Seguimos sin una política de ubicación en la educación postsecundaria

Como nos muestra en su excelente artículo Lilido Ramírez (Fuente: http://www.aporrea.org/educacion/a30790.html), la discriminación en el ingreso a las universidades del Estado sigue vivita y coleando. Después de ocho años en el gobierno, después de haber creado un ministerio especial para la llamada educación superior, después de haber anunciado la puesta en marcha de los cinco motores, no vemos señales claras que nos permitan pensar que se está por definir políticas y prácticas revolucionarias para regular o desregular el ingreso a las instituciones de educación postsecundaria. El Presidente Chávez ha anunciado en más de una oportunidad el fin de la Prueba de Aptitud Académica (PAA), lo cual no se ha materializado hasta ahora. Se sabe que ciertos sectores dentro del Ministerio de Educación Superior (MES) no están de acuerdo con la opinión del Presidente y han hecho todo lo posible por convencerlo de la “inconveniencia” de eliminar la PAA o han trabajado para alargar su existencia.

He tenido noticias de que se han planteado algunas alternativas. El Ministro Moncada, asesorado por personal de la OPSU, se convirtió en un férreo defensor de la vieja y poco práctica idea de establecer un Curso Propedéutico como mecanismo de distribución y selección de los estudiantes que aspiran a continuar estudios después de la Educación Media Diversificada y Profesional (EMDP). Digo que esa idea es “vieja” porque ya se experimentó en el país con ella hace unos cuantos años atrás y se conocen propuestas como la de Alonso Gamero, hecha también hace unas décadas, de un curso de este tipo a distancia apoyado en tecnologías. Digo “poco práctica” porque su implementación tal como estuvo planteada requeriría de una movilización enorme de personal, de recursos económicos y de planta física que la hacen prácticamente inviable. Además, si ese curso se dicta en paralelo con el Segundo Año de la EMDP produciría una mayor segregación que el actual desorden en el ingreso a la educación postsecunadria.

El diseño de prácticas y políticas de ubicación en la educación postsecundaria no es una tarea sencilla y requiere del concurso de amplios sectores de la sociedad. También requiere de claridad política en los funcionarios públicos responsables de diseñarlas y materializarlas, así como de una coordinación entre los ministerios de Educación Superior, Educación, y Ciencia y Tecnología. Que dicho sea de paso deberían ser uno solo. Primero, el Ministerio de Educación debe mejorar sustancialmente la bondad de la EMDP. Los egresados de este nivel de nuestro sistema educativo deberían salir de él con la preparación científica y humanística necesaria para afrontar con éxito los estudiaos postsecundarios. Las deficiencias en este nivel no son nuevas, los interesados en testimonios del pasado pueden leer por ejemplo el libro de Rosenblat sobre educación (publicado por Monte Ávila). Tal vez se requiera aumentar en una año la EMDP. Segundo, se requiere de una transformación de las universidades. El modelo universitario medieval no se justifica en estos tiempos de búsqueda de una sociedad más justa, ese modelo sólo beneficia a pequeños grupos dentro y fuera de las universidades. La organización de la universidad en Facultades y Escuelas, en feudos, elevan enormemente el gasto y la burocracia y disminuyen la eficiencia y la capacidad de atención a la sociedad. Pongamos un ejemplo, en una Facultad como la de FACES en la UCV hay tantos departamentos de matemáticas como escuelas hay en ella, igualmente hay un departamentos de matemáticas en la Facultad de Ingeniería y en otras facultades, y también hay una Escuela de Matemáticas en la Facultad de Ciencias. Esto trae como consecuencia una distribución injusta de la carga académica y criterios de ascenso desiguales entre otros males. Otro asunto es ampliar la denominada oferta académica. Por ejemplo, en las universidades de los llanos se podría estudiar ciencias y cultura de la región, tales como su música, la construcción de instrumentos, la fabricación de quesos, etc. En fin, es necesario repensar la universidad desde sus cimientos, es necesario que las propias universidades avancen en su transformación para servirle mejor a la sociedad que las sostiene. Los cambios impuestos desde afuera tendrán pocos resultados, pero hay que tener claro que las instituciones que no cambian pierden vigencia o perecen. Desde el Ministerio de Educación Superior debería promoverse el cambio de las universidades, éste debería servir de estímulo para que la pesada y lenta universidad medieval le de paso a una nueva universidad. Tercero, el Ministerio de Ciencia y Tecnología conjuntamente con el Ministerio de Educación deben darle un impulso al desarrollo de estas actividades a todos los niveles. Casi el 90% de los estudiantes que egresan de la EMDP lo hacen en la Mención Ciencias, sin embargo cada vez es menor el número de estudiantes que aspiran a cursar carreras científicas, mientras que se mantiene el crecimiento en la demanda de las carreras tradicionales. El Gobierno Bolivariano constante hace anuncios de proyectos en el campo de la petroquímica, la energía, las comunicaciones, etc., pero no vemos una movilización similar en el campo de la educación postuniversitaria para apoyar esos proyectos. Falta entusiasmo y claridad política.

Lo cierto es que hoy, en el 2007, todavía permanecen vivitos y coleando los nefastos mecanismos de discriminación que las universidad públicas han puesto en funcionamiento, consciente o inconscientemente, para discriminar a amplios sectores de la población. Estos mecanismos han servido para profundizar las diferencias de clase o por lo menos han contribuido a su reproducción. Hasta ahora los estudiantes de la EMDP no se han movilizado en contra de ese sistema de discriminación, hasta ahora los revolucionarios que han ocupado altos cargos en este gobierno no ha mostrado determinación ni claridad política para enfrentarlo, tampoco se han manifestado masivamente los profesores universitarios en favor de acabar con la segregación y los privilegios en el ingreso a las universidades. ¿Quién tirará la primera piedra?

A veces me pregunto si para resolver este asunto será necesario que Chávez se autodesigne Ministro de Educación Superior.

julio_mosquera@hotmail.com


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Julio Mosquera


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