El madurismo asesinó las escuelas bolivarianas, y Aristóbulo Istúriz elimina el bono del 60% a los docentes de esos planteles

Digan lo que digan fue en 1999, cuando el barril de petróleo estaba en 7 dólares por barril, que Hugo Chávez creó las escuelas integrales, llamadas bolivarianas. Tales instituciones tenían un horario comprendido entre 8:00 a.m. hasta las 4:00 p.m; en donde sus estudiantes recibían alimentación completa, es decir, desayuno, almuerzo, merienda como parte fundamental para la concreción del aprendizaje y la amplitud del conocimiento.

Además en tales escuelas que se convirtieron en un importante referente a nivel nacional por órdenes presidenciales, se impartían en horas de las tarde, actividades extracátedras en cultura, música, agricultura, manualidades, idiomas y deportes. Fue tal el impacto y el éxito de esas escuelas, que los docentes sólo querían trabajar estos institutos educativos, porque además hubo un decreto que ajustó un bono del 60% sobre los ingresos que recibían los educadores conforme las discusiones derivadas de la contratación colectiva, razón por la cual, trabajar en tales escuelas, simplemente era un privilegio en lo profesional, pero también en lo socio-económico.

De hecho, aún recuerdo cuando en 2007, Hugo Chávez, siendo ministro de Educación, su hermano Adán Chávez ordenó que todas las escuelas se convirtieran en bolivarianas, y que se apresuraran las construcciones de los planteles que estaban para esa fecha en ejecución.

Una década después de tales palabras, para desgracia del país, y por supuesto de nuestros niños, niñas y adolescentes, el madurismo no sólo asesinó las escuelas bolivarianas, sino que el ministrillo de educación, quien dice ser docente y defensor de los derechos de los trabajadores, ante la escasez de papel higiénico, uso en su letrina el contrato colectivo y los principios de progresividad y derechos laborales que los educadores de las escuelas bolivarianas habían adquirido, los convirtió en su bazofia política, y les eliminó a todas las maestras y docentes de esas instituciones el 60% de bonificación sobre el salario básico que Chávez había instaurado desde 1999.

Además, en esas escuelas la alimentación de nuestros niños también fue convertida en una especie de mendrugo, cuando la población escolar apenas si recibe como "almuerzo", en el mejor de los casos una cucharada de arroz y otra de lentejas, lo que termina por desmontar el "éxito", del cacareado plan de recuperación y prosperidad "económica", cuando un gobierno que asegura que el kilo de carne está en 90 "bolívares soberanos"; ni siquiera ellos como "Estado" son capaces de garantizar tan vital alimento para la población escolar. En otras palabras, el fracaso de las medidas económicas está reflejada en el espejo de la muerte de las escuelas bolivarianas.

En este 2018, ahora las educadores y educadores de las escuelas bolivarianas, apenas si ganan en promedio un 10% adicional sobre el salario mínimo vigente de "medio petro", condición de miseria y pobreza que ha sido avalada en primera instancia por un sindicato oficialista, cuyos "representantes" sólo comparten con el ministro la lumpia de la corrupción y el panegirismo hacia Nicolás Maduro, quien ha destruido por completo la educación, donde lo único que se multiplica es la deserción escolar, el éxodo docente, y la depauperación pedagógica, sin obviar, que más del 73% de los planteles están completamente destruidos en sus infraestructuras, sin presupuestos, ni materiales de funcionamiento, porque carecen desde un marcador de pizarra, hasta implementos eléctricos o sanitarios fundamentales para la praxis educativa.

Los pocos niños que asisten a los planteles, lo hacen con hambre, sin uniformes, zapatos rotos, y con mucha tristeza, lo cual les origina severos problemas físicos y psicológicos, y en similar condición asisten los docentes, llegando Aristóbulo Istúriz al punto de eliminarles a estos profesionales el bono del 60% que percibían por laborar en escuelas bolivarianas. Es simple, la educación avanza hacia su destrucción definitiva en la sociedad venezolana.

Bolívar decía: Las naciones marchan hacia el término de su grandeza con el mismo paso en que avanza la Educación. Dos siglos después, el madurismo asesina con total impunidad la educación venezolana. Verbigracia, parafraseando las palabras del Libertador, no exageramos al afirmar: la muerte de la educación es el entierro definitivo de Venezuela.

Como padre y docente en ejercicio¹ levanto mi voz y reto a los maduristas para que nieguen la catastrófica realidad de la educación en nuestro país. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

***

¹https://www.apeironediciones.com/libros/La-regeneraci%C3%B3n-del-pensar-y-las-texturas-del-pensamiento-generadas-por-la-epistemolog%C3%ADa-de-la-trans-onto-complejidad-Javier-Antonio-Vivas-Santana-p77676330



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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