Activista perseguido por denunciar y proteger a selvas de Liberia de empresa de aceite de palmas gana premio ambientalista

Alfred Brownell, activista ambientalista ganador del Premio Ambientalista Goldman, en una foto tomada el 22 de abril del 2019 en Boston

Alfred Brownell, activista ambientalista ganador del Premio Ambientalista Goldman, en una foto tomada el 22 de abril del 2019 en Boston

Credito: Agencias

Un activista liberiano que protegió las selvas de su país contra los abusos de una empresa fabricante de aceite de palma ganó el Premio Ambiental Goldman, que fue compartido por otros activistas incluyendo uno de Chile.

Alfred Brownell, abogado ambientalista, fue hace poco a una remota aldea en Liberia donde vio que la selva había sido arrasada por aplanadoras, cementerios habían sido volcados, santuarios habían sido profanados y el arroyo del que la gente dependía para el agua estaba contaminado.

Brownell culpó a la empresa Golden Veroleum Liberia, fabricante de aceite de palma. La compañía había recibido autorización del gobierno para ampliar sus actividades en el país y se disponía a convertir más de 2.000 kilómetros cuadrados (800 millas cuadradas) de frondosa selva en plantaciones de aceite de palma.

El activista dice que fue obligado a huir de su país en el 2016 cuando el gobierno amenazó con arrestarlo por sus actividades en defensa del medio ambiente.

"Fue una aniquilación total", comentó Brownell, hoy en día profesor en la Escuela de Leyes Northeastern en Boston.

"No era sólo que estaban destruyendo la selva, destruyendo los hábitats de los animales, estaban cooperando con el gobierno para amenazar, acosar e intimidar a las comunidades", expresó.

Un vocero de la compañía, Randall Kaybee, emitió un comunicado reconociendo que "la compañía falló en atenerse a sus propias normas, lo que resultó en problemas para algunas comunidades y en el despeje involuntario de algunas zonas boscosas". Aseguró que se han aplicado medidas para evitar que ello ocurra en el futuro.

Otros ganadores del premio son:

—Alberto Curamil de Chile, encarcelado activista indígena que había protestado contra varios proyectos hidroeléctricos del país. Gracias a sus campañas se frenaron dos proyectos y se logró la protección de un ecosistema alrededor de Río Cautín.

—Linda García de Vancouver, Washington, que organizó a las comunidades locales para impedir lo que hubiera sido el terminal petrolero más grande de Norteamérica.

—Ana Colovic Lesoska de Macedonia del Norte, cuyas campañas evitaron la construcción de proyectos hidroeléctricos en el parque nacional más grande del país.

—Bayarjargal Agvaantseren de Mongolia, quien lideró la lucha por crear la Reserva Natural Tost Tosonbumba, de 7.300 kilómetros cuadrados (2.800 millas cuadradas).

—Jacqueline Evans de las Islas Cook, cuyas campañas llevaron a la preservación y protección de todo el territorio oceánico de las Islas Cook, un área de 1,98 millones de kilómetros cuadrados (763.000



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