Los patios eran territorios infinitos

 

Por grandes y porque había de todo en ellos. También porque eran intensos, variados y productivos. Formaron parte de nuestra vida, llegando a ser el espacio familiar más compartido. Los patios de las casas perijaneras tenían las mismas características de los demás patios zulianos, su uso, dimensión e importancia. Vale la pena recodarlos para reivindicarlos.

¡Cuánto "chéchere" reunían! ¡Cuántas matas albergaban¡ Cuántos pollos, patos y gallinas encerraban!

Tenían hasta secciones: Una parte era llamada "culata", llena de corotos viejos, latas, cauchos y cocinas y lavadoras viejas que nunca se arreglaban; el "callejoncito" o "callejuela" comunicaba con el patio del frente o jardín, si lo había; la "enramada" era la antesala y tenía piso, trojas y baños; las "letrinas" estaban hacia el "fondo" y cerca del "pozo"; la "huerta" era un área reservada para barbacoas, plátano, maíz o yuca y cerca de "polleras" o un corral de ovejos o chivos.

Cerca de la cocina o fogón se amarraba el perro y entre matas firmes se guindaban hamacas y columpios de tabla y mecate. Había espacio para hacer "materitas" nosotros, y las muchachas "jugar casita". En en el centro se jugaba trompo y por todo el patio se jugaba metra. Siempre había un lugar para hacer "comiditas" y montar parrillas.

Si el patio era grande, se guardaba un carro o se encerraba un caballo. Podía haber cochineras y palomares. Se hacían parrandas y hasta se festejaban matrimonios.

En San José, los patios de las casas de los Batista se unían con los potreros y el "de que" María Vera tenía un "cocal". "A que" Jesús Vargas se perdía uno, de lo grande que era. Castica tenía un patio con mucha sombra y el de tía Alcira lo limpiaban Fael" y el "Pollo" por dos bolívares

Como todos, cada patio tiene su historia y sus detalles. Cada uno generó afectos y tejió recuerdos imborrables. Quién no orinó en un patio?, en cuántos se robaron gallinas?, cuántos patios se unían con otros y permitían jugar "camán", "bojotero" y hasta "pelota"?. En ellos "curtíamos" sin descanso y algunos hasta barro comían. No faltaban cuentos sobre "aparecidos" y escenas clandestinas de amor.

El desplazamiento en el espacio de vida, en el entorno, es una necesidad vital. Reducir el lugar residencial a cuatro paredes, conspira contra el instinto liberador y libertario del ser humano. Por eso reivindico la importancia de los patios. No hay excusas para justificar parámetros urbanos que miran solo la ganancia inmobiliaria y desprecian el desarrollo espiritual que brindan los patios.

La Agricultura Urbana de hoy, traerá de nuevo estos espacios para la vida.

¡ORGULLOSAMENTE MONTUNO!



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