Lo que fue El Paraíso o la barbarización de la clase media venezolana

I

Siempre ha sido complicado visitar Caracas, en razón de la inseguridad histórica que la ha caracterizado. Ahora bien, esta situación no es exclusiva de Venezuela, lamentablemente es una característica de las capitales latinoamericanas; y de alguna manera nos habíamos acostumbrado a eso.

En los últimos tres meses tengo menos ánimos de viajar a la Capital, pues la violencia política promovida por la oposición hace que gran parte de esta capital sea un lugar de incertidumbre elevada y permanente. Por eso, a pesar de las obligaciones que tengo, he creído oportuno posponer el máximo posible el cumplimiento de mis compromisos. Hasta que finalmente he ido.

Las oficinas donde debo realizar las actividades están ubicadas en la icónica Urbanización El Paraíso, al oeste de Caracas. Esta zona se urbanizó en lo que fue la Hacienda Echezuría, a finales del siglo XVIII; para la burguesía caraqueña. La ciudad fue creciendo y lo popular la cercó a El Paraíso. Entonces la burguesía migró y fue paulatinamente poblada por eso que llaman la clase media. Así pues hoy, los que viven allí consideran que es "un enclave de la clase media".

Llegue Caracas el martes 18 de julio y el transporte público estaba normal. En uno de los accesos a El Paraíso, es decir el puente "9 de diciembre" circulamos sin novedad. Y sin novedad transcurrió el día en la oficina.

Cuando uno trabaja fuera su ciudad, siempre tiende a extender la jornada laboral, quizás porque no está el retorno a casa. De manera que salí casi a las seis de la tarde, no sin que antes me advirtiera un compañero que tuviera cuidado en la esquina, pues estaban "quemando cauchos", pero como la violencia de los últimos tiempos para mi había sido televisada, me fui con cierta ingenuidad.

Al salir a la avenida principal de Las Fuentes, comencé a observar que la gente miraba hacia el semáforo, pero a la distancia solo se veía un poco de humo. Seguí caminando, y de repente me topé con los personajes que hasta ahora solo había visto en las fotografías de las noticias: los guarimberos.

Son jóvenes vestidos como si fueran a jugar en alguna cancha (pantalones cortos, zapatos deportivos y franelas manga corta) y con sus rostros cubierto con máscaras antigás o lentes de protección. Caminaban agitados y rápidamente. Un grupo grande de ellos en un lado de la calle llevaba piedras o botellas en sus manos y las blandían constantemente. Algunos más adultos gritaban consignas contra el gobierno y hacían llamados a dejar de ser indiferentes a los que transitábamos con los nervios por dentro.

Apreté el paso, agudicé mi sentido de alerta. Experimentaba en primera persona ese ambiente fascista, donde si alguien era identificado a favor de la revolución o no apoyaba su causa, su pronóstico es reservado. Como ya hemos visto en Altamira y otras zonas.

Llegue al semáforo y en el pavimento ardían un par de cauchos. Cruce a la izquierda, hacia el puente "9 de diciembre". A casi doscientos metros el fuego cubría casi toda la calle. Observé que algunas personas bordeaban el fuego y decidí emularlos. Volví a acelerar el paso y casi choco con un guarimbero que venía con un bidón de gasolina.

Finalmente llegue hasta el puente donde los vehículos estaban retornando. En estos casos uno siempre mira hacia adelante, pero una explosión me hizo volver la mirada, sin lograr ver más que una gran llamarada. Volvió a mi mente el que llevaba el bidón de gasolina.

Una señora iba contrario a mi dirección me pregunto cómo estaba la cosa por allá y le recomendé que tomará una vía alterna. Cuando llegue a la avenida San Martin y logre entrar en la boca del metro, recordé a mi abuela cuando dice "me volvió el alma al cuerpo".

Ya en el metro pensaba al menos en tres cosas. La primera que había experimentado lo que ya miles de personas en Venezuela han experimentado al ser víctimas de las guarimbas, es decir de la violencia opositora. La segunda, sobre la clase media que presume de su superioridad racional, actúa como barbaros. Y la tercera, ¿Cómo superaremos la barbarie como fórmula de hacer política?.

II

La clase media en Venezuela ha sido una idea que se comenzó a instalar con la explotación petrolera a principios del siglo XX y se consolido en la década de los sesenta del mismo siglo. Una idea engañosa que solo sirve al capital dividiendo a la clase trabajadora, es decir separando a aquellos que por su grado de educación (fundamentalmente), realizan labores no manuales, de los que si las realizan.

Quienes son incorporados en esta idea de clase media, no solo se les doto de un base material superior (mayores salarios), que permitió elevar su nivel de consumo; sino también de una identidad que colonizo todos aspectos de la vida cotidiana, tales como sus aspiraciones, gustos, entre otros. De acuerdo con Rodríguez (2017) esta clase media es "Conformada fundamentalmente por la burocracia, miembros del estado, estamento militar, sistema educativo y cultural, de eso que los estructuralistas han denominado la super estructura, otorgándole muy poca o ninguna autonomía con respecto a los intereses de la burguesía", así como el personal administrativo de las empresas privadas.

En primera instancia la consecuencia la instalación de esta idea es que este conjunto de venezolanos y venezolanas no se asumen como trabajadores o trabajadoras (aunque mayoritamente su base material sea el salario) y tampoco como la burguesía (Por que no son los propietarios de los medios de producción), aunque asimilan y defienden los intereses de esta. Para las familias trabajadoras el acceso a la educación fue un mecanismo para que los hijos e hijas "se superaran" y "evolucionaran".

Algunos rasgos de esta identidad de clase media son la superioridad moral y racional frente a la clase trabajadora, los cuales dada su falta de formación son incapaces de conducir sus vidas y menos llevar las riendas de un país, de una sociedad. Así pues, la clase media es ese faro en la sociedad que todos deben seguir.

El desarrollo democrático desde la década de los sesenta genero las condiciones para la consolidación de la clase media a través de la asignación de parte de los recursos de la renta petrolera cuando hubo bonanza (década del sesenta y mitad de setenta), de la misma manera la azoto cuando la renta petrolera disminuyo (mitad de la década del setenta y toda la de ochenta). Y es este ultimo escenario donde la opinión pública fue colonizada por el discurso de la clase media, demandando cambios para que su base material retorne, pues al haber menos que repartir los beneficios son cada vez mas exiguos. Aún así los cambios no se dieron.

Digamos que la rebelión popular del 89 y el intento de golpe de Estado del 92 inauguraron desde otra perspectiva la posibilidad del cambio. El discurso de Chávez convocando al pueblo como sujeto histórico fue acatado y movilizo las voluntades para que los cambios se hiciesen desde el mismo marco democrático. La clase media se incluyo en eso que se denomino pueblo con la esperanza de recuperar su base material, pero esta inclusión duro poco, pues a pesar de que el gobierno de Chávez, en el marco de la redistribución de la renta petrolera, aumento la base material de la misma, quienes forman parte de esta tienen una particular forma "de percibir la democracia, su enfrentamiento histórico al socialismo, y un problema de status, la negación a igualarse por debajo, de que su grupo pueda ser permeado por los pobres." Rodríguez (2017). Aun así seguían siendo beneficiados.

En el escenario actual donde nuevamente hay una disminución de la renta petrolera, los beneficios se restringen, surge con fuerza nuevamente en la opinión publica la clase media como el faro guía, solo que es ignorado y en su soledad viene la desesperación.

La dirigencia opositora capitaliza el discurso de la clase media y la moviliza, pero como no son mayoría. Los radicaliza y le convoca paulatinamente a tomar acciones de calle, pero siguen solos. Entonces sus acciones son más hostiles, pues si el resto de la sociedad no quiere escuchar hay que obligarlos y aquí llegamos a la guarimba, llegamos a la violencia contra todo el que piense distinto. Así es como las personas que se asumen como la lumbrera moral y racional del país entendieron o justificaron que la violencia era la única forma de promover los cambios que ellos creen que deben darse. A mi juicio así fue que se barbarizo la clase media, que hoy ignora todos los mecanismos que brinda nuestra democracia.

Escarra (2008) citado por Rodríguez (2017) afirma "Esa clase media ha sido deteriorada y manipulada comunicacionalmente por medio del miedo y del engaño, transmitiéndole el temor de que el cambio, elemento esencial de su condición social, será en detrimento de los valores individualistas propios del capitalismo que le han inculcado: perderás tu carro, perderás tu apartamento, te quitarán los hijos, y pare usted de contar."

De este repaso sobre algunos aspectos de la clase media venezolana concluyo que, en nuestro periodo democrático, el pueblo de a pie siempre respeto las reglas del juego, solo en el 89 exploto y fue una acción limitada, aunque no la represión. En el 92 con el intento de golpe de Estado de Chávez, el pueblo se mantuvo dentro del juego democrático. Por otro lado, que la clase media, no desprecia a la dirigencia en el gobierno, fundamentalmente desprecia a aquellos que son diferentes y hacen que el chavismo siga siendo gobierno. Es la soberbia.

Hoy tenemos en Venezuela un desafío de construir las condiciones para consolidar la democracia participativa y protagónica y el desarrollo de un modelo económico que algunos llaman "post-petrolero" o diversificado. En esa tarea todos y todas estamos convocados, incluso la clase media. ¿Ahora bien como logramos que se incorpore y abandone la barbarie como forma de hacer política?, yo creo que desandando y eso significa desarrollar un liderazgo que desarrolle procesos que los incluya, pero no como seres superiores, sino como venezolanos y venezolanas que aportan a la construcción de un proyecto con intereses comunes. Y ese es uno de los retos de la revolución bolivariana hoy.

Al final El Paraíso, ya no es lo que era y tristemente no lo volverá a ser.

Referencias:

Rodríguez, P. "La clase media en Venezuela (I)", [en línea]. Aporrea. Caracas, Venezuela. Dirección URL: https://www.aporrea.org/ideologia/a242118.html [Consulta: 29 de julio de 2017].

Rodríguez, P. "La clase media en Venezuela (2)", [en línea]. Aporrea. Caracas, Venezuela. Dirección URL: https://www.aporrea.org/ideologia/a241878.html [Consulta: 29 de julio de 2017].

 



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Jesús Alberto Rondón

Sociólogo, se desempeña como Facilitador en el Inpsasel, ha sido electo Delegado de Prevención (2011-2013 y 2013-2015) y es Vice-Presidente del Consejo de Vigilancia de la Caja de Ahorros de los Trabajadores y Trabajadoras del Inpsasel (2.011).

 jesusalbertorondon@gmail.com      @jxrondon

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