Socialismo sin reglas

No pretendo hablar sobre el sistema de justicia como tal, el cual sin duda necesita una crítica a fondo. Sin embargo mi propósito en este momento tiene más que ver con las reglas o leyes básicas concernientes al comportamiento habitual del ciudadano en su comunidad o en las calles, avenidas y autopistas.

Un clamor que escucho a diario es la queja del ciudadano de la calle sobre la necesidad de que hay que sancionar a los abusadores cotidianos. Aquí quiero involucrar concretamente al funcionario que tiene en sus manos durante el día a día, hacer cumplir las leyes. Me refiero a vigilantes de tránsito, policías, guardias nacionales y todo aquel funcionario con responsabilidad directa sobre el compromiso urgente de educar sancionando.

Ejemplos habituales y que no se necesita ser jurista para saber que se infringe la ley son:

Los motorizados que arriesgan la vida de su familia al montar en su moto además de la esposa, los hijos (he visto casos de cuatro personas en una moto). Los he contemplado pasar frente al vigilante de tránsito pausada y retadoramente sin que por parte del funcionario haya la menor acción al respecto.

El automovilista en las autopistas zigzagueando entre carros a velocidades increíbles y no solamente no hay un solo motorizado vigilando para que no se cometa la acción sino que pasan frente a guardias nacionales y autoridades de tránsito mientras que estos están o conversando entre sí o mandando mensajes de textos. 

Quieren algo más concreto: la serie de casas que han dejado construir a la orilla de la autopista Francisco de Miranda (en dirección Guarenas – Caracas) justo antes de cruzar para entra al terminal de pasajeros. Toda una urbanización, con casas de varios pisos, y el espacio lleno de carros y camionetas para pasajeros. Será que están cubiertos de un manto de invisibilidad ante los ojos del Ministerio del Ambiente o que se yo a quien corresponda esta sanción y más que justificada frente a las lluvias recientemente ocurridas.

Podría seguir y llenar varias páginas de casos al respecto pero la reflexión está en que la mayoría de los funcionarios elegidos para desempeñar esta tarea no están preparados como ciudadanos para hacerlas cumplir.

Ellos forman parte de esa misma conglomeración de personas que a diario al quitarse el uniforme y la placa comenten las mismas faltas que ellos mismos han debido evitar.

Estamos hablando de educación para la vida ciudadana, desde pequeños y con el ejemplo como norma. Venezuela no se puede dar el lujo en pleno siglo XXI de seguir cometiendo repetidamente errores que han podido haber sido corregidos hace mucho tiempo.

Una revolución significa un cambio de actitud frente a la vida y esto sólo se logra teniendo mejores ciudadanos.

El presidente Chávez se ha cansado de insistir sobre este tema. Recientemente habló de las defensas destrozadas en las autopistas, de la basura inclemente, de los túneles sin mantenimiento, de conductores de gandolas precipitados en un frenesí de velocidad incontrolada.

¿Que estaremos esperando para actuar? Que el caos nos alcance y después no haya manera de reclamar a las generaciones por venir.

Apresuremos ya definitivamente la aplicación de leyes que están escritas y que lamentablemente esperan por ser ejecutadas.

“Los hombres han nacido los unos para los otros; edúcalos o padécelos”

Marco Aurelio

luisortega69@hotmail.com



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Luis Ortega


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