Educación con principios: clave de la política pública

La idea de sociedad, remite a una cierta correspondencia entre un modelo cultural, un sistema educativo, un aparato económico, una estructura social y una organización política. A pesar de que cada una de estas dimensiones son autónomas y están dotadas de su propia dinámica y actores, la política puede unificarlas en un solo modelo societal, mantenerlas en tensión y relación entre sí.

En un intento por impulsar los países hacia su desarrollo o de mantenerlos en su evolución, la política teje los planes y, las aspiraciones de los ciudadanos para que sean orgánicos, sólidos y coherentes y poder construir y/o preservar sistemas sostenibles.

En un momento de creciente desigualdad, como la que se tiene en América Latina, donde sus países sufren restricciones, desigualdades y exclusión, se han realizado reformas sustantivas en el ámbito de la gestión y gobernanza. En este contexto, los gobiernos están más que nunca interesados en aprender y accionar sobre políticas y reformas eficaces. Ahí las posturas críticas y el pensamiento emancipador se reconocen como fuentes importantes para la construcción de un mejor futuro.

Desde la consideración interpretativa, el pensamiento crítico consiste en analizar y evaluar la consistencia de los razonamientos, en especial aquellas afirmaciones que la sociedad acepta como verdaderas en el contexto de la vida cotidiana. Siendo la verdad un juicio de valor interpelado por el razonamiento desde la experiencia, creencias, formas de vida y virtudes, resulta interesante apuntar a educar desde una nueva forma de ver y sentir las realidades, así como con honestidad, la buena fe y la sinceridad humana.

Dicho esto, es estratégico que, para las naciones desfavorecidas, quienes tienen la responsabilidad de diseñar e implementar sus políticas públicas sean personas formadas y comprometidas con principios de justicia y equidad, haciendo sinergia espacio-temporal, para cumplir con lo que ofrece, factor decisivo en la promoción de la transformación social. Los asuntos públicos son de interés colectivo, y no deben ser pensados solamente y únicamente por el gobierno. Se trata de procesos decisionales de bienestar donde todxs sus ciudadanxs cuentan. En consecuencia, los contextos no son ajenos al plano en cuestión, por el contrario, son claves en el diseño e implementación de líneas de acción o planes de orden relativo.

La lectura de los tiempos muestra que, en los pueblos oprimidos, los paradigmas históricos se han anclado en una gestión pública caracterizada por ser sectorial y excluir de su diseño la participación de la sociedad civil, los grupos de interés y actores beneficiarios. Sin embargo, propio de la rebeldía y de las luchas de las organizaciones en algunos casos han conducido a los Estados a evolucionar la sociedad y a elaborar a éstas desde una noción diferente, con una perspectiva más integradora y humanista, dándole mayor sentido a la vida y a la calidad que la existencia amerita.

Se asume entonces una connotación que reconfigura a las políticas públicas desde lo social por su importancia para el desarrollo humano local. El objetivo es que nuestra región pueda reinsertarse en el mundo con la capacidad de producir y proveer bienes y servicios basados en el conocimiento, dejando atrás el dominio de prácticas de subsistencia con el cual la economía, la tecnología, la ciencia, la salud, la educación, entre otros, le refiere como sistema de gestión.

El estatus individual de cada país es clave para ocupar un lugar en el contexto internacional. Los argumentos positivos de sus posiciones internacionales se basan en la formulación de políticas públicas sociales y el desarrollo de éstas a su vez dependen de cuán calificado espiritual y cognitivamente se encuentre quien las diseña porque dan resultados concretos en beneficio de los ciudadanos.

Hoy día, afrontamos retos globales requieren nuevos paradigmas en la ideología de la educación, capaces de articular sostenibilidad, inclusión social y calidad de vida como una política pública social. Y necesitamos hacerlo de forma urgente, renovando el sentido de la gobernanza en nuestros pueblos. La imprescindible apuesta pública por la sostenibilidad, es propuesta de debate para transformar la realidad de nuestro país y del mundo entero. Las amenazas de lo externo siempre estará agitando para conducir o reconducir la agenda de desarrollo de los gobiernos, pero la mayor preocupación la instalan quienes como institución desvirtúan las metas colectivas que se esperan de una administración.

Hay muchos retos por delante. Se debe hablar sobre trabajo, salud, educación, salario, pero más aún se debe resolver lo que preocupa a la gente.

 

rosemhernandezr@gmail.com



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