Urge un plan para superar las adversidades que nos impone la naturaleza

Ninguna calamidad como reacción al maltrato y abuso que hemos tenido durante siglos contra la naturaleza puede detener el curso del desarrollo de una región. Los recientes hechos que se han presentando en el municipio Santos Marquina en Mérida demuestran la debilidad de nuestras vías de comunicación hacia otras regiones, la falta de planificación y pone en evidencia una vez más, la herencia  de problemas acumulados producto de la desidia y el manoseo cuartorepublicano; sin embargo, hay algunos puntos que deben ser analizados a fondo para que no se pierdan más vidas ni familias queden damnificadas. Desde que llegué a Mérida Tirios y Troyanos me han dicho que estamos en una  zona de deslaves, nevadas, de derrumbes, temblores, de potenciales terremotos, de personas que se pierden en las montañas; en fin, que nos encontramos en una región que está siempre expuesta, más que otras en el país, a que la naturaleza nos someta a sus lacerantes lecciones de vida. Esta situación amerita desde el gobierno nacional y regional acciones más contundentes, rápidas y sostenidas en el tiempo para que no se vuelvan a repetir o, en su defecto, no causen un impacto tan severo como el que se presenta en estos momentos donde la zozobra, el nerviosismo y en muchas situaciones la desinformación, son las que imperan cuando arremeten las lluvias en la región.  

El sufrimiento y rescate de los mineros de Chile pone en evidencia varias cosas que no debemos pasar por alto creyendo que esa es una realidad que no nos incumbe en lo absoluto. Primero, nos obliga a entender una vez más que la naturaleza cobra caro cuando se le maltrata o se le hurga en sus entrañas sin la debida precaución; segundo, que siempre son los más desposeídos, los excluidos, la clase obrera, la que más sale afectada en estas situaciones cuando la usura y la avaricia de empresarios manejan a su antojo los recursos que nos ofrenda la Pachamama; tercero, nos alerta que en pleno siglo XXI existen todavía formas de esclavitud donde  la oligarquía en el mundo se aprovecha de la pobreza para forzarla a hacer tareas que sólo tendrían sentido en el coeficiente “intelectual” de un desquiciado o potencial suicida; por último y he aquí la lección para nosotros, este hecho noticioso que ha cautivado a todos en el mundo, demuestra que la coordinación, el empeño, la buena gestión y la planificación de las acciones del estado funcionan cuando los obstáculos parecen imposibles de superar. Rescatar a 33 personas que permanecieron a casi 700 metros debajo de la tierra nos obliga a recapacitar sobre cómo debemos actuar en contingencias naturales.   

Si Mérida es una región de alto riesgo por múltiples causas, amerita entonces una gestión mancomunada, no coyuntural, de todos los organismos públicos y entes privados con competencias en el área para evitar que la naturaleza detenga o cobre vidas inocentes. Desde la vigilancia constante de las vías en la región, hacer un diagnóstico pormenorizado de las zonas más vulnerables de Mérida, coordinar planes de acción con los consejos comunales para activar alarmas en caso de derrumbes, impulsar una campaña comunicacional para que los que habitamos en este estado asumamos una cultura de la prevención y acción en caso de desastres; en fin, son algunas medidas que se pudieran impulsar desde ya. Se trata de tener un plan y no ser reactivos, lo que se sugiere modestamente es que la acción revolucionaria y la visión socialista perfeccionen sus tácticas y estrategias para garantizarle la vida a su pueblo. Sabemos que la madre naturaleza rara vez avisa cuando nos quiere bofetear; no obstante, debemos llegar al nivel de perfección en el campo de la planificación con el fin de preveer hasta lo que parece inconcebible para la mente en materia de desastres naturales. Hoy tenemos un Ministerio de Ciencia y Tecnología, tenemos a la Fuerza Armada de nuestro lado, el poder popular nos apoya, existe un Presidente que se pone al frente con su pueblo para superar cualquier adversidad; sin embargo, creo que debemos hacer mucho más para que la temporada de lluvias o cualquier otra contingencia que nos depare el destino, no ponga en vilo la seguridad de aquellos que formamos parte de esta región productora de agua, paisajes naturales y de intrincados caminos.  
 
*Periodista

marianoali73@gmail.com

En twitter: @ALIPERIODISTA



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Mariano Ali

Periodista Venezolano-Palestino.

 marianoali73@gmail.com      @aliperiodista

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