Zonas económicas especiales, Keiretsu - Zaibatsu y corporaciones

Permítasenos expresar que en toda revolución, probablemente, la contradicción que mayores polémicas propone para el debate académico y político es la que implica y significa el cambio profundo e importante en la estructura económica del estado lo que significa que debemos definir, en primera instancia, a cuál estado nos estamos refiriendo y, en segundo paso, a definir a cuáles tiempos de cambios estamos apersonados para así poder precisar conceptos, calidades y tiempos revolucionarios de los cambios en la estructura económica sobre la base marxista lo que a su vez obliga a precisar las propuestas políticas para la praxis económica en tanto y cuanto nos expresamos en revolución.

En cuanto conversamos sobre cambios profundos en la estructura económica del estado, según los tiempos históricos, hemos entrado en conocimiento de realidades que se han venido expresando en el proceso evolutivo en perfectibilidad histórica del modelo de producción capitalista en su superación de los agotamientos socio-políticos y económicos del sistema feudal cuando precisamos los espacios y tiempos históricos de la vieja y agotada Europa. Es probable que no nos hayamos adentrado a analizar las consecuencias de la “Reconquista” cuando nos referimos a la Historia de la España. Aquella realidad histórica obligó al Poder castillo-leonés no solo a imponer el cristianismo a “sangre, tortura y fuego” a “infieles” tanto “moros” como a los “judíos” sino que impuso una realidad social referida a la migración de importantes comunidades judeo-sefarditas hacia, básicamente, cuatro (4) regiones geográficas: Portugal; norte de África; Estambul; Ámsterdam. Hemos expresado en anteriores que aquella migración a Ámsterdam trasladó el comercio internacional, paulatinamente, desde el Mediterráneo hacia la región geográfica del Canal de la Mancha; es decir, el incipiente capitalismo hispano quedó “frustrado” gracias a la imposición de la super-estructura feudal cristiana sobre la incipiente consecuencia del desarrollo del mercado y la acumulación en el “burgo hispano”. Aquella realidad obligó a aquella comunidad judeo-sefardita a desarrollar el concepto de una “compañía extra-nacional y extra-continental” de comercio internacional incipiente con fuerte impacto negativo en las rutas comerciales terrestres y del Mediterráneo para imponer el transporte marítimo desde las lejanas regiones asiáticas donde las especias, té y sedas se producían hasta el mercado por subasta en la ciudad de Ámsterdam. Aquella fue la primera compañía capitalista que no solo se transformó en compañía de comercio internacional sino que impactó en la estructura económica incipiente-capitalista de Ámsterdam particularmente en lo que podríamos calificar como “una bolsa de trading” de los productos importados, la emisión de contratos firmados y aceptados por las partes, de un incipiente pero consolidado sector financiero, la acumulación-ahorro-ganancia y la importancia de una sistema de distribución que sin negar lo anterior-histórico (Ruta de la Seda en todas sus variantes) permitió y obligó a desarrollar una industria naval que tendría sus consecuencias al seguir de los siglos.

Nos, nos permitimos considerar que después del desarrollo del comercio internacional por las diferentes vías de la Ruta de la Seda, la importancia del Mediterráneo como espacio de transito del comercio internacional entre Medio Oriente, norte de África y Europa, en el marco del desarrollo del sistema económico capitalista y, en consecuencia, del estado capitalista, la creación de la “Compañía de las Indias Orientales” en Ámsterdam como primera compañía transnacional (¿global?) podríamos considerarla como la base fundacional para el proceso del desarrollo conceptual del sistema de comercio internacional capitalista según los tiempos históricos obligantes de perfectibilidad del propio sistema capitalista hacia su globalización y/o mundialización como le agrada a los franceses y afrancesados.

Lo inmediato anterior nos serviría de base para poder exponer algunas ideas sobre las propuestas en el título de este conjunto de frases para su discusión. Permítasenos comenzar por la expresión japonesa de una corporación nacional-transnacional “a lo japonés”. El primer concepto de compañía industrial-comercial japonesa es el referido como “keiretsu”. El keiretsu es consecuencia de un proceso histórico que se le ha denominado como el “Restauración Meiji”. La crisis de “lo samurái” obligó al poder real con el apoyo obligado del poder simbólico aceptar las realidades que se venían desarrollando en el continente asiático con la presencia naviero-militar-comercial del Imperio británico subyugando tanto a la India como a China. Aquellas hechos históricos obligaron a aquel poder en decadencia de “lo samurái” a la reflexión y cambios profundos del Estado japonés que obligó, a su vez, a reestructurar la estructura económica japonesa modernizándola en un muy interesante esquema estructurado económico-comercial capitalista que cuando se avino a lo familiar encontró su nombre en el “zaibatsu”. En simples palabras, “lo samurái” japonés se transformó en una estructura de poder industrial-militar-capitalista en el keiretsu que significaba que, según el modelo de comercialización capitalista, se impusiera una estructura de poder que se verticalizaba en el “poder simbólico” (el emperador) como “poder super-estructural”, un sector financiero-burgués-capitalista, un sector industrial-y-militar y una compañía comercializadora todo ello conjugado en los siguientes keiretsu-zaibatsu: Mitsui, Mitsubishi, Yasuda, Sumitomo siendo éste último el responsable de la comercialización global. La estructura económico-comercial-financiera como tal nunca fue desmantelada por la ocupación estadounidense después de la 2da. Guerra Mundial; es decir, que, básicamente, los mismos nombres están presentes en el “modelo japonés” con la importante incorporación de las compañías japonesas de las mas reconocidas marcas. Este modelo de desarrollo de la estructura económica japonesa fue copiada por, al menos, una corporación china que se benefició de la política de apertura impuesta por Deng Xaioping; su nombre: CITIC. Este modelo japonés nunca fue copiado por los denominados “Tigres Asiáticos” y la base que sustenta a la corporación capitalista occidental no contiene las características del zaibatsu como lo expresa la estructura de poder total japonés.

Las “Zonas Económicas Especiales” (ZEE) no son “maquilas mexicanas” y ello es obligante precisarlo. Ellas, las ZEE, son construidas a la medida y usos nacionales particulares lo que nos lleva a tener que aceptar que no es un modelo trasladable pero si analizable. Las ZEE son espacios geográficos precisos en perfecta conjunción con las objetivas realidades nacionales; es decir, una ZEE en China en nada es semejante a una ZEE en Taiwan y/o donde se trate de imponer ese modelo económico. Sí pudiéramos comparar a una ZEE con algo similar en la Historia Económica Mundial podríamos, laxamente, compararla con “un burgo” como también con una “ciudad-estado”, repetimos, como modelo especial económico. Hay ZEE que se han transformado en importantes ciudades como, por ejemplo, Shenzhen, Zhuhai como en espacios controlados y, en ocasiones cercados, como la ZEE al sur de la isla de Taiwan. La ZEE es un objetivo económico con características especiales y con ciertas normas puntuales que, generalmente, están dedicadas a la exportación de su particular producción industrial. Una ZEE pudiera estar dirigida a la producción de objetos de consumo de alta tecnología dependiendo de la estructura económica con la cual se la diseñe, con objetivos económicos dirigidos a los mercados globales específicos, con extraordinarios beneficios particulares y con normas laborales muy bien definidas. Una ZEE pudiera expresarse como un espacio socio-económico enmarcado en el mercado mundial con particular relación con la economía capitalista mundial lo que no significa que no se pudiera diseñar una ZEE con base económica socialista. Una ZEE debería responder, actualmente, a los desarrollos referidos a la nanotecnología, tecnologías de punta como transmisores y especificas realidades de partes con alta incorporación tecnológica para bienes de capital dirigidos a las nuevas normas tecnológicas mundiales como productos “aguas abajo” con alto contenido tecnológico como aceites y grasas especial. Lo anterior son guías para su análisis en el marco de lo real-existente en cuanto a ZEE se refiere a nivel mundial; ello requeriría precisar, incluso, marcar las diferencias fundamentales entre una ZEE y una maquila para evitar diseñar modelos intermedios de expresión económica como, en alguna oportunidad se discutió nacionalmente.

La ZEE debe ser ubicada, geográficamente, en zonas cercanas a puertos y aeropuertos para la exportación de los bienes producidos de la muestra exportable. La ZEE debería ser ubicada geográficamente en zonas, al tiempo, donde los costos por transporte no incidan en los costos de producción cuando consideramos que una ZEE en una economía en transito hacia la economía socialista obliga a considerar los costos en correcta relación con el referente ley del trabajo, los costos de las energías utilizadas y los costos en los impuestos específicos en considerando la propia realidad socio-económica de la ZEE. Son solo algunas consideraciones.

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Miguel Ángel Del Pozo


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