Contraloría social desde el extranjero

¿Nuestra Biblioteca Nacional en manos de un impostor?

Nuestras instituciones públicas son una expresión directa de nuestra democracia (poder del pueblo) y por lo tanto todos debemos vigilar por ellas. Recientemente han aparecido por este medio algunas acusaciones en las cuales se cuestiona la integridad del actual director de la Biblioteca Nacional, Fernando Báez (http://www.aporrea.org/contraloria/a63790.htmlhttp://www.aporrea.org/actualidad/a64450.htmlhttp://www.aporrea.org/actualidad/a64909.html), dando lugar a respuestas escritas en su defensa por parte de personas que se encuentran directamente bajo su autoridad gerencial (http://www.aporrea.org/actualidad/a64566.htmlhttp://www.aporrea.org/actualidad/a64909.htmlhttp://www.aporrea.org/actualidad/a64806.htmlhttp://www.aporrea.org/actualidad/a64813.html).

Nosotros, electores comunes, ciudadanos venezolanos defensores de nuestra democracia y de NUESTRAS instituciones, no apreciamos para nada la existencia de dudas sobre la integridad moral de NUESTROS empleados públicos; no toleramos la menor sospecha sobre la ética de quienes están al mando de los organismos gestores de NUESTRO destino nacional y cuyos honorarios provienen directamente del tesoro público, es decir, del bolsillo del contribuyente.

Numerosas dudas se han levantado recientemente en torno al señor Fernando Báez, actual director de la Biblioteca Nacional. Una de ellas concierne, por ejemplo, la veracidad de su título de Doctor en Bibliotecología. Casualmente, dicho funcionario no ha especificado en su website personal en cuál Universidad obtuvo dicho Doctorado (ver su currículum vítae en: http://www.fernandobaez.galeon.com/cvitae551743.html).

No obstante, personas cercanas (o mejor dicho, bajo su dirección en la Biblioteca Nacional) han tratado de colmar esta laguna. En uno de sus artículos en defensa del señor Báez, Matilde García, funcionaria de la biblioteca Nacional, y por tanto subalterna del director Báez, responde a dichas dudas afirmando:

"… donde obtuvo el Dr. Báez su Doctorado en Bibliotecología fue en la Universidad de La Sorbona en París, Francia. Igualmente todos sus títulos están avalados por universidades prestigiosas …"

Demás esta decir que la obvia relación de "cercanía" entre el acusado y su defensora meritaba una pequeña verificación por parte del... Pueblo.

En Francia se encuentra la "Agence bibliographique de l'enseignement supérieur" (Agencia Bibliográfica de la Enseñanza Superior), ABES, que contiene al Sudoc (Catálogo Colectivo de Bibliotecas de la Enseñanza Superior), el cual reune las fichas de 2.100 bibliotecas, así como más de 8 millones de notas bibliográficas, 25 millones de documentos localizables, también de 25 millones de interrogantes públicas (estadísticas hasta 2007), y tal vez de aun más. El Sudoc es, pues, la pieza eminente del dispositivo de documentación francés sobre la enseñanza superior y la investigación.

En esta gigantesca base oficial de datos de la educación superior francesa, NO EXISTE RASTRO ALGUNO DE TRABAJO DE GRADO (es decir, de tesis) POR PARTE DEL ACTUAL DIRECTOR DE LA BIBLIOTECA NACIONAL DE VENEZUELA, CIUDADANO FERNANDO BÁEZ.

En Francia, pues, si no hay tesis, no hay título. Por lo tanto, el señor Fernando Báez no ha obtenido ningún diploma o grado académico en la Universidad Sorbonne de París, ni en ningún establecimiento francés de educación superior.

(Ni inferior...).

El presunto "Doctorado en Bibliotecología" del señor Fernando Báez es una invención.

El único resultado positivo en dicho banco de datos relacionado con la entrada "Fernando Báez" es relativo a la obra "Historia universal de la destrucción de libros", la cual aparece en la categoría "libro" y no corresponde en modo alguno al material generado o emitido por el Sistema de Educación Superior francés, sino al compendio internacional de publicaciones comerciales (con código ISBN —International Serial Book Number— y precio en euros), que también entra en el sistema de datos del Sudoc, y el cual es totalmente externo a los establecimientos educativos de la nación gala.

Igualmente, si el mencionado trabajo de Báez no aparece aquí como tesis, significa que el mismo tampoco lo fue en el pasado, pues aparecería también como tal en la categoría correspondiente.

Cabe destacar que muchos franceses, interpelados por mí en París, donde he realizado esta investigación, han mostrado sorpresa ante el término "Doctorado en Bibliotecología". El francés común, conocedor intuitivo de su complicado sistema de estudios superiores, tiende invariablemente a sonreír frente a la presunta existencia de un doctorado semejante (Doctorat en Bibliothecologie). Para empezar, el término "Bibliothecologie", de hecho, no existe en francés; sólo existe el de Bibliothèconomie, el cual prácticamente no se usa y ha sido reemplazado oficialmente en el medio educativo por "sciencies de l'information et de la communication". Es sospechoso, pues, que alguien con el título de Doctor en "Ciencias de la Información y de la Comunicación", que es una especialidad que comprende un campo de estudios mucho más amplio que el de las bibliotecas, traduzca voluntariamente el mismo al de Doctor en "Bibliotecología", o sea, Doctor en lo que aún se entudia en México, Chile, Argentina, etc.

Pero esto no es todo. A parte de las dudas acerca de su Doctorado en Bibliotecología (es decir, en Ciencias de la Información y de la Comunicación, que es lo que existe en Francia, aunque no en la Sorbonne…), al señor Báez también se le acusa de ser un presunto agente al servicio del imperio.

¿De dónde salen estas sospechas? Al parecer hay razones reales para sospechar del individuo en cuestión; es decir, que las mismas no constituyen, como veremos, sólo ataques mal intencionados, tal cual afirman sus defensores y subalternos.

Dícese que Fernando Báez estuvo en Irak en pleno período de la invasión en preparación de su libro "Historia universal de la destrucción de libros". Se argumenta que la presencia suya en tal lugar y en tal período lo convertiría automáticamente en un presunto aliado de las fuerzas invasoras, ya que para ese momento sólo podían ser admitidos allí los propios invasores y sus aliados directos.

A manera de contra argumentación o defensa, dícese que el señor Báez entró en aquella oportunidad a Irak como miembro de una comisión de la UNESCO. Se trata de un contra argumento que se quiere auto suficiente, sugiriendo que la reputación del señor Báez quedaría automáticamente protegida bajo la propia reputación de dicha organización, la cual es a su vez una dependencia de la Organización las Naciones Unidas (ONU).

Se imponen pues de inmediato dos preguntas:

1) ¿Tuvo realmente este tipo de organización independiente (UNESCO) acceso al territorio invadido durante el período más álgido de dicha invasión, o sólo tuvieron acceso a él aquellas que mantenían un vínculo directo con el aparato imperial?

2) ¿Es la UNESCO, en todo caso, una organización en sí misma realmente independiente, o tiene dicha organización derecho a menos credibilidad que la que comúnmente se le atribuye, gracias a una vinculación probable con sectores políticos inherentes a la derecha mundial —tal como lo estiman algunos activistas humanitarios—?

Desde ya, debido a la naturaleza ilegal y brutal misma de la invasión es ingenuo pensar que organizaciones realmente independientes hubieran podido entrar en Irak en dicho período. "A priori", ello es altamente improbable.

Si por algún motivo alguna organización independiente tuvo no obstante acceso al territorio invadido (por ejemplo, debido una extrema presión internacional), ésta sólo pudo haber obtenido el salvo conducto necesario (nuevamente "a priori") en tanto que organización con doble fachada. Sólo este tipo de organización podía entrar en medio de tan bárbara operación.

Ahora bien, las organizaciones con doble fachada no garantizan por sí mismas la reputación de sus miembros. 

(Nota: La existencia de "a prioris" no vanaliza la argumentación, pues tal vanalización constituiría un nuevo a priori).

Si Fernando Báez hubo efectivamente visitado Irak durante el período crítico de la invasión estadounidense, la simple evocación de su función en calidad de comisionado de la UNESCO no prueba su falta de vínculo con la potencia invasora: la reputación de dicha organización no es, a priori, intachable, y no puede por tanto garantizar la de sus miembros. La membresía a dicha organización no es, pues, argumento suficiente para invalidar la sospecha levantada acerca de su vinculación con las fuerzas de invasión imperiales. La parte interesada debe presentar otras pruebas para refutar dichas sospechas.

El tipo de insuficiencia argumentativa presentado hasta ahora por Báez y sus defensores es motivo suficiente, pues, para proseguir indagando. Es notorio, además, que sus defensores hagan referencia reiterada a los méritos académicos del señor Báez —para librarlo de toda sospecha—. Al examinar la condición moral y ética del ser humano jamás debe recurrirse al virtuosismo profesional, a las conquistas académicas, a los títulos recibidos ni a los triunfos alcanzados. El ser humano honesto bien puede carecer de toda educación formal, esto es, nunca haberla recibido, y no obstante ser moralmente más humano que el más letrado de los humanistas. También podemos, claro está, haber tenido la mejor educación de nuestro tiempo y permanecer, cómo no, honestos, pero sólo como Bolívar, quien nunca llevó puestas sus medallas, ni tuvo tiempo de posar para un retrato (todos los artistas nos mintieron, por eso siempre vemos a un hombre distinto!). Y es que los verdaderos méritos de la condición humana no se reducen al relativismo de las circunstancias. Los currículum vítae, cuando son utilizados para la defensa del grado moral de una persona, antes bien "espuelean", por decirlo así, las dudas acerca del mismo.

El constante mercadeo honorífico y curricular que predomina en torno al señor Fernando Báez, así como su falsa pretención de un Doctorado en Bibliotecología, supuestamente otorgado por la prestigiosa universidad Sorbonne de París, fundada en 1.257, sólo puede incrementar nuestras dudas respecto al personaje, no despejarlas.

Efectivamente, "mucho" resulta extremadamente dudoso en relación con este señor:

—   la incursión en Irak en los peores momentos de la invasión;

—   la recurrente membresía de la UNESCO;

—   la evocación reiterada de superdotes académicas y curriculares;

—   la falsa obtención por parte suya de un doctorado en la Universidad Sorbonne de París (se necesitan como mínimo tres años en suelo francés de asistencia obligatoria certificada para defender una tesis; hablar y escribir corrientemente el fránces; haber obtenido un DEA —diplôme d'éducation aprofondi—, así como haber pasado un examen ante la Comisión de Doctores para el depósito temático en el Expediente Central de Tesis...);

—   la no mención, en su currículum, del francés entre las lenguas que domina (inglés, alemán, latín y griego clásico)…;

A todo lo cual debemos sumar algunos antecedentes —realmente poco vanales— de su historia personal reciente en política, y que coinciden cronológicamente (!) con su presencia en Irak:

Se trata de las siguientes declaraciones suyas aparecidas hace apenas cuatro años en el diario Tal Cual, de Teodoro Petkoff, el 17 de agosto de 2004 (a sólo 87 días de su regreso de Irak), en las cuales el actual director de la Biblioteca Nacional de Venezuela se ensaña nada más y nada menos que contra nuestro Libertador Simón Bolívar, y donde demuestra ser capaz de una elocuencia opositora (a nuestro proceso) difícilmente superable:

"EN VENEZUELA SE PREMIABA EL FRACASO. NUESTRA HISTORIA ES UNA HISTORIA DE PROYECTOS FRACASADOS. COMENZAMOS POR ESCOGER COMO PARADIGMA DE PADRE DE ESTA PATRIA A UN MILITAR, QUE FUE EL PRIMER ERROR DE ESTE PAÍS Y VER EN ESE MILITAR TODAS LAS VIRTUDES HUMANAS, PORQUE A BOLÍVAR LO IMAGINAMOS ADEMÁS COMO EDUCADOR, HUMANISTA, SABIO, ECOLOGISTA, ASTRÓNOMO, PERIODISTA, ESCRITOR, CIENTÍFICO, NATURISTA, EN FIN. YO VIVO ASUSTADO CON ESE PARADIGMA QUE ESCOGIÓ VENEZUELA, Y QUE AHORA LE DA A LOS MILITARES LA POSIBILIDAD DE SEGUIR SIENDO LOS SALVADORES DE LA PATRIA. ALLÍ CREO QUE SUBYACE EL PROBLEMA DEL PAÍS. Y LO PEOR ES QUE ESE MILITAR FRACASÓ EN SU EMPRESA. PIENSO QUE DE ALGÚN MODO ESE SUEÑO FRACASADO DE BOLÍVAR QUE CADA GENERACIÓN SIENTE QUE TIENE QUE VOLVER A CUMPLIR, SE HA CONVERTIDO EN UN MITO. ESO ES LO MÁS PELIGROSO DEL LLAMADO SUEÑO BOLIVARIANO, QUE ES UN MODELO DE SALVACIÓN NACIONAL QUE NOS LLEVA AL FRACASO. ANTES DE MORIR, BOLÍVAR DIJO: "HE ARADO EN EL MAR", O SEA VIENE LA CATÁSTROFE MÁS HORRIBLE. EN FIN, ADORAMOS A UN PADRE TIPO SATURNO, QUE SE COMÍA A SUS PROPIOS HIJOS. BOLÍVAR SE HA IDO COMIENDO UNA GENERACIÓN TRAS OTRA."

Si se tratara de un individuo de a pié, de un venezolano común, tal vez no importara tanto: al fin y al cabo todos tenemos derecho de pensar como queramos. Pero el autor de estas declaraciones es un funcionario público, una persona que está a cargo de una de las instituciones de mayor importancia en la historia de nuestro país, la cual reclama, por ende, nuestro celo patriótico más sincero y enfático. Allí, como en todas y cada una de nuestras instituciones, no sólo tiene que reinar la transparencia y la honestidad, sino también una convicción política en plena coherencia con los principios bolivarianos que sustentan nuestro proceso de cambios, y ello sin que pueda quedar el menor espacio para las dudas.

xavierpad@gmail.com


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Xavier Padilla


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