La revolución como proceso histórico

¿Qué es una revolución? ¿Una revolución es de derechas o de izquierdas? ¿Qué significa una ideología en un proceso revolucionario? ¿Cuál ideología? ¿Una revolución la realizan los pueblos o los dirigentes? ¿Cuánto dura un proceso revolucionario? ¿Se están expresando procesos revolucionarios durante estas realidades globales? ¿Qué está sucediendo en la sociedad norteamericana actualmente? ¿Es el chavismo un factor determinante en el proceso revolucionario actual en Venezuela? ¿Qué significa, realmente, un frente nacional en un desarrollo revolucionario? ¿Cuál fue el papel que ejerció el Komintern en los procesos revolucionarios en China y en España?

¿Por qué las ideologías que representan el fascismo, el nazismo y el franquismo-falangista son anti-comunistas? ¿Cuál es la contradicción fundamental entre la Encíclica Rerum Novarum y los contenidos fundamentales del Manifiesto Comunista? ¿Es revolucionaria la Teología?

Inquietudes obligantes de necesaria temporalidad hacia sus reflexiones y decisiones conclusivas para cada quien según sus propias circunstancias pero para los analistas el acercamiento a dichas preguntas es diferente no solo según sus personales ideologías sobre las cuales rigen sus propios destinos sino por la necesaria búsqueda de un acercamiento a la objetividad que, quizás, permita proponer variables diferentes ante los escenarios frente a los cuales se deben enfrentar, realmente, esos analistas.

En ello va no solo esa ideología compuesta por todo un bagaje de ideologías en el marco de los procesos históricos sino también influyen el inconsciente histórico nacional y personal del analista, influyen sus íntimas relaciones con su personal geografía titulada como nacionalismo, afectan, evidente, las relaciones personales, cultura y educación, como también golpean los personales avatares junto a las decisiones de cada momento ante escenarios precisos de obligada decisión y, en última instancia, su íntima teología natural, es decir, el Yo personal ante el Otro.

Por ejemplo, tenemos el caso de Joseph Stalin quien fuera seminarista en sus profundas diferencias con las personalidades de Vladimir Ilich Lenin y León Trotsky. Otro significativo ejemplo nos le encontramos con Mao Zedong cuando contrastamos sus personales avatares con aquellos que viajaron a Marsella, a Moscú, a Japón como fueron Zhu Enlai, Deng Xiaoping, Zhu De "el warlord", Qiu Qubai, Wang Ming, Chiang Kaishek, Sun Yatsen. Es decir, las experiencias personales, el contraste de los conocimientos, las reflexiones por lecturas, inclusive las sugeridas, los intercambios personales con propios y extraños, las vidas personales y las decisiones ideológicas. En una palabra, la íntima relación entre el pragmatismo y el intelectualismo. Difícil alcanzar a conocer una persona que logre conjugar ambos paradigmas (Hugo Rafael Chávez Frías).

¿Es la intelectualidad capaz de dirigir un país, un estado, un gobierno, ser un líder?

Cuando nos acercamos al escrito de Isaiah Berlin sobre la intelectualidad rusa del siglo XIX, penetramos en ese pensamiento liberal-positivista de la Escuela de Viena ante las realidades significativas de la Revolución Rusa en las objetivas realidades que se desarrollaban durante la conducción revolucionaria de Joseph Stalin; es decir, generalmente, emitimos opinión sobre "el comunismo ruso-bolchevique" por el desarrollo de la Revolución Rusa bajo la dirección del "padrecito", quizás, intencionalmente, dejando de lado el propio proceso revolucionario en su praxis por la "toma del poder" que ejecutaron, inteligentemente, tanto Vladimir Ilich Lenin como León Trotsky, entre otros líderes bolcheviques, circunscribiéndolos, a ambos actores, como el intelectual, el primero, y como el conjugador del Ejército rojo y opositor a las directrices de Stalin, el segundo. Subjetividad desde una acera, manipulación desde la acera de enfrente.

Otro interesante ejemplo a considerar, en estos momentos, cuando nos acercamos a las lógicas inquietudes que se levantan durante un proceso revolucionario, cuales podrían inquietarnos, sobre cuáles podrían ser los desafíos actuales ante las contradicciones ante las cuales nos debemos confrontar en el actual proceso revolucionario bolivariano-chavista.

Es el conocimiento requerido que se desarrolló durante el propio proceso revolucionario chino tanto en su primera etapa como durante el ejercicio del Poder en el marco de la necesaria relación dialéctica que se expresó entre la realidad histórico-interna-nacional y las reales presiones provenientes desde las arenas internacionales anti-comunistas cuando deberíamos abstraer teoría para su adaptación en praxis revolucionaria. Expongamos, entonces.

Tratar de comparar ambas revoluciones, la bolchevique y la china en su primera etapa revolucionaria, no solo es un garrafal error conceptual sino que llevó a brutales situaciones sangrientas como la "Masacre de Shanghai" (abril, 1927).

Los avatares frente a los cuales se vio inmerso el proceso revolucionario chino entre 1919 hasta la conquista del poder en 1949 tienen toda una interesante lectura por sus profundos contenidos no solo en lo conceptual-construcción-del-partido como lo conceptual referido al carácter político-ideológico de la revolución. Es decir, aquella tesis euro-céntrica referida e impuesta a la unión significativa de un frente nacional con el objetivo de una revolución democrática-burguesa en el marco objetivo de una realidad china de ser semi-colonia, no comulgaba con aquello arriba en mención como es lo histórico-nacional-antropológico.

Ese, en nuestra modesta opinión, es el "error inducido por interesado", como bien está siendo aceptado, en las actuales circunstancias, por los estudios de los sinólogos; fue un error proveniente de la Internacional Comunista, Comintern. Serían en las circunstancias de Fujian, como bien lo propuso estudiar el Comandante Fidel Castro Ruz, las que obligaron, intelectualmente, tanto a Mao Zedong como a Zhu De, a "darle un vuelco profundo" al diseño del proceso revolucionario chino en contra de las tesis que se mantenían como directrices fundamentales por el Comité Central del Partido Comunista Chino, radicado, para aquellas fechas, en la ciudad de Shanghai.

Es decir, la realidad que significó el fracaso del "Levantamiento de la Cosecha de Otoño" (1927), llevó, obligatoriamente, a discernir, reflexionar, objetivar, decidir la preeminencia del partido (Mao Zedong) sobre los lógicos quehaceres del ejército (Zhu De), lo que significó el diseño de un nuevo concepto en el propio proceso revolucionario chino en sus diferentes por importantes temporalidades las cuales sería profundamente ajenas a los deseos políticos, por temporales, de la Internacional Comunista, el Komintern.

Ese muy importante paso, decisión, alcanzada gracias al liderazgo del hunanés (Mao), permitió la adscripción por fundamental y necesaria de la Historia al propio proceso revolucionario chino, permitió desde una sencilla reflexión sobre el análisis de la sociología sobre la composición social china, permitió profundizar en la contradicción que significaba la influencia del pensamiento euro-céntrico sobre el proceso nacional-revolucionario chino para aquellos tiempos históricos, obligó a la consideración y la aceptación del significado real de la realidad antropológico-social por histórico del pueblo chino, campesino, obrero, intelectual, empresarial-nacionalista, junto a lo significativo de los contenidos de los records de los historiadores chinos (Szuma Chien. "Records of the Historian". Foreign Language Press. Peking, 1979, pp. 462).

Una vez alcanzado el Poder y declarada la República, en aquel 1° de Octubre (1949), la revolución china entró en una diferente etapa revolucionaria con las propias limitaciones del desconocimiento que significaba ejercer el poder (to rule), el diseño de las políticas gubernamentales, proponer una estructura de Gobierno y desarrollar todas sus variables obligantes y referidas al ejercicio del Poder.

Nos vamos a permitir algunos cortos comentarios. Mao Zedong anunció, en aquel 1° de octubre, la composición y el ejercicio de un cuerpo legislativo de amplia participación clasista, curiosamente. El gobierno no se instaló, inmediatamente, en Beijing. Por razones de seguridad, todos los líderes fundamentales, regresaron a las "Colinas Perfumadas", vista la necesidad de mantener un regio, cerrado y firme ambiente vertical ante la toma de fundamentales decisiones en total colegiatura bajo el liderazgo fundamental de Mao Zedong y Zhu De. En relación a las realidades internacionales, el pragmatismo de la Gran Bretaña, de muy larga data y relación semi-colonial en y con China, procedió a reconocer al nuevo gobierno revolucionario tal como lo hiciera también Cuba. Y, por necesidad lógica, se propuso un plan de desarrollo económico de corte centralista sobre el marco del modelo soviético.

Podríamos exponer que desde aquel año de 1950 hasta el año de 1979, en aquel diciembre, el propio proceso revolucionario chino transitó por duras pero interesantes experiencias políticas, económicas, sociales e ideológicas cuales, en nuestro personal criterio, fueron dramáticas por los diferentes resultados consecuenciales de cada una de esas experiencias, más por los escenarios internos que por las influencias externas. Ello no niega realidades como la "Guerra de Corea", la confrontación permanente con el Gobierno de China en la isla de Taiwan, las realidades que se expresaron durante la "Guerra de Vietnam" como la confrontación con la URSS por razones limítrofes sobre el río Amur.

Es, en este contexto, también, bajo nuestro criterio, que dos hechos históricos promovidos desde la propia "Nueva Ciudad Prohibida" como lo fueron, en primer momento histórico, la "Campaña de las Cien Flores" (1956) y, en segundo término, la denominada como la "Revolución Cultural" (1966), cuales serían los catalizadores de nuevas realidades que se decidieron en aquel diciembre del año 1979 cuando, bajo una nueva dirección del partido comunista chino, tomaron la decisión, acordada, de transformar a China en una "potencia regional" con la implementación de la política de "reforma y apertura", política, profundamente, criticada por cierta intelectualidad euro-céntrica como por sectores intelectuales chinos considerados maoísta dentro de la propia nación china.

Cierto es y es de fácil demostración que las realidades globales en sus desarrollos bajo los paradigmas de la evolución en permanente perfectibilidad buscando su permanencia histórica como sistema capitalista, en sus actuales, objetivas y permanentes crisis sistémicas, son una demostración en el marco de las realidades contenidas en la política internacional actual y ante la cual, consideramos, ningún país puede evadirse completamente; en ese orden, es, en ese contexto, cuando es importante por imperativo que se desarrollen y se expresen, necesaria y obligatoriamente, "las unidades regionales" cuales son de vital importancia para las seguridades internas y las permanencias de los procesos revolucionarios actuales con las finalidades obligantes de "ese permanente diálogo" entre "las fuerzas del mal con las revoluciones" (Chávez Frías en las NNUU: "…acá huele a azufre…").

Pero ¿es de comprensión en los factores sociales esas realidades internacionales, regionales e incluso nacionales en los lógicos procesos evolutivos de las revoluciones en su dialéctica objetiva, real y necesaria, en tanto y cuanto se comprende, entiende y se acepta que una revolución es un solo proceso perfectible, continuo, dramático que se confronta, permanentemente, con las propias contradicciones del sistema socio-económico que se busca superar en la lógica imperativa de la Historia como referente fundamental?

Para poder confrontar ese núcleo permanente de contradicciones no ya con la contradicción fundamental que significa el ir superando los paradigmas fundamentales del sistema a superar, es decir, en este caso concreto, la superación del sistema capitalista, la realidad obligante de la transformación del Estado capitalista, según las propias características nacionales, las diferentes alienaciones según el ideario presente en el conjunto social-nacional, y, en última instancia, consolidar la cultura, la educación, sobre las bases fundamentales del cuerpo de ideas correspondientes a esa filosofía en su relación con el ser social como ser creado; es decir, comprender el marco antropológico histórico que define, en los tiempos históricos, a la sociedad en revolución.

A título de ejemplo, en una sociedad tan compleja como la venezolana con una larga variedad antropológica, con realidades teologales tan no solo diferentes sino encontradas, con una muy densa y profunda Historia tan particularmente diferente a otras historias comparadas, a esos inconscientes colectivos que vienen y provienen desde los Caribes, en ese marco real y objetivo, el proceso revolucionario, de por si y en si, es supremamente complejo y de difícil comprensión para "tirios y troyanos", a nivel nacional, más aún para aquellas sociedades allende nuestras fronteras históricas se expresan en permanente observación necesaria y obligante según sus propias realidades nacionales.

En fin, permítasenos expresar una inquietud de larga data. Si las sociedades, históricamente, han evolucionado, en permanente perfectibilidad, y siendo el marxismo un cuerpo de ideas que ha tratado de explicarlas exponiendo el análisis, en su absoluta comprensión, dirigido para "tirios y troyanos", en considerando que el "ser social" es, en última instancia, "ser creado", y, como tal, adscrito a la Conciencia Eterna, nos preguntamos dónde está, entonces, el significado real, por objetivo, como, en la sencillez del pensamiento humano, del original "pecado de soberbia" como primera expresión de desobediencia de carácter contra-Creador manifestado por el "Ángel caído". "Cosas estás viviendo, don Sancho".

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

https://cpianalysis.org/2016/07/14/chinese-culture-after-the-cultural-revolution/

http://english.counsellor.gov.cn/html/2017-03/213.html

http://news.xinhuanet.com/english/2017-08/15/c_136528307.htm



 



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Miguel Ángel Del Pozo


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