Simón Bolívar fue asesinado

"Para 1830, Simón Bolívar se había convertido en un personaje incómodo para muchos de sus compañeros de armas: deseaban sacar provecho de la revolución independentista e incorporarse al emergente desarrollo social del capitalismo, ...y el ejemplar desprendimiento de El Libertador los acusa de faltos de amor, de comerciantes mercenarios, en fin, de espíritus pequeñitos... por no decir en tinieblas.

En torno a la muerte de El Libertador han tejido una gran farsa. El Parricidio de Santa Marta devela la conspiración criminal del veneno y al instrumento servil de la política aritmética de los del Norte, que liquidó al Padre Político y Militar de Hispano América.

Desde 1977, Luis Salazar Martínez investiga el caso y aporta documentación fehaciente. El autor publicó una serie de artículos sobre el crimen de Santa Marta. En 1985 da con el asesino material encontrando en Fernando Bolívar el victimario y en Mariano Montilla, un cómplice material; como artífice del complot, el gobierno político de Estados Unidos, ante cuya expansión imperialista debemos estar alertas.

El socialismo utópico de Bolívar chocaba con los intereses del federalismo de orientación capitalista, contra la oligarquía criolla y hasta contra el clero absolutista.

El Bolívar aquí historiado, es en mucho desconocido en su concepción filosófico-naturalista del mundo que, como masón-espiritista, lleva una vida sin ambiciones materiales; asimismo de entrega por el mejoramiento de las instituciones sociales y del orden republicano, ajena a las pasiones de muchos de sus acompañantes.

"El Parricidio de Santa Marta" acelera la ruptura sociopolítica de la historia y la sociedad.

VIGENCIA del PENSAMIENTO POLÍTICO de SIMÓN BOLÍVAR
Soberanía bolivariana: Criterio Espiritista

Para el expansionismo imperialista de los del Norte, Bolívar se convirtió en un problema enorme. Los patriotas federalistas de orientación capitalista veían en El Libertador un serio obstáculo para poner en práctica la "filosofía" de Jeremy Benthan: enriquecimiento a través de la usura y del robo a los dineros y bienes públicos y hasta privados.

Bolívar solicitó repartir tierras comunales a los indígenas y hombres color, así como a los soldados del Ejército Libertador; abogó por el mejoramiento de las condiciones laborales y el pago debido según la jornada de trabajo; abrió escuelas y hospicios para la infancia; creó escuelas y universidades, dotando de reglamentos y recursos a las instituciones de educación superior; planteó la libertad de los esclavos y exigió la Igualdad de todos como ley universal para la Gran Colombia. Asumió la unión de los pueblos liberados como necesidad histórica en el desarrollo social de las nuevas repúblicas. Dio ejemplos de desprendimiento material intentando corregir las debilidades de sus compañeros de armas. ¿Qué no hizo Bolívar para mejorar las instituciones y preservar la paz pública?

Su pensamiento político no es de fácil concepción. Las ideas bolivarianas en cuanto a la organización del pueblo han estado vedadas debido a su contenido Socialista. El Socialismo Utópico de la época parece nebuloso para nuestros historiógrafos, pero el gobierno político de Estados Unidos concibe el asesinato del Padre Político y Militar de Hispanoamérica y lo pone en ejecución, precisamente por ser un hombre socialista y socialista su concepción de gobierno, administración pública y organización de los pueblos.

El socialismo utópico de El Libertador nos es desconocido porque la conspiración del veneno del siglo pasado se cuidó de no dejar cabos sueldos, pero un observador imparcial de los oscuros hechos de San Pedro Alejandrino puede descubrir el parricidio de Santa Marta, por la aspiración bolivariana de un gobierno continental socialista de gigantescas proyecciones, basado en la ayuda mutua cooperativista, teniendo al hombre como centro de todo el quehacer político-social. Está presente también las relaciones con la Gran Bretaña contendiente de EE.UU. en el dominio de los mercados y materia prima: los gringos dejaron testimonio de su supuesta neutralidad frente a la Guerra Patriótica hispana hasta tanto ellos estuvieran en condiciones de apoderarse de las repúblicas mestizas del Continente liberado.

La concepción del hombre bolivariano se enfrenta a la vieja concepción de ética cristiana donde Dios es autor de la regeneración: para Bolívar es la Razón Natural y por vías perfectamente naturales los medios de la redención de la humanidad.

La Soberanía no viene del "cielo" ni el Papa es la máxima expresión de poder. El Rey y la Monarquía no son el motor de la historia. Todos ellos usurpan el Poder Soberano del Pueblo. La Soberanía reside en el Pueblo y sólo el Pueblo es Soberano, la Justicia es su base y su término es la utilidad perfecta y, es usurpación quien pretenda gobernar sin consulta popular.

BOLIVARIANISMO vs IMPERIALISMO

Estados Unidos penetra en nuestro continente en una larga lista de crímenes, principiando por Sucre y El Libertador, engrosándola Sandino y Allende, y muchísima gente buena debemos acreditarle al Capitalismo Salvaje debido a las profundas heridas causadas a la causa de liberación popular de muchos y todos los pueblos a lo ancho y largo del planeta. Hoy día sigue asesinado a través del paquete neoliberal y el Fondo Monetario Internacional y siempre está presto al genocidio y de echo lleva el hambre y la miseria como moneda para los pobres.

Asumir a Bolívar es asumir una lucha permanente, investigar las ideas de El Libertador es reconstruir la historia y pretender la unión en todos los órdenes de la vida humana pero una Unión Socialista como instrumento transitorio hacia una vida superior. Es en fin, enfrentar la sociedad burguesa y edificar la Sociedad Bolivariana para el hombre bolivariano. Afrontar la lucha necesaria con todas sus consecuencias.

Tomado del libro de Luis Salazar Martínez
(196 páginas con láminas e ilustraciones)
el cual esta disponible a la venta.


Redefinir la Historia
Por: Luis Salazar Martínez
Una visión de Mariano Montilla en el entorno del Libertador

La historia conocida es una falsificación. El Bolívar revolucionario es más profundo, radical y definido en sus ideales, que lo publicitado por la burguesía. El Bolívar humano que afronta la organización del gobierno y la sociedad en términos socialista-cooperativista es totalmente ignorado hasta por los comprometidos con el proceso bolivariano de nuestra hora. Han resaltado aspectos de un hombre a lo sumo “demócrata-liberal” inclinado por la socialdemocracia, permisivo con la Iglesia, con expresiones simplistas sin sustancia filosófica-metodológica, inútil para los cambios socio-radicales. Mientras que la historiografía moderna enaltece a los enemigos acérrimos del centralismo bolivariano como Mariano Montilla (1782-1851), quien con Fernando Bolívar asesina al Libertador-Presidente; tenemos pues criminales por héroes.

La formación de Montilla es mantuana, de orientación federalista-capitalista, casado con los emergentes burgueses usureros del Norte. Veamos la opinión de historiadores y cronistas.

Daniel Valois Arce en su libro Edifique en el Viento – Biografía de Bolívar, Tomo I. “Tipografía Vargas, S.A.”. Caracas pág. 110, afirma que durante los primeros movimientos de la Revolución, “Juan Vicente (Bolívar) indicó serenamente a Simón, como el hombre predestinado para esa alta misión; los concurrentes entre quienes estaban Montilla, Rivas (...) La rechazaron. Era el primer brote del largo duelo entre el mantuanismo caraqueño y Bolívar”.

Ese duelo insurgió de nuevo en Sudamérica y da un golpe de Estado en Venezuela en abril de 2002.

Felipe Larrazábal, en su Bolívar, Tomo I, Ediciones de la Presidencia de la República, 1983, Caracas, pág. 313, nos declara que habían “...enemigos personales de Bolívar, como Mariano Montilla y otros”; así también Mariano Montilla formó parte activa de la comitiva encabezada por Bolívar para prender a Miranda en quien veía también un enemigo de sus intereses de clase.

Es importante aclarar que Bolívar se entera de la intención criminal de esa aristocracia autonomista criolla de juzgar y ejecutar sumariamente al Generalísimo Francisco de Miranda y piensa en la posibilidad de salvarlo sin comprometer su posición revolucionaria y poder continuar la lucha con el apoyo posible de los demás combatientes; entregando a Miranda al poder realista quizá lograría respeto por la vida del Precursor. La ejecución sumaria breve pretendida no residía en la supuesta “traición” al claudicar ante Monteverde y entregar la plaza de Valencia, sino porque el girondino constituía un insalvable obstáculo para los intereses federalistas de los adictos al capitalismo comercial de los gringos y es la persona más idónea para encabezar los destinos de la revolución independentista.

En 1822, Montilla le envía a Bolívar para atender la liberación del Sur, tan arriesgada como temeraria, el armamento urgido con desesperada necesidad: fusiles de un calibre diferente al de las municiones; patraña urgida por las diferencias ideológicas de una espurias clase social impotente para detener el carro invencible de la revolución

Dice Augusto Mijares en la pág. 308 de su libro El Libertador, Caracas, 1987, que era tal la inquina de Mariano Montilla contra Bolívar que “hizo cuanto pudo por hostilizarlo en los difíciles días de 1815 y 1816. Hasta parece que fue expresamente a la casa del Libertador a desafiarlo cuando éste preparaba la expedición de Los Cayos. Según Larrazábal la causa de tal actitud era la vanidad y la ambición de Montilla (...) y esta debilidad, que ya lo había convertido en enemigo irreconciliable de Miranda durante la primera República, vuelve a manifestarse en sus relaciones con Bolívar”.

Ramón Díaz Sánchez (Bolívar El Caraqueño, Tomo I, Colección Libros Revistas BOHEMIA, Nº 41, pág. 143), también hace referencia al punto destacando que Montilla, entre otros, es quien se opone, a principio de febrero de 1815 (enemistado desde los sucesos de Cartagena y sufriendo reveses el Ejército Patriota), a que Bolívar asuma la dirección general de la lucha armada, postulado por Brion para jefe supremo de la nueva ofensiva revolucionaria planteada, y enérgicamente acusa a El Libertador de ser el causante de los fracasos sufridos, lo tilda de incapaz y cosas por el estilo... “He venido a decirle todo esto para que se bata conmigo. No veo cuáles son sus méritos para mandar esta expedición. Por su incapacidad nos hallamos aquí derrotados. Vamos, saque sus pistolas o su sable...”.

En abril de 1830 es Montilla quien lo recibe en Cartagena en su viaje por el Magdalena y quien le consigue hospedaje en Santa Marta; en diciembre, intencionadamente le informaría del asesinato de Sucre asestándole un rudo golpe moral en pleno apogeo de una enfermedad mortal que, en todo caso, requería sosiego y tranquilidad.

Es Montilla, el 5 de diciembre de 1830, quién ubica la persona que atendería a Bolívar, de inmediato hace venir al doctor a su casa para asegurarse de la opinión de Réverénd: “...cuál es su concepto de la enfermedad del Libertador” fue el abordaje directo, a lo que el médico le responde que la enfermedad había llegado a su último grado terminal y sólo era cuestión de días el trágico desenlace. Podría verse aquí una preocupación por asegurarse que el galeno no opondría resistencia a los planes homicidas ya que no estaba calculado el surgimiento de Réverénd por “propia voluntad” a última hora, así podrían cuidarse las espaldas y desembarazar al doctor McNight y la posible sospecha de participación del gobierno político de los del Norte que había enviado una nave de guerra, el Grampus, para escoltar a Bolívar desde Sabanilla hasta Santa Marta, de lo que se desprende que estaban enterados de los pasos que daba El Libertador y se cuidaban por tener todo bajo su control y evitar escapase la presa.

Encontramos al mismo caballero siendo testigo junto a José Laurencio Silva (cuñado de Fernando Bolívar a raíz de solicitud realizada por el mismo Libertador para tal enlace) de la inspección del cadáver.

Es también Montilla, después de los funerales, quien le ofreció ¿sobornó? al doctor (de 32 años de edad) el cargo de Cirujano Mayor del Ejército de la Unión por sus “servicios” según lo afirma Réverénd en su Diario, (cita de Gabriel H. Pineda, pág. 17) que es rechazado pero insiste y le dice: “¿Aceptaría usted siendo ad honorem el despacho?”, honor aceptado por Réverénd, pero nuestro caballerito es sitiado en Cartagena y tiene que viajar a Jamaica después de haber capitulado y no se confirma el puesto.

Doce años después (en 1842) Montilla se excusa y no asiste a la exhumación para el reconocimiento de los restos, estando ausente asimismo durante la repatriación de los despojos. Quizá el peso sobre la conciencia se lo impide.

Mariano Montilla de un puñetazo al reloj de la habitación detuvo las manecillas a la una y siete minutos de la tarde. Aparentemente fue un arranque de profunda tristeza y desahogo por la muerte del gran amigo; sin embargo, tal expresión es poco lógica porque ya todos conocían sobradamente el inminente desenlace y, además, pudo golpear en cualquier otro lugar, pero quería dejar bien establecida la clave de fecha y hora determinadas de la supuesta muerte tuberculosa: 17, 1:07 (en el Boletín Nº 33 afirman la una en punto) y ese empeño de los conspiradores es porque un 17 de diciembre Bolívar decretó la Unión (socialista) de la República de Colombia. Un 17 de diciembre el Ministro estadounidense, Herbert Bowen recibe plenos poderes para arreglar el conflicto entre Venezuela vs. las grandes potencias europeas (el Reino Unido de la Gran Bretaña, el Reino de Italia y el Imperio Alemán) cuya flota aliada había bloqueado las costas venezolanas hundiendo embarcaciones y cañoneando puertos y fortalezas nuestras y hasta tratan de franquear la barra de Maracaibo en un intento expansionista a la guisa de lo realizado en el siglo XV cuando las naciones europeas se repartieron el mundo a su antojo para recrearlo a su imagen y semejanza. Intervención presurosa para conjurar una nueva revolución popular de alcances continentales que necesariamente, redimensionaría el bolivarianismo: Perú había llamado a todas las Repúblicas para la defensa de Venezuela, los bolivianos y salvadoreños se solidarizan también y en Guayaquil se producen manifestaciones públicas contra la intervención del imperialismo europeo.

Diecisiete heridas de bala presentó el cadáver de Salvador Allende, primer presidente socialista del Continente Sudamericano elegido por el pueblo en votación libre y universal y sacrificado por militaristas al servicio del imperialismo.

Diecisiete fueron los Oficiales de la invencible Legión Británica que rindieron la vida cumpliendo heroicamente con su deber en la Batalla Campal de Carabobo.

Es saludable sean expuestas otras opiniones, diferentes criterios y enfoques incluso opuestos. Lo que tenemos del pasado documental no es una estructura inalterable; lo que movió a aquella gesta heroica sólo está vedado para aquellas personas con criterios petrificados, de corazones gélidos; para quienes ven la Revolución Bolivariana el paso ineludible de nuestro proceso social hacia una superior sociedad continental es cuestión de comprometida conciencia personal y hacia el resto de los hombres. "



Fuente original:
http://colombia.indymedia.org/news/2007/11/75237.php


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Luis Salazar Martínez / colombia.indymedia.org

Comunicador comunitario. Conductor del programa "Historia, Hechos y Protagonistas" en Catia Tve y Radio Libre Negro Primero. Miembro del Colectivo Somos Ambiente.

 lfsalazar5@hotmail.com

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