Bush - Uribe: por "Dios y mi Madre"

No conseguimos en nuestro escaso repertorio literario, algo de mayor importancia a lo que significa para nosotros los mortales, esos dos afectos grandiosamente equiparados como son el ser supremo, según nuestro señor Jesucristo, y nuestra madre adorada quien nos trajo al mundo para compartir y amar a nuestros semejantes, sin que la semejanza sea una limitante para no valorar la importancia en la madre tierra de los demás seres vivientes. Es decir, lo contrario de los avaros-egoístas, quienes sólo piensan en “mi perro y yo”. Por eso roban y atesoran para que los alabarderos reciban las migajas y les alaben el perro.

En el caso de los dos personajes más embusteros que hoy en día asoman la cabeza en representación de la oligarquía mundial, jactanciosos por “guapos” y apoyados, tenemos que encomillarles tan excelsos nombres por cuanto en sus resquebrajados verbos la nobleza se desmorona. Además las comillas, tan nobles a la crónica, en las lenguas largas de los embusteros, se convierten en comidillas de mal gusto. Y si no, comparen a Bush con Goebbels, quien hizo quemar el congreso alemán para culpar y asesinar a los comunistas, únicos enemigos entonces del nazismo encarnado en Hitler. Los demás temblaron hasta que murió el sátrapa.

Todo eso lo tienen claro los pueblos. Lo que no tenemos son las balas con las que los yanquis nos amenazan. No nos son necesarias, pero ellos las hacen fronteras a la par con los criminales infundios. Así, Bush padre inventó un Hussein contra la revolución iraní. No doblegó a ese pueblo, pero humilló y ahorcó al mandadero con otra mentira que le está saliendo cara al hijo y, lo más lamentable, al pueblo norteamericano. Bush padre, como Herodes, también tuvo dos del sexo “fuerte”. Uno, como el baboso al que le pusieron la corona, de embuste-embuste, por ocho años, mientras el más joven es entrenado en Miami.

Al baboso, el Herodes yanqui le escribió la cartilla, en la que le ordenó: implosiona dos de los edificios más grandes de Nueva York. Los de mis correligionarios y socios. Los modernizaremos en beneficio del gran capital que es de la comunidad conformada por nuestra raza superior. De paso, acusa a un “chivo expiatorio” y, a quien no se una a ti, querido doble v, lo tachas como enemigo. ¿El chivo? Bin Laden.

Total, todos los recursos de Afganistán e Irak engrandecerán los grandes tesoros de la “raza superior”; se modernizarán las grandes edificaciones en el centro de Nueva York. No importa que los recursos económicos de la nación de Abrahán Lincoln se “sustenten” con puro cartón y del malo. “Le prestaremos para que nos lubriquen las armas y renueven las municiones. Y, con mentiras, les arrebataremos hasta el aire y el agua a esos paisitos donde tenemos caporales de tercera”.

En lo del albedrío del dinero, con saña en lo malo, los transitorios Bush, de paso por la Casa Blanca, tienen sus caporales por esta gran pradera del lado acá del río grande. No somos destinistas, ni mucho menos fatalistas. Pero si uno, ya cargado de años convertidos en experiencia, pudiera contribuir en algo para que, por ahora, nuestro Presidente no cruce la frontera hacia donde se encuentra el incondicional de Bush, lo haríamos. Aún tomando en cuenta que cualquier misión de las que siempre Venezuela le encomienda al camarada Chávez, van jalonadas con los deseos de paz y solidaridad. Pero es que el cuidador vecinal que nos pusieron allí con marramuncia y torniquete de sustancias psicotrópicas empastadas, sin la anuencia y voluntad del pueblo, jamás ha demostrado sinceridad. El pájaro se conoce por el escupitajo. Y sin enumerar la larga lista de esos “escupitazos” que ha puesto contra su mismo pueblo y los embustes que, sin ruborizarse, nos ha hecho tragar. El último: “juro por Dios y la santa madre que las coordenadas están en paz de parte de nuestro ejército”. Y allá en la montaña retumbaban los cañones por donde debía pasar el niño que su “juramento” convirtió en hipotético. ¿Será por temor a que Emmanuel, algún día, le pueda gritar a los embusteros, Patria y Socialismo, nunca más barbarie?!

Pedromendez_bna@yahoo.es


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Pedro Méndez


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