Relato pedagógico, desde los sueños que lo sustentan y el provenir donde el horizonte engrandece la lucha…

Reconstruyendo la Historia de la Educación Bolivariana, una mirada desde el movimiento pedagógico

Escribir acerca de temas educativos, y sobre todos aquellos que a lo largo de las luchas emprendidas desde muy joven, he podido ser protagonista, me pasa por la mente comunicar de manera sencilla sin tanta elaboración teórica, los procesos de construcción de nuestro país desde la perspectiva refundadora y de reconstrucción nacional.

Los procesos históricos vividos mucho antes del año 98, cuando el Movimiento Pedagógico del estado Aragua venía asumiendo nuevos aires con la Investigación Acción Participativa (IAP) en el pensamiento del camarada siempre recordado Jesús Rivero, y luego en el pensamiento y la acción del maestro Carlos Lanz Rodríguez, dieron la posibilidad de meternos en el mundo de las transformaciones educativas, definir los sueños que desde los educadores aragüeños nos dimos en la década de los noventa, fue el inicio y la continuación de tantos muchos que como nosotros creímos en los procesos de transformación desde el magisterio.

Para entonces, pensábamos encontrarnos con los maestros desde sus propias realidades y conceptos como maestro investigador, el maestro reflexivo, el maestro comprometido desde su hacer cotidiano eran las consignas que comenzamos a discutir  hasta hacernos los cuestionamientos necesarios para Insurgir.

No fue en vano el trabajo realizado también por los maestros del Movimiento Pedagógico del estado Lara hacia la zona del municipio Andrés Eloy Blanco en Sanare, como tampoco en vano los encuentros que desde los distintos estados realizábamos para introducir los cambios necesarios en la educación superior así como en la escuela básica en sus distintos niveles y modalidades.

Una diferencia hacía desmarcarnos de otros grupos, que en realidad desde el encuentro teníamos los mismos propósitos, pero que, en los métodos éramos distintos, desde las premisas y postulados de la Investigación Acción, éramos un colectivo de colectivos que íbamos arropándonos en una madeja de encuentros que desde la juntura nos permitía reflejarnos en los espejos de las problemáticas educativas  propias, para desarrollar cada vez mejor su trabajo, y sobre todo sentíamos que nosotros y nosotras maestros  y maestras por primera vez, éramos protagonistas y nuestras voces se encontraban con otras.

Más de cuatro encuentros de Investigación Acción a nivel nacional permitieron recoger un cúmulo de construcciones, experiencias, procesos, escritos, evaluaciones para conocer y transformar desde la conciencia, las prácticas pedagógicas a grupos de actores que aun hoy andamos en la disposición de hacer valer el  argumento forjado a lo largo de nuestra historia.

Esa década de finales de los 80, mediados de los 90, que nos hizo encuentro, juntura y trabajo, nos permitió tiempo después construir lo que en una primera iniciativa denominamos PROYECTO EDUCATIVO DE ARAGUA,  sus postulados “educar en, por y para la democracia”, “educar en, por y para el trabajo” nos acercaban cada vez a la revolución bolivariana puesto que nos emparentaba con los aires de libertad que luego se hicieron realidad cuando asume vía democrática nuestro comandante.

El Proyecto Educativo de Aragua (1990-1996), tuvo de vida lo que la institución cuarta republicana permitió en los duros períodos de la democracia representativa. Nos convertimos entonces en cimarrones, tejiendo las redes por fuera de las instituciones del gobierno para avanzar en la organización de una plataforma pedagógica  que impulsara la investigación acción. Aun hoy en día, esta huella sigue regada en el magisterio aragüeño.

Luego, llegaron los tiempos de la fragua y se conformaron los frentes de educadores, en mi inquietud por saber el cuento vía correo electrónico le pregunté a una camarada muy cercana cómo se había gestado el proceso de conformación de los frentes:

“El frente era una unidad de factores: La Base Magisterial con sus dos tendencias la del Prof. Coromoto Bravo y la del Prof.  Cristóbal Sequera, la Red de Investigación Acción, el MVR200, grupos, círculos pedagógicos y universitarios. Por la vía de Carlos me enteraba de lo que a nivel nacional se  estaba haciendo, ya que el encargado de una figura organizativa llamada Equilibrio Social era Héctor Navarro y Arnaldo Estee. Héctor Navarro recogió todos los documentos. A nivel nacional se constituyó un equipo de 20 personas para ensamblar esas propuestas allí estaban: Maryann Hanson, Aura Moreno, José Luís Farias, Carlos Lanz, Arnaldo Estee, Coromoto Bravo, Maritza Capote, Judith Gutiérrez, Carmen Betancourt, Trina Manrique, Rafael Piñate, y otros que no recuerdo sus nombres, en su mayoría eran de Caracas. Durante el tiempo que se estaba sistematizando dicho material nombran a  Héctor Navarro Ministro de Educación.”

De esta suma de voluntades quedan escritos los documentos LA EDUCACION PARA LA VIDA Y LA LIBERTAD, producto de análisis y propuestas de acción sirvieron de piso para asumir posteriormente las políticas educativas en alguna regiones, me queda la interrogante:  Por qué muchos de los que participaron en los frentes que luego optaron por cargos a nivel nacional y regional se olvidaron de los mismos y de sus documentos?.

Para el primer período de gestión del Ing. Héctor Navarro, muchos jefes de zonas educativas salieron de esa movilización hecha presencia a través de los frentes de educadores, de igual forma surgen las contradicciones internas dentro de los frentes y sus respectivas disgregaciones.

La administración Navarro, comienza a impulsar los Proyectos Banderas, y desde el piso 20 se perfila toda una movilización por la educación en tiempos de revolución denominada: CONSTITUYENTE EDUCATIVA.

Sobre la constituyente educativa se ha dicho cualquier cantidad de asuntos, pero lo que si nunca tendrá en su contra, fue que se hizo consulta y recorrió toda la geografía nacional, las escuelas, las comunidades, los caseríos, los barrios, todo un despliegue de voluntades que hizo en el primer año de revolución temblar las estructuras educativas y de gestión regional, pues se sentían aires de cambios, eso fue así, así lo sentimos y lo vivimos quienes estuvimos en ese proceso, pero por el otro lado Junto con la constituyente educativa, comenzaron a manifestarse  corrientes dentro de la revolución que por algún u otro motivo no asumieron de manera contundente el proceso de participación y consulta.

Recuerdo que para entonces parecía que luchábamos a contra corriente puesto que por un lado creímos, así lo asumimos y centramos todo el esfuerzo por la consulta abierta  y plural por la educación que nos reflejase y por el otro teníamos que sortear toda suerte de barreras, obstáculos y contradicciones del Ministerio de Educación nivel central con algunos ciegos funcionarios, y de la oposición que para entonces atentaba con socavar el proceso.

Variados son los escritos que se han elaborado en relación a esta consulta, y me detengo en él porque ha sido el único proceso que permitió un acercamiento vivo a la democracia participativa y protagónica, un ejercicio de poder desde el pueblo, por vez primera a los actores del hecho educativo y comunitario  se les permitió expresar, discernir ideas y propuestas de la educación, la escuela, el maestro, la pedagogía, el currículo, lo sindical, lo laboral entre otras, en un debate permanente que duró 1 año, haciéndose efectivo a través de procesos asamblearios a nivel local, parroquial, municipal, regional y nacional.

Con todas las contradicciones y características que surgieron de las propuestas, todas absolutamente todas, llevaban en sus palabras, en sus páginas el ideal de transformar la educación, todas llevaban implícitas un sentimiento sincero por establecer las nuevas bases de la educación  que comenzara a reconstruir el país.

Aun se guardan las páginas, los borradores, los papeles, escritos, que al  comienzo de la revolución bolivariana se dieron en sendos eventos, análisis y construcciones, de los cuales muchos con los que comparto mis reflexiones fueron protagonistas.

Desde el punto de vista político y organizativo, la constituyente dio como resultado contra viento y marea  EL PROYECTO EDUCATIVO NACIONAL, (PEN), de igual modo, fue duramente cuestionado adjudicándole autoría y peor aún injustamente descalificado, incluso por nuestros mismos revolucionarios, rescato del PEN la posibilidad histórica de superar la educación marcada por señas capitalistas, desmontaje de la educación colonizadora con fuertes argumentos históricos que nos permitió en su momento fijar posturas dentro de las gestiones educativas del año 1998-2004. El PEN era para inventar y no reproducir las formas burguesas de hacer educación. Uno de los aspectos más fuertes del PEN tiene que ver con el marco histórico social donde se inscribe. 

Hoy por hoy aún nos seguimos preguntando que pasó con el PEN, ¿fué acaso una movilización basada en la burda y añeja visión cuarto republicana de sabotear los procesos que se da el pueblo?

¿Con cuál derecho las gestiones posteriores se adjudicaron la tarea histórica de borrar sus páginas  legítimamente construidas desde las bases?

¿Qué es lo transformador de las propuestas que se han pretendido imponer luego, desde las gestiones ministeriales?

¿Cuál el hilo de la historia que plantean? ¿De dónde sus orígenes?

¿Posterior al PEN que  se plantea como modelo y cuales sus argumentos?

Son interrogantes que hoy en día se dan en las discusiones colectivas y objeto de análisis por los colectivos sociales que debaten sobre los temas educativos.

De igual modo, las propuestas de la Constituyente Educativa sirvieron de base para alimentar los articulados de Constitución Bolivariana. También sirvió el Proyecto Educativo Nacional para aportar a la Ley Orgánica de Educación en el año 2000, cuando en un proceso abierto de consulta se recogieron los articulados donde se elaboró un anteproyecto de ley como contraparte del proyecto presentada por la oposición, y luego sirvió como acervo para la ley de educación aprobada en el 2009. De igual modo aportó y sigue aportando al debate de la Construcción y Desarrollo Curricular.

Muchos del movimiento pedagógico creemos y así lo asumimos que ya las “ consultas”  se hicieron, que este no es tiempo de “consultas”. Por tanto es tiempo de recoger concreciones como de ehcho las hay en 14 años de proceso bolivariano.

Quise resaltar esta parte de la historia, quizás aun incompleta, quizás desde lo vivido porque hoy en día se plantea el reto de armar el sistema educativo bolivariano sin tomar en cuenta estas movilizaciones que desde el año 97, hemos ido hilvanando la historia por nuestra liberación. Ante la sordera y muy a su pesar de creer que se parte de cero, en este proceso mas lleno de ideas y concreciones, pero sin alguien que escuche y vea. Dejar los egoísmos, la egolatría es mas que necesario, Urgente.

Hoy en día, cobra pertinencia el Proyecto político por la educación que nos libere, desde Simón Rodríguez está pendiente el proyecto político liberador y original que en reiteradas ocasiones se ha hecho intento y que en reiteradas ocasiones ha quedado tapiado por razones diversas e inexplicables.

No podríamos hablar de sistema educativo sin ese proyecto político de educación, que de manera clara, contundente, precisamos de los hilos para armar el proceso por la reconstrucción nacional, y hablo de reconstrucción nacional, el momento histórico donde libramos una lucha férrea y sostenida contra nuestros enemigos del norte.



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Mirna Sojo

Militante del Movimiento Pedagógico Revolucionario (MPR)- Escuela Social Rodrigueana Latinoamericana y del Caribe (ESRLC). Maestra normalista, Licenciada en Educación.

 omt991.2@gmail.com

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