Universidades para los pobres, universidades para los ricos

9 de Mayo - Los gobiernos de la Revolución Bolivariana, en particular los presididos por el comandante Chávez, muestran logros cuantitativos notables en materia de educación universitaria. El aumento del número de bachilleres estudiando carreras universitarias tanto en instituciones universitarias como en programas especiales, principalmente durante la primera década de este siglo, no tiene paralelo en la historia de Venezuela. También hay que resaltar el número de nuevas universidades creadas en tiempos de la Revolución Bolivariana, aunque en este aspecto hay que ser un poco más rigurosos. Este tema lo trataré en otro artículo. No se puede dejar de mencionar la creación del Ministerio de Educación Universitaria, hoy con otro nombre, una vieja aspiración de la comunidad universitaria que nunca se llevó a cabo en los gobiernos de la IV República. El gobierno también creó dos misiones dedicadas a la atención de la educación universitaria: la Misión Alma Mater y la Misión Sucre. Con la creación de estas misiones el gobierno continuó, consciente o inconscientemente, la política de discriminación en la educación universitaria. Las políticas públicas no siempre funcionan de la misma manera para todas las personas en diferentes circunstancias. Que una política pública termine teniendo un efecto diferente al planeado no es indicador de mala intención del diseñador de dicha política ni tampoco de quienes la realizan en el terreno. Por eso es que se hace necesario evaluar las políticas y sus efectos.

Una de los temas de estudio de la sociología de la educación es el funcionamiento de diferentes carriles en el sistema educativo para determinados grupos sociales. En Venezuela, por muchos años han estado en funcionamiento carriles tanto en la educación secundaria como en la universitaria. En la educación secundaria funcionaron los carriles diferenciados de la educación técnica y del bachillerato en la educación post-primaria. Las y los estudiantes que culminaban sus estudios en las escuelas técnicas no podían ingresar a las universidades. Solo podían ingresar a las universidades los estudiantes del carril de bachillerato. A mediados de los setenta del siglo pasado se corrigió parcialmente esta situación con la creación del Ciclo Diversificado de la Educación Media. A partir de esa reforma todos los estudiantes que egresaban de las escuelas técnicas recibían el título de bachiller, pero se mantenía el carril de la educación técnica. Las y los estudiantes que optaban por esta opción tenían que estudiar un año más que los estudiantes de los liceos. En la educación universitaria existen desde hace varias décadas carriles diferenciados en la educación universitaria. Durante los gobiernos de AD y COPEI, como respuesta a la creciente demanda de educación universitaria y la incapacidad de las universidades para dar respuestas efectivas, fueron creados los institutos universitarios de tecnología y los colegios universitarios. Estas instituciones constituyeron un carril diferenciado por el que podían transitar los hijos de la clase trabajadora, de esta manera se buscó distraer la demanda de las universidades a estas nuevas instituciones. Se le vendió a las y los bachilleres provenientes de los sectores marginados que se les ofrecía una oportunidad para graduarse solo en tres años en una carrera universitaria, cuando en realidad un título de TSU equivale al de un obrero calificado. Los adecos principalmente fundaron institutos universitarios de tecnología prácticamente en todos los estados. A la par florecieron los colegios universitarios e institutos de tecnología privados de bajo costo, los cuales se convirtieron un gran negocio financiado por las y los bachilleres de los sectores menos favorecidos e la población que no tenían acceso a la educación en las universidades. Con la aparición de estas instituciones educativas privadas se consolidó ese carril como mecanismo de segregación de las y los estudiantes de los sectores marginados. Ese carril sigue en funcionamiento actualmente. Además, los gobiernos de la Revolución Bolivariana han agregado nuevos carriles por los que son distribuidos las y los estudiantes de diferentes posiciones socioeconómicas.

La Revolución Bolivariana ha creado fundamentalmente dos nuevos carriles en la educación universitaria. Uno de ellos es la Misión Sucre, la cual fue creada inicialmente para ofrecer educación universitaria a estudiantes que no había tenido acceso a esta o que habían abandonado los estudios. Estos estudiantes no fueron admitidos a las instituciones de educación universitaria existentes, para ellos fueron construidas unas edificaciones especiales llamadas aldeas en las que principalmente los colegios universitarios y los institutos universitarios ofrecían algunas de sus carreras universitarias. Estas carreras que se ofrecen en las aldeas se les dio el nombre de Programas Nacionales de Formación, cuando en realidad no eran programas nuevos. Todos esos programas conducían al título de Técnico Superior Universitario. La mayoría de las y los estudiantes de esos programas de formación nunca tuvieron ningún tipo de contacto con las instituciones que formalmente gestionaban dichos programas. A cada instituto universitario de tecnología y colegio universitario se le impuso la gestión en el ámbito nacional de un determinado número de carreras sin contar con los recursos humanos y financieros para tal tarea. Las y los profesores que trabajaban en los programas que se ofrecen en el marco de la Misión Sucre no tienen ningún tipo de contacto con la institución que gestiona esos programas. Es más, estas personas no son reconocidas como profesores universitarios. En paralelo a los programas nacionales de formación son ofrecidos en el marco de la Misión Sucre algunos programas de formación de grado (PFG) de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Estos programas, totalmente diferentes de los programas nacionales de formación, conducen al título de licenciado. Aunque no he tenido acceso a estadísticas recientes sobre el número de graduados de la Misión Sucre por programas, se ha comentado desde hace muchos años que uno de estos con el mayor número de egresados es el PFG Estudios Jurídicos. Tenemos así que dentro de la misma Misión Sucre funcionan dos carriles: uno que conduce solo al título de TSU y otro que conduce solo al título de Licenciado.

El otro carril en la educación universitaria lo constituyen en su mayoría las nuevas universidades creadas a partir de la transformación formal de los colegios universitarios y los institutos universitarios de tecnología en universidades politécnicas territoriales. Este cambio formal de nombre de esas instituciones de educación universitaria no ha significado un verdadero proceso de transformación de dichas instituciones en universidades. Tampoco a cambiado la composición social de las y los estudiantes que son admitidos en esas nuevas instituciones de educación universitaria. Hay que señalar que existe una gran diversidad entre las universidades creadas en tiempos de la Revolución Bolivariana, por ejemplo, la UNEFA y la UNEARTE son universidades muy diferentes. No es posible referirse a todas ellas con un solo adjetivo o clasificarlas en una única categoría.

En conclusión, los gobiernos de la Revolución Bolivariana escogieron el modelo capitalista de los carriles educativos para canalizar a las y los estudiantes y así ofrecerles diferentes opciones de estudio de educación universitaria. Camino diferente al escogido en otros procesos revolucionarios en los que se ha democratizado el acceso a las universidades existentes y se han creado nuevas universidades en condiciones académicas similares a estas. Recordemos las conocidas palabras de Che Guevara: "… la Universidad debe ser flexible, pintarse de negro, de mulato, de obrero, de campesino, …" (Fuente: https://www.marxists.org/espanol/guevara/59-honor.htm). Se refería a las universidades que existían en Cuba antes de la revolución, a las universidades de la burguesía. Nuestras universidades "tradicionales" siguen sin ser flexibles, sin pintarse de negro, de mulato, de obrero, de campesino, para ellos la Revolución Bolivariana creo un carril separado materializado en instituciones separadas incluso fuera de las universidades.

Los gobiernos de la Revolución Bolivariana, en particular los presididos por el comandante Chávez, muestran logros cuantitativos notables en materia de educación universitaria. El aumento del número de bachilleres estudiando carreras universitarias tanto en instituciones universitarias como en programas especiales, principalmente durante la primera década de este siglo, no tiene paralelo en la historia de Venezuela. También hay que resaltar el número de nuevas universidades creadas en tiempos de la Revolución Bolivariana, aunque en este aspecto hay que ser un poco más rigurosos. Este tema lo trataré en otro artículo. No se puede dejar de mencionar la creación del Ministerio de Educación Universitaria, hoy con otro nombre, una vieja aspiración de la comunidad universitaria que nunca se llevó a cabo en los gobiernos de la IV República. El gobierno también creó dos misiones dedicadas a la atención de la educación universitaria: la Misión Alma Mater y la Misión Sucre. Con la creación de estas misiones el gobierno continuó, consciente o inconscientemente, la política de discriminación en la educación universitaria. Las políticas públicas no siempre funcionan de la misma manera para todas las personas en diferentes circunstancias. Que una política pública termine teniendo un efecto diferente al planeado no es indicador de mala intención del diseñador de dicha política ni tampoco de quienes la realizan en el terreno. Por eso es que se hace necesario evaluar las políticas y sus efectos.

Una de los temas de estudio de la sociología de la educación es el funcionamiento de diferentes carriles en el sistema educativo para determinados grupos sociales. En Venezuela, por muchos años han estado en funcionamiento carriles tanto en la educación secundaria como en la universitaria. En la educación secundaria funcionaron los carriles diferenciados de la educación técnica y del bachillerato en la educación post-primaria. Las y los estudiantes que culminaban sus estudios en las escuelas técnicas no podían ingresar a las universidades. Solo podían ingresar a las universidades los estudiantes del carril de bachillerato. A mediados de los setenta del siglo pasado se corrigió parcialmente esta situación con la creación del Ciclo Diversificado de la Educación Media. A partir de esa reforma todos los estudiantes que egresaban de las escuelas técnicas recibían el título de bachiller, pero se mantenía el carril de la educación técnica. Las y los estudiantes que optaban por esta opción tenían que estudiar un año más que los estudiantes de los liceos. En la educación universitaria existen desde hace varias décadas carriles diferenciados en la educación universitaria. Durante los gobiernos de AD y COPEI, como respuesta a la creciente demanda de educación universitaria y la incapacidad de las universidades para dar respuestas efectivas, fueron creados los institutos universitarios de tecnología y los colegios universitarios. Estas instituciones constituyeron un carril diferenciado por el que podían transitar los hijos de la clase trabajadora, de esta manera se buscó distraer la demanda de las universidades a estas nuevas instituciones. Se le vendió a las y los bachilleres provenientes de los sectores marginados que se les ofrecía una oportunidad para graduarse solo en tres años en una carrera universitaria, cuando en realidad un título de TSU equivale al de un obrero calificado. Los adecos principalmente fundaron institutos universitarios de tecnología prácticamente en todos los estados. A la par florecieron los colegios universitarios e institutos de tecnología privados de bajo costo, los cuales se convirtieron un gran negocio financiado por las y los bachilleres de los sectores menos favorecidos e la población que no tenían acceso a la educación en las universidades. Con la aparición de estas instituciones educativas privadas se consolidó ese carril como mecanismo de segregación de las y los estudiantes de los sectores marginados. Ese carril sigue en funcionamiento actualmente. Además, los gobiernos de la Revolución Bolivariana han agregado nuevos carriles por los que son distribuidos las y los estudiantes de diferentes posiciones socioeconómicas.

La Revolución Bolivariana ha creado fundamentalmente dos nuevos carriles en la educación universitaria. Uno de ellos es la Misión Sucre, la cual fue creada inicialmente para ofrecer educación universitaria a estudiantes que no había tenido acceso a esta o que habían abandonado los estudios. Estos estudiantes no fueron admitidos a las instituciones de educación universitaria existentes, para ellos fueron construidas unas edificaciones especiales llamadas aldeas en las que principalmente los colegios universitarios y los institutos universitarios ofrecían algunas de sus carreras universitarias. Estas carreras que se ofrecen en las aldeas se les dio el nombre de Programas Nacionales de Formación, cuando en realidad no eran programas nuevos. Todos esos programas conducían al título de Técnico Superior Universitario. La mayoría de las y los estudiantes de esos programas de formación nunca tuvieron ningún tipo de contacto con las instituciones que formalmente gestionaban dichos programas. A cada instituto universitario de tecnología y colegio universitario se le impuso la gestión en el ámbito nacional de un determinado número de carreras sin contar con los recursos humanos y financieros para tal tarea. Las y los profesores que trabajaban en los programas que se ofrecen en el marco de la Misión Sucre no tienen ningún tipo de contacto con la institución que gestiona esos programas. Es más, estas personas no son reconocidas como profesores universitarios. En paralelo a los programas nacionales de formación son ofrecidos en el marco de la Misión Sucre algunos programas de formación de grado (PFG) de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Estos programas, totalmente diferentes de los programas nacionales de formación, conducen al título de licenciado. Aunque no he tenido acceso a estadísticas recientes sobre el número de graduados de la Misión Sucre por programas, se ha comentado desde hace muchos años que uno de estos con el mayor número de egresados es el PFG Estudios Jurídicos. Tenemos así que dentro de la misma Misión Sucre funcionan dos carriles: uno que conduce solo al título de TSU y otro que conduce solo al título de Licenciado.

El otro carril en la educación universitaria lo constituyen en su mayoría las nuevas universidades creadas a partir de la transformación formal de los colegios universitarios y los institutos universitarios de tecnología en universidades politécnicas territoriales. Este cambio formal de nombre de esas instituciones de educación universitaria no ha significado un verdadero proceso de transformación de dichas instituciones en universidades. Tampoco a cambiado la composición social de las y los estudiantes que son admitidos en esas nuevas instituciones de educación universitaria. Hay que señalar que existe una gran diversidad entre las universidades creadas en tiempos de la Revolución Bolivariana, por ejemplo, la UNEFA y la UNEARTE son universidades muy diferentes. No es posible referirse a todas ellas con un solo adjetivo o clasificarlas en una única categoría.

En conclusión, los gobiernos de la Revolución Bolivariana escogieron el modelo capitalista de los carriles educativos para canalizar a las y los estudiantes y así ofrecerles diferentes opciones de estudio de educación universitaria. Camino diferente al escogido en otros procesos revolucionarios en los que se ha democratizado el acceso a las universidades existentes y se han creado nuevas universidades en condiciones académicas similares a estas. Recordemos las conocidas palabras de Che Guevara: "… la Universidad debe ser flexible, pintarse de negro, de mulato, de obrero, de campesino, …" (Fuente: https://www.marxists.org/espanol/guevara/59-honor.htm). Se refería a las universidades que existían en Cuba antes de la revolución, a las universidades de la burguesía. Nuestras universidades "tradicionales" siguen sin ser flexibles, sin pintarse de negro, de mulato, de obrero, de campesino, para ellos la Revolución Bolivariana creo un carril separado materializado en instituciones separadas incluso fuera de las universidades.



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Julio Mosquera


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