a su gobierno y que a su vez fuera leal a Venezuela, pero la verdad es que también dentro de las filas de su gobierno faltaban los verdaderos socialistas y honestos revolucionarios, quienes estaban más preocupados por enriquecerse que en hacer una revolución.

Como hemos dicho, Chávez se confió demasiado en su liderazgo y en sus colaboradores más cercanos, descuidando la formación y concientización de las bases de la Revolución Bolivariana.

Pero también hizo falta la participación del Pueblo Organizado, unido y consciente. El pueblo chavista también contaba ingenuamente con que los colaboradores más cercanos de Chávez eran en verdad leales, al proceso revolucionario.

Pero resultó cierta la afirmación del general Mueller Rojas: "el presidente está rodeado de alacranes, quienes conforman una pequeña burguesía…".

Era la "derecha endógena" de la que hablaba Luis Tascón. Un grupo de enemigos internos de la revolución, constituido por dirigentes políticos, civiles, militares de derecha, empresarios, intelectuales, periodistas, que consideraban a Chávez como un hablador de pistoladas, o en el mejor de los casos lo veían con una mirada piadosa como quien está en presencia de un loco. Pero reconocían su liderazgo y se aprovechaban del mismo.

Hoy se encuentran "las dos derechas", la endógena asociada con el psuv y la exógena asociada con la mud o "dizque oposición", repartiéndose las riquezas del país. A los pobres ninguna derecha los quiere.

Con la muerte de Chávez, en muy poco tiempo las dos derechas pudieron detener, y poner en retroceso la Revolución Bolivariana en la cual estaban puestas las esperanzas no solo del pueblo venezolano sino también las de muchos pueblos de América Latina y del mundo.

Por haber dependido de un solo hombre, la Revolución Bolivariana era muy vulnerable y fue fácilmente desviada, ante la mirada atónita del mundo y en gran parte, debido a la enorme manipulación ejercida por el gobierno que Chávez mismo nos había recomendado elegir. Hoy en día, todavía existe una buena parte del pueblo chavista convencido que apoyar a Maduro es defender el legado de Chávez. Que Venezuela se dirige al socialismo, lo cual es absolutamente falso.

El proceso revolucionario fue frustrado y el país está orientado nuevamente en la dirección que tenía antes de 1998.

Han sido en vano las advertencias que unos cuantos verdaderos revolucionarios han podido hacer para contrarrestar el poder mediático de "las dos derechas".

No todos sus colaboradores de Chávez formaban parte de la derecha endógena, pero sí los suficientes para entorpecer el Proceso Revolucionario.

Hoy "las dos derechas" se encuentran respaldando y defendiendo con entusiasmo a un gobierno que está acabando con la Revolución Bolivariana iniciada por Chávez, pero enriqueciéndose solapadamente y protegidos por dicho gobierno.

Mientras tanto, los más convencidos, los leales a Chávez y al proceso revolucionario por él liderado, los chavistas auténticos, actualmente están pagando muy caro su convencimiento y lealtad. Son desprestigiados, silenciados, amenazados, perseguidos, denigrados, apresados, vejados, torturados, etc.

La grave crisis que padece actualmente Venezuela no es casual: la miseria el hambre, la marginalidad, la corrupción, la impunidad, el nepotismo, la escasez, la insignificante producción nacional, el desabastecimiento, el acaparamiento, la especulación, el contrabando, el desgobierno, la ineficiencia, el burocratismo, el desorden administrativo, la emigración de tantos venezolanos en busca de mejores condiciones en otros países, etc. no son fruto de nuestra mala suerte o de alguna maldición, o una guerra económica generada por soldados invisibles, ni del imperio o de la burguesía apátrida exclusivamente. Es consecuencia de ese sistema presidencialista que impide que el gobierno funcione de manera eficiente.

Nuestra inmensa crisis es fruto de la acumulación de errores, imprevisiones, improvisaciones, contradicciones, etc., causadas por la falta de planificación, la irresponsabilidad, el egoísmo y la miopía de todos los gobiernos que hemos soportado en los últimos cien años y de la violación permanente de nuestra Constitución por parte de nuestra clase dirigente.

Es consecuencia de la terrible corrupción política y empresarial que ha destrozado la patria y la ha entregado y la sigue entregando a intereses transnacionales.

Poderosos grupos e intereses económicos, políticos, nacionales e internacionales presionan al presidente y lo obligan a cumplir compromisos y tomar decisiones que ni él mismo puede evitar, ni medir las consecuencias, por no contar con el respaldo de la población a la cual se debe.

No hay ninguna duda de que el sistema o régimen presidencialista es la causa principal de la profunda crisis venezolana. La absurda y penosa crisis que estamos padeciendo, no tiene solución dentro del actual sistema presidencialista que ha imperado en nuestro país durante tantos años.

Para promover el desarrollo y lograr el renacimiento de Venezuela es indispensable y urgente eliminar dicho sistema presidencialista.

¡No se trata solamente del Presidente, se trata del sistema presidencialista!

¡La terrible situación por la que estamos pasando no podrá mejorar bajo la autoridad caprichosa de un solo hombre o mujer!

Una sola persona, cualquiera que sea, del partido que sea, por más inteligente, honesta, sabia, astuta, osada y bien intencionada que sea, no

puede realizar individualmente una tarea tan compleja como es dirigir un país.

Se requiere un Gobierno Colectivo y Responsable, integrado por un equipo muy competente, muy bien estructurado, organizado, coordinado y controlado. Constituido por personas de reconocida calidad ética, intelectual, técnica y moral, donde los criterios científicos y tecnológicos estén por encima de dogmas y doctrinas religiosas o militares, donde la responsabilidad de cada miembro sea asumida en tiempo presente y no solamente ante la historia. Donde exista una total coordinación entre los ministerios, los estados, las alcaldías, las empresas públicas y todas las dependencias del Estado. Un Estado, sin caudillos o líderes individuales con proyectos diferentes al interés nacional. Un Estado sin tutelajes de potencias extranjeras como EEUU, China, Rusia, etc., y donde se cumpla rigurosamente la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Dicho Gobierno Colectivo y Responsable debe contar además con el control, pero también, con el respaldo del Poder Popular unido, organizado y consciente, para así enfrentar los enormes poderes económicos internacionales, que pretenden someter a todos los gobiernos débiles del mundo.

¡La solución está en las manos del pueblo organizado y consciente!

Somos nosotros, los venezolanos, quienes debemos exigir que se resuelvan nuestros problemas generales y de ninguna manera dirigentes políticos extranjeros.

Esta es la verdadera Democracia Participativa y Protagónica con que se podrá lograr la Soberanía de la Patria de manera irreversible y sólo por esta vía tendremos la fuerza necesaria para participar con éxito en el complejo escenario mundial.

Para la recuperación de Venezuela es indispensable la conformación de un Gobierno Colectivo y Responsable.Pero también, el Poder Popular unido, organizado y consciente debe asumir su responsabilidad de controlar al gobierno permanentemente. Debemos asumir colectivamente nuestras responsabilidades y obligaciones, participando activamente en la toma de decisiones o en el seguimiento de las mismas, y dejar de creer que la culpa de todos nuestros males y padecimientos la tienen exclusivamente el malvado imperio y la burguesía apátrida. Reconozcamos que la arrogancia del imperio ha sido fortalecida y estimulada por la sumisión, el entreguismo y la falta de dignidad de nuestros dirigentes, pero también por nuestra indiferencia, tolerancia y ausencia de control a nuestros gobernantes.

Como es obvio, la conformación de tal tipo de gobierno implicaría una Reforma de la CRBV, pero recordemos, que el Pueblo Soberano es Supra constitucional, y por consiguiente puede, cuando a bien tenga, convocar la realización de un Referendo para tal fin. El pueblo venezolano ha adquirido una gran madurez política y previamente, con un adecuado debate de altura, muy seguramente estaría dispuesto a defender este nuevo modelo de Gobierno Colectivo y Responsable.

Necesitamos urgentemente un Gobierno Colectivo y Responsable, llámese Junta de Gobierno, Gabinete Ejecutivo, Grupo Presidencial, etc., constituido por cuatro o cinco miembros, que respete rigurosamente la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que sea elegido nominalmente, pero que además esté controlado o supervisado por un Poder Popular unido, organizado y consciente, que haga valer la Contraloría Social, las Auditorías Públicas y Ciudadanas, que tenga el control de todos los medios públicos de comunicación e información que pertenecen al pueblo y nó al gobierno.

Para lograr estos objetivos se requiere urgentemente la unión y la solidaridad de todos los venezolanos que vivimos honestamente de nuestro trabajo, pues es una ingenuidad esperar la colaboración de quienes actualmente disfrutan de odiosos privilegios dentro del gobierno.

¡No hay otra vía pacífica y constitucional para superar esta crisis profunda y estructural que estamos viviendo en Venezuela!

Es imprescindible reivindicar el protagonismo y la participación del pueblo, convocar a toda la nación al trabajo, a la investigación científica, tecnológica y artística. Reactivar todo el aparato productivo, la agroindustria, la petroquímica, la metalmecánica, etc. Recuperar toda la infraestructura. Mejorar los servicios públicos básicos, etc.

¡No debemos depender exclusivamente de la renta petrolera y minera!

¡Si no cambiamos radicalmente, es completamente imposible recuperar a Venezuela de la dramática situación a que la ha conducido la clase dirigente durante más de cien años!

¡Solo si el pueblo honesto y trabajador participa activamente, superaremos la crisis!

 

 

 

 

 

Atentamente;

Gilberto Hernandez O.

Prof. Jubilado de la Univ. de Oriente

Cel.: (0416) 580 41 81

e-mail: gilnandez@hotmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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Gilberto Hernández Ortíz

Graduado en la universidad Nacional de Colombia en Licenciado en Ciencias de la educación especializado en el área de Física y Matemáticas Postgrado en Educational Media en la Universidad de North Carolina A&T State University año 1984 - Greensboro, N.C Prof. Jubilado de la Univ. de Oriente (Núcleo Anzoátegui)

 gilnandez@hotmail.com

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