Venezolanos pasan las de Caín

Un éxodo semejante a los provocados por la guerrilla en Santander, o como el narrado por Moisés en la Biblia, afecta a millones de venezolanos que cruzan las fronteras desesperados, agobiados por el hambre, la incertidumbre y el desprecio de muchos, que los miran como intrusos, otros como a judíos en el imperio egipcio.

Se estima que Colombia encabeza la penosa lista con 6,9 millones de desplazados. Le siguen Siria, con 6,6 millones, e Irak, con 4,4 millones. Ecuador, con una larga tradición para brindar protección a estos hermanos, ha consagrado en su constitución el derecho de asilo y refugio (Art. 41), así como el derecho de las personas que se encuentren en necesidad de protección internacional a gozar de protección especial que garantice el pleno ejercicio de sus derechos.

El numeral 5 del artículo 423 de la Constitución ecuatoriana propicia la creación de la ciudadanía latinoamericana y caribeña; la libre circulación de las personas en la región; la implementación de políticas que garanticen los derechos humanos de las poblaciones de frontera y de las personas refugiadas; y la protección común de los latinoamericanos y caribeños en los países de tránsito y destino migratorio.

El presidente Lenin Moreno ha mostrado poco importancia al derecho de asilo para la protección de refugiados, obviando la Recomendación del Acta Final de la Conferencia de Plenipotenciarios de las Naciones Unidas sobre el Estatuto de los Refugiados y los Apátridas, conferencia mediante la cual se adoptó la Convención de 1951, que encomendó a los Estados que "continúen recibiendo a los refugiados en su territorio y actúen de común acuerdo, con verdadero espíritu de solidaridad internacional, a fin de que los refugiados puedan hallar asilo y posibilidades de reasentamiento". La violación a la Constitución y a los acuerdos y pactos internacionales, como el derecho al trabajo de los migrantes, es camuflajeado con venezolanos de ultraizquierda, seguidores de Nicolás Maduro Moros que son bien recibidos y gozan de empleos estables. La mayoría de venezolanos, adversos a la dictadura de Nicolás Maduro, 80% de ellos con carreras universitarias, son invisibilizados. Tristemente, en este caso, priva más el antagonismo político que los derechos humanos de inalienable aplicación. Lenin Moreno olvida que los países más prósperos del planeta son fruto de una alta migración multirracial cohesionada para los fines del progreso. Desde el Imperio Romano hasta llegar a las potencias del Primer Mundo, EE.UU, Suiza Singapur y Dubái, el más joven país. Esa apatía gubernamental, inspirada en el obscurantismo, provocará que se pierda una gran oportunidad servida en bandeja de plata para la República del Ecuador: muchos ingenieros, médicos, filósofos, escritores y poetas, en fin genios o simples menestrales venezolanos, subsisten vendiendo golosinas en los buses y los semáforos de Quito.

Colombia, que es el paso obligatorio para alcanzar alguna luz benigna, ha tratado la Migración venezolana soslayando la mirada, pretendiendo convertir el drama venezolano en un negocio para vender Visas de Trabajo. Este gobierno olvida, y mucha de su gente, en especial los cachacos y los samarios, que muchos de sus abuelos escaparon de las penalidades y de la muerte refugiándose en Venezuela, el país más acogedor del Continente. En este país nodriza habitan confiadamente un poco más de 5,6 millones de colombianos, en mejores condiciones que muchos venezolanos.

La violación a los pactos y tratados internacionales es notable y alarmante. La estupidez periodística, grotesca. Gabriel García Márquez fracasó al tratar de inspirar en nuestro continente un periodismo serio, de investigación para el progreso.

La estupidez de muchos funcionarios, como el subsecretario de Interior de Chile, Rodrigo Ubillo, por ejemplo, deja mucho que pensar. Este inexperto en política migratoria confunde el rol de turista con el de desplazados, que es la categoría que mejor le calza al drama venezolano, propiciado por la pésima gestión de Nicolás Maduro Moros, el nefasto presidente venezolano.

Ubillo, siguiendo la línea política de la expresidenta Michelle Bachelet, sólo persigue cerrar la puerta a los migrantes, en especial venezolanos, que huyen del hambre y la persecución política. El Actual presidente, Sebastián Piñera, es más sensato. En el caso de los ciudadanos venezolanos, y "tomando en consideración la grave crisis democrática por la que actualmente atraviesa Venezuela", Piñera decidió crear una visa de "responsabilidad democrática", que podrá ser solicitada en el consulado chileno en Caracas, prorrogable por una vez y que posibilita luego pedir la residencia definitiva.

Siguiendo en el mismo descalabro, la gobernadora Suely Campos, del estado brasileño Roraima, ha pedido al Supremo Tribunal Federal que cierre temporalmente la frontera con Venezuela para evitar la llegada masiva de venezolanos.

Lo que ignora Suely Campos es que la migración internacional se ha convertido en una característica intrínseca de la globalización, según lo señala La Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de los migrantes.

Otra cosa que ignora Suely Campos es que esa Convención, impulsada por Kofi Annan, establece derechos inalienables que los países están, por consiguiente, obligados legalmente a impartir. Debemos recordarle a nuestros pueblos que los pactos, tratados y convenios internacionales tienen un alto estatuto por encima de las leyes y Constituciones de los países, por consiguiente sus postulados son vinculantes y de obligatoria observancia.

La violación flagrante de los Derechos Humanos de los Migrantes venezolanos que he visto tanto en Colombia como en Ecuador merece ser expuestos ante la Corte Interamericana. La Declaración consagra que se debe Prevenir condiciones de vida y de trabajo inhumanas, abuso físico y sexual y trato degradante (artículos 10-11, 25, 54); Garantizar los derechos de los migrantes a la libertad de pensamiento, de expresión y de religión (artículos 12-13); Garantizar a los migrantes el acceso a la información sobre sus derechos (artículos 33, 37); Asegurar su derecho a la igualdad ante la ley, lo cual implica que los migrantes estén sujetos a los debidos procedimientos, que tengan acceso a intérpretes, y que no sean sentenciados a penas desproporcionadas como la expulsión (artículos 16-20, 22); Garantizar a los migrantes el acceso a los servicios educativos y sociales (artículos 27-28, 30, 43-45, 54); entre otros.

Según la declaración de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en relación a Venezuela, el organismo invita a los países que firmaron el Declaración de Cartagena de 1984 a aplicar el concepto de refugiado a los inmigrantes venezolanos, con la finalidad de asegurarles el acceso a un sistema de asilo, que tome en cuenta la realidad de la nación sudamericana. Este documento se firmó entre los países de Centroamérica y México frente a los conflictos que vivía la región, y su aplicación en un principio estaba limitado a los países latinoamericanos.

Los venezolanos, como los judíos de Moisés, cruzan el desierto de la apatía bajo la mirada hosca y huraña de sus hermanos latinoamericanos, pero no declinan su voluntad de luchar por la vida. No podrán detenerlos los muros de instrumentos legales ni los mares rojos de infortunio ni los profetas tarifados, como los venezolanos "Maduristas" que les cierran el paso con falsas matrices de opinión. La verdad, como la vida, se abre paso más allá de los imposibles.



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