Fragmentos de la realidad

Los paneles solares en Venezuela

En algunas edificaciones comerciales y residenciales de Caracas/Miranda ya se observan paneles solares sobre los techos, platabandas o azoteas, con la finalidad de aprovechar la abundante, diaria, democrática y gratuita luz o energía del sol que recibimos, de manera intensa, durante todo el año en la mayor parte de las ciudades, pueblos y caseríos rurales de Venezuela.

La religión monoteísta orientada a la adoración de un solo Dios y en concreto el Sol, fue una construcción promovida por personajes como el Faraón Egipcio Akenatón (también conocido como Akhenaton, Ajenatón, Amenhotop IV y Amenofis IV) esposo de Nefertitis y padre del niño Faraón Tutankamón. El Faraón Akenatón ejerció su poder entre los años 1353 y 1336 a. C (hace más de 3.360 años y 1.353 años antes de Cristo) Las palabras Akenatón, Akhenaton y Ajenatón se traducen como agradable al Dios Sol (Atón).

Por supuesto, imponer una religión que le rinde culto a un solo Dios, significó enfrentar a poderosos miembros de las élites religiosas egipcias que participaban de la tradición de adorar y rendir culto a muchos Dioses y en particular al Dios Amón-Ra. Por eso se trasladó con su fuerzas, funcionarios de gobierno, familiares y seguidores a las afueras de las dos capitales egipcias de Tebas y Menfis, aprovechando para atravesar el rio Nilo, cuando se produce un fenómeno meteorológico, que también ocurre en la actualidad, por efectos del choque de grandes y poderosas corrientes de aire, las aguas del río se separan por poco tiempo en algunas áreas específicas. En la nueva ciudad construida y denominada Aketatón, allí el Faraón Akenatón desarrolló a plenitud el establecimiento de una religión monoteísta, teniendo al Sol como único y poderoso Dios, del cual afirmaba derivar y sustentar simbólicamente su poder sobre sus dominios como su intermediario terrenal.

Este es una de los orígenes de las más diversas representaciones e imágenes de este astro o gran estrella irradiadora de energía en forma de luz y calor como centro fundamental desde donde provienen y se proyectan una gran cantidad de rayos que iluminan y garantizan la vida terrenal en los dominios del Faraón.

En la actualidad debemos comenzar a utilizar este grandioso recurso natural para convertir sus poderosos y gratuitos rayos iluminadores, portadores de nutrientes, calor y energías, para producir la electricidad requerida, cubriendo progresivamente las necesidades energéticas domésticas, agropecuarias, industriales, comerciales, comunitarias y educativas de diversas poblaciones de Venezuela. La energía del mediano y largo plazo que moverá las actividades productivas y de servicios en el mundo es la electricidad, de allí que las poblaciones que cultivan una perspectiva de sustentabilidad cultural como etnias, poblaciones, sociedades y Estados Nacionales, deben mover importantes piezas o proyectos de investigación científicas y tecnológicas, trabajos creativos/inventivos hacia las más diversas y eficaces áreas relacionadas con la producción masiva de electricidad. Las disputas por acceder e intentar controlar espacios y planetas extraterrestres, como la Luna y Marte, se relaciona con la búsqueda de recursos estratégicos o minerales convencionales, las tierras raras y recursos muy importantes como el Helio-3, un isótopo no radiactivo capaz de producir extraordinarias cantidades de energía eléctrica por medio de la fusión nuclear. En la Luna ya se han localizado importantes reservas de aluminio, titanio, neón, hierro, silicio, magnesio, carbono y nitrógeno. El Helio-3 localizado superficialmente en la luna, puede ser recogido sin muchas excavaciones profundas hasta reunir unas 5 toneladas con las cuales se puede producir hasta 50.000 veces la energía eléctrica que se consume cada año en el mundo actual (Pedro Baños. Así se domina el mundo. p. 46) Recoger esos importantes y estratégicos recursos, así como prepararlos para transportarlos hasta la tierra, significan grandes desafíos tecnológicos y operacionales para la naciones que se disputan el acceso a esos costosos, complejos y distantes lugares, así como su control geopolítico y geoeconómico.

Los habitantes de naciones como Venezuela, dependientes extremos durante más de 100 años (1914-1921) de la extracción, refinación/procesamiento y exportación del petróleo, situación que se proyecta en una perspectiva de continuidad por varias décadas más hacia el futuro, debemos salirnos de esos esquemas mediatizados que siembran/cultivan las costumbres/valores/prácticas que consisten en que "unos iluminados piensen por nosotros y nos guíen por el camino de la felicidad". Necesitamos con "urgencia cultural" agruparnos trascendiendo odios cultivados con inteligencia perversa y buscar acercamientos desprejuiciados, abiertos y con una gran perspectiva de sustentabilidad. Si alguna revolución seria, profunda, sustentable, indispensable y realmente transformadora requieren sociedades como la venezolana, es una Revolución Educativa que sea capaz de dotarnos de una Gran Narrativa ÉTICA y del acceso abierto a los conocimientos técnicos, científicos e históricos aportados por todas los grupos culturales del mundo desde hace miles de años, para lograr avanzar hacia la sustentabilidad cultural como Estados Nacionales Democráticos capaces de garantizar el bienestar de todos sus habitantes y componentes sociales/étnicos.

Siguiendo desde perspectivas críticas y desprejuiciadas las dinámicas de la geopolítica mundial, los acontecimientos regionales y la situación que vivimos y padecemos alrededor del 90 % de la población venezolana que habitamos el territorio nacional y el gran número de compatriotas emigrados en los años recientes, se hace indispensable asumir esa enseñanza humana milenaria y expresada, de manera desesperada por el gran educador universal y maestro venezolano Simón Rodríguez, desde los territorios liberados de fuerzas militares e institucionales colonialistas de la Monarquía española de la actual Bolivia y el Perú a mediados de la década de 1820, nos referimos a la necesidad de inventar, crear, producir, aprender, practicar, crecer. Hoy, desde este 2021 caracterizado por la presencia de muchas incertidumbres, amenazas, dolores, miedos y retos, podemos afirmar que si no inventamos/construimos nos seguirán jodiendo en nuestras posibilidades de bienestar y vida sustentable.



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Germán Yépez Colmenares

Historiador - Profesor de la UCV

 germilio.yeco@gmail.com

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