Ley Antibloqueo: Una oportunidad y una balanza

En el marco de la ley Orgánica antibloqueo considero necesario realizar un análisis en introspectiva y posteriormente hacer un cumulo de consideraciones o recomendaciones con el propósito de contribuir a la efectividad de la misma.

La Ley en esencia tiene como objetivo la búsqueda de la apertura económica y generación de recursos para la Nación ante las crueles sanciones impuestas unilateralmente por el gobierno de los EEUU, desde el reconocimiento de la importancia de la inversión privada y extranjera de manera conjunta con el Estado, lo que me permite señalar inicialmente lo tardío de las correcciones puesto que en este momento comienzan a vislumbrarse los embates económicos y financieros de la Pandemia más atroz conocida en la historia contemporánea, lo que ha generado el momento menos propicio para la inversión puesto que existe mucha volatilidad en los mercados internacionales y restricciones de carácter logístico y humanos.

Si bien es cierto que nuestro país requiere con extrema urgencia una diversificación económica que rompa con el rentismo petrolero, las condiciones actuales nos obligan a acentuar la necesidad de levantar la industria de hidrocarburos con suma premura, por lo tanto se hace indispensable la eliminación de las sanciones económicas, una vez realizado un análisis de las reacciones ante la nueva Ley por parte de los EEUU pude percibir que ven con beneplácito la apertura y creación de relaciones mixtas de negocios en el área petróleo y derivados, por lo que sería estratégico acelerar y resaltar este tipo de acciones.

Los EEUU se ha caracterizado por su deseo exacerbado de dominio del mercado petrolero del mundo, por lo cual antepones sus deseos de negocios sobre la política partidista e ideológica, lo que abre la posibilidad a las relaciones comerciales entre ambas naciones. Incorporar a las grandes industrias petroleras de EEUU pudiese generar las condiciones para la suavización de las sanciones.

Tenemos la obligación histórica de apuntar bien alto en cuanto a los resultados de esta Ley, puesto esta genera una bocanada de esperanza del pueblo Venezolano en su gobierno y en la dirección política del País.

Existe un elemento que nos ha afectado en mayor proporción que las sanciones imperiales, es la perdida de la confianza para la inversión y relaciones comerciales, lo que nos ha sumergido en un espiral con destino poco alentadores, por lo que esta coyuntura de búsqueda de apertura representa una valiosa oportunidad de recuperación de confianza, llamado de inversión y al desarrollo integral de la nación.

Por lo que el Estado tiene la obligación de generar un andamiaje legal de resguardo y protección social de los venezolanos, generando modificaciones que permitan la coexistencia con la implementación de métodos de dirección y gerencia que apunten a la efectividad de los procesos de generación económica.

Las inclementes condiciones actuales que atraviesa el país nos lleva a reflexionar sobre los caminos que debemos tomar frente a la búsqueda de solvencia y abundancia económica que es directamente proporcional a la felicidad social y estabilidad política, por lo cual se pone sobre la mesa de consideraciones la dimensión y protagonismo del Estado en las distintas ramas de actividad de la nación, económica, social, políticamente hablando.

Ha llegado el momento en que la balanza se complica considerablemente puesto de un lado se encuentra el Estado representado en su dimensión y poder y del otro lado la necesidad y la esperanza de un pueblo, se acerca aceleradamente el momento de virar hacia el desarrollo integral de la nación con control y pulso firme.

Quiero aclarar que para nada mis ideas coquetean con el neoliberalismo, por el contrario apuntan a una apertura de desarrollo económico y financiero controlado con la participación del estado y con el objetivo supremo de generar felicidad social a los Venezolanos.

Quedo a sus Órdenes;

Y me despido lleno de esperanza.

 

jesusbaloa@gmail.com



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