Matemáticas de y para la clase trabajadora

En Venezuela, hasta ahora no se ha enseñado realmente matemáticas en nuestras escuelas y liceos. Por el camino que vamos cada vez más nos alejamos de la posibilidad de que las hijas e hijos de la clase trabajadora sistematicen y se apropien en el sistema educativo de las matemáticas que necesitan para cumplir su papel histórico. En nuestras escuelas y liceos se enseña a lo sumo aritmética comercial, y para lo peor, en tiempos recientes nos ha invadido y se ha instaurado entre muchos educadores la visión utilitaria de las matemáticas. Me atrevo a decir que el único lugar en el país donde se llega estudiar algo de matemáticas reales, tal y como son las ciencias matemáticas, es en las escuelas de matemáticas de nuestras universidades, en particular en los estudios de postgrado. Si bien, como ya señalé, el estado de la enseñanza de las matemáticas en todos los niveles del subsistema de educación básica es lamentable, centraré mi atención en la formación matemática necesaria para adolescentes y adultos, en otra oportunidad conversaré sobre la enseñanza de las matemáticas para niñas y niños pequeños de la clase trabajadora.

Antes de continuar creo necesario dedicarle unas pocas palabras a la llamada pedagogía crítica que también ha venido ganando popularidad en nuestro país, a tal punto que casi se ha convertido en una pedagogía oficial. La pedagogía crítica surge en Europa y en el mundo anglosajón donde se ha desarrollado con mayor intensidad. Esta pedagogía ni en sus orígenes ni en la mayoría de sus variantes se ha planteado contribuir al proceso de destrucción del capitalismo. Su origen está más bien ligado a un grupo de filósofos alemanes, algunos de ellos por cierto trabajaron para la CIA, cuya principal preocupación era prevenir el surgimiento de un nuevo movimiento fascista en Europa o en Estados Unidos de la magnitud del Nacional Socialismo alemán. Algunas vertientes de esta pedagogía plantean realizar actividades en los liceos para desarrollar lo que llaman pensamiento crítico. Por lo general, podemos decir que la pedagogía crítica es una pedagogía domesticada que es digerible por el Capital. Esta pedagogía es una distracción, la clase trabajadora no necesita hacer crítica, necesita hacer una revolución. Término este comentario afirmando que lo que necesita la clase trabajadora es una pedagogía revolucionaria, una pedagogía que vaya más allá de la crítica al Capital y que contribuya a su destrucción.

En el título de este artículo me refiero a las matemáticas DE y PARA la clase trabajadora. Esta diferenciación me lleva a dividir la exposición en dos partes. La primera se refiere a las matemáticas DE la clase trabajadora. Sabemos que todos los pueblos, todas las clases sociales son capaces de crear matemáticas, y en efecto lo hacen. La clase trabajadora en la realización de su trabajo socialmente productivo crea y recrea las matemáticas necesarias para ello. En el ejercicio de diversos oficios las y los trabajadores desarrollan conceptos, habilidades y destrezas. Se podrían escribir cientos de libros donde se recojan las matemáticas creadas en la práctica del trabajo. Sabemos que el trabajo es una actividad consciente dirigida a un fin, el logro de ese fin requiere del uso de herramientas tanto materiales como simbólicas o mentales. Una de esas creaciones del ser humano en el trabajo, para hacer el trabajo más eficiente, son las matemáticas. Algunas de esas creaciones ya se recogen en algunos libros de matemáticas para los oficios y otras no han sido documentadas todavía. Diversas investigaciones en un campo conocido como etnomatemáticas o en antropología han recogido diversos resultados matemáticos desarrollados en diferentes tipos de trabajos.

Además, también se han creadas matemáticas para comprender mejor el capitalismo. Tal fue el caso de Karl Marx que se dedicó al estudio del cálculo diferencial, las matemáticas de las magnitudes variables, para elaborar un modelo que le permitiera comprender científicamente las crisis del capital. En ese intento, tal como lo reseñó Engels, Marx alcanzó resultados originales e interesantes en matemáticas.

Pero, la clase trabajadora no solo produce matemáticas con fines utilitarios. También crea matemáticas con fines de distracción. Como el propio Karl Marx que se dedicaba a estudiar matemáticas como alivio en momentos que le aquejaba alguna enfermedad. En mi propia experiencia con estudiantes hijos de trabajadores en el Barrio Bolívar de Petare, pude recoger evidencias del uso de las matemáticas con fines recreativos entre la clase trabajadora. Incluso uno de esos estudiantes me propuso la creación de un club de matemáticas donde resolvíamos los acertijos y problemas que discutían su papa con sus amigos. Eso no es una posibilidad para los educadores burgueses que solo ven como objetivo de la enseñanza de las matemáticas preparar a las hijas e hijos de los trabajadores para un futuro empleo y para ser buenos y disciplinados consumidores.

La segunda parte de este artículo se refiere a las matemáticas PARA la clase trabajadora. Esta clase no será capaz, en buena medida debido a la brutal división del trabajo que impone el capitalismo, de producir por si misma todas las matemáticas que necesitan tanto para sobrevivir en el capitalismo como para superarlo y dar los primeros pasos en la construcción del socialismo. Para ello necesita del concurso de matemáticos a su servicio, matemáticos comprometidos con el destino de la clase trabajadora. También requiere de especialistas en didáctica de las matemáticas con sentido de clase que conjuntamente con la clase trabajadora decidan sobre la educación matemática de sus hijas en hijos, en especial en la educación media y en la universidad. Pero como la clase trabajadora no tiene control del Estado, ésta se ve en la obligación de crear espacios alternos para educar a sus hijas e hijos matemáticamente. Uno puede ser la sede de los sindicatos, estas se pueden convertir en escuelas especiales de medio turno o sabatinas bajo control de los trabajadores. Esas escuelas se fundamentarían en la educación desarrollante para promover el desarrollo del pensamiento abstracto y la generalización. Una educación que no se limite a la generalización empírica característica de la educación burguesa. No basta con contar con el apoyo de matemáticos y profesores comprometidos con las clase trabajadora, esta clase debe tratar de que sus filas surjan también matemáticos y profesores de matemáticas.

Especial interés debemos poner en la educación en matemáticas de las hijas e hijos de la clase trabajadora de edades entre 12 a 17 años aproximadamente. A partir de los 12 años, todos los jóvenes ya se encuentran dispuestos para el aprendizaje de conceptos científicos. Puede resultar un desastre para ellos, y para su clase, desperdiciar esta oportunidad. En especial en matemáticas proponemos comenzar por poner énfasis en algunas ideas centrales de estas ciencias, tales como la elaboración de conjeturas y la demostración. Es muy importante, que cualquiera que sean los contenidos escogidos para la formación de los jóvenes, estos sean enseñados de manera conectada, como nodos de un entramado de conceptos. Por ejemplo, los sistemas de ecuaciones lineales deben enseñarse en conexión con los vectores, la geometría, las funciones, las proporciones, etc., y evitar enseñarlos solo haciendo énfasis en un conjunto de métodos de resolución sin justificación alguna, como se hace en la actualidad en los liceos y como se presentan en todos los textos escolares. Los conceptos de función y de magnitudes variables es sumamente importante, así como el estudio de patrones, del comportamiento de crecimiento y decrecimiento, los fenómenos aleatorios, los cambios de forma y dimensión, y las estructuras. Otra habilidad muy importante es la comunicación tanto oral como escrita, incluyendo el uso de variadas formas de representación. En especial, es muy importante que los estudiantes comprendan que en las matemáticas no se aceptan los resultados de manera dogmática, que todo debe ser demostrado. Se trata de unas primeras sugerencias para ser consideradas por la clase trabajadora para lograr una mejor educación de sus hijas e hijos.

Solo la clase trabajadora salva a la clase trabajadora y consigo misma salvará a toda la humanidad. Está llamada a apropiarse de todo el conocimiento útil para sus fines que ha creado la humanidad. Pero no puede hacerlo sola, como ya dijimos, requiere de la cooperación de miembros de otros sectores de la sociedad, tales como los matemáticos y los profesores de matemáticas de la educación media y universitaria. Cuáles serán las matemáticas necesarias para la clase revolucionaria no se pueden determinar de antemano, es necesario apropiarse de lo más que se pueda y solo la práctica revolucionaria determinará o nos irá indicando cuál será de mayor utilidad en un determinado momento. Esto no tiene nada que ver con el utilitarismo predominante en la actual escuela burguesa, donde solo se busca enseñar matemáticas para el consumo y la domesticación del futuro trabajador.



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Julio Mosquera


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