Grave error agredir al Denunciante (Caso CNU-Rector UNELLEZ)

Extremo cuidado debe tenerse en resguardo del proceso revolucionario respecto a dar continuidad a erradas conductas propias de la “cultura puntofijista” como las de agredir y descalificar a quienes denunciaban los innumerables casos de corrupción, de modo de abortar la investigación de las mismas. Y mayor deberá ser la vigilancia por parte de quienes, de una manera u otra, se encuentran en los puestos de vanguardia de la Revolución Bolivariana para no solamente no apoyar este tipo de prácticas, sino además aleccionar con ética y civismo a quienes pudiesen estar contaminados de las mismas, precisamente cuando el Comandante en Jefe reclama con insistencia a sus propios colaboradores el sano manejo de la “cosa pública”.

En el caso que nos preocupa, se trata de los ataques por distintos medios y, sin consideración alguna por las implicaciones que conlleva, dirigidos en contra de la persona que en el CNU le tocó investigar al Rector de la UNELLEZ por denuncias de presunta corrupción y otro tipo de irregularidades, entre las que se mencionan cobro ilegal de matrícula, apertura ilegal de carreras, cobro de sueldo adicional al de rector.

La denuncia debió disponer de alguna fundamentación puesto que el CNU (Consejo Nacional de Universidades), organismo conformado por Representantes del alto Ejecutivo Nacional, Rectores de las Universidades Autónomas y Experimentales, Representantes Profesorales y Estudiantiles, avaló los elementos presentados en forma unánime como para abrir una investigación y el respectivo expediente al mencionado rector.

Y, llama poderosamente la atención, la relación cronológica entre el lapso de obtención de recaudos , su presentación y decisión por el CNU y la creciente publicación de ataques en contra de quienes los presenta en ese organismo, tratando de desacreditarlo.

¡No puede ser!. Honestamente no se debe responder de esa manera.

Si no se es culpable de los hechos que a uno se le achacan, no hay por qué intentar, de alguna forma, torcer la investigación, ni aceptarse apoyo para ese tipo de argucias.

Más bien debe exigirse se investigue hasta lo último- sin presiones de ningún lado- y ejercer la legítima defensa para demostrar la inocencia. Luego de ello si podría discernirse y reclamarse, si algún error se hubiese cometido. Pero nunca de la manera como se ha estado haciendo.

La Revolución no está reñida con la Ética.

Recuérdese a nuestro lider supremo: “Moral y luces son nuestras primeras necesidades”.

*Médico-Profesor Universitario


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Jesús Rodríguez Silva

Médico y Profesor Universitario.


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