La Guerra Urbana I

La guerra siempre se está transformando. Las partes en conflictos van aprendiendo y se adaptan a las nuevas formas en que se expresa el conflicto. Pero en estos últimos años la guerra está cambiando más rápidamente y en una escala mucho mayor, que en los últimos 350 años. Como pueblo, hemos estado enfrentando una guerra interna contra el Estado Capitalista Explotador, de lucha de clases en todas sus formas y expresión, desde la lucha sindical, la lucha política de masas, la insurrección armada, y la guerra larga y prolongada. Ahora estamos enfrentando un nuevo tipo de guerra imperialista, que ha cambiado radicalmente en la amplitud de uso de recursos, como por ejemplo: la guerra sicológica de carácter mediático para inducir a las masas, a desplegar actividades de insurgencia, movilizaciones, y asaltos a los palacios de gobiernos como el 11 de abril, todo financiado por el Departamento de Estado, de manera encubierta. Siendo el uso de los medios de comunicación de masas como instrumentos de guerra, una de las característica de la Guerra de IV Generación, desde en la era de la Globalización Neoliberal Imperialista (GNI). Una de sus primeras aplicaciones en gran escala, fue en Irán en 1952 y 1953 con el derrocamiento de Mussadegh, líder de Frente Nacional Iraní, movimiento político nacionalista, que en 1951 nacionalizó la industria petrolera y formó la Compañía petrolera Nacional Iraní.
En los manuales de Guerra de la Fuerzas de Choque Imperialista, como los Marines, señalan “…No sólo, como Cuerpo de Marines, estamos enfrentando rápidos cambios la manera de cómo se pelea la guerra, estamos enfrentando cambios radicales, cambios en quienes y porque luchan.[1]”

Los últimos conflictos, de la década pasada, ponen al descubierto las características de la nueva estrategia de la Guerra Imperialista, encubierta como “Guerra Contra el Terrorismo,” o “Guerra de Cuarta Generación”. Esto ha servido para justificar al menos, dos aspectos fundamentales de la nueva estrategia de Guerra de Dominación: el desarrollo de nuevos armamentos nucleares de valor táctico y de armas convencionales, y la intervención imperialista encubierta desde la ONU.

En el desarrollo del armamento podemos advertir: 1. la producción, ya en marcha, de las armas atómicas de valor táctico llamadas Mininukes, orientadas fundamentalmente, a la destrucción de túneles, cuevas y zonas urbanas limitadas, para su futuro uso en Afganistán, concretamente. 2. Desde el punto de vista de la acción encubierta, se están creando las instituciones que permitirán una intervención bajo el manto protector de la ONU y su Consejo de Seguridad, como lo son, el Consejo de los Derechos Humanos, la comisión de Reconstrucción de la Paz y, además, el uso mas frecuentes de las Operaciones de Mantenimiento de la Paz. Esto se produce en la medida en que avanza la Globalización Neoliberal Imperialista, con el objetivo de contener y reprimir la resistencia de los pueblos contra la imposición de la Globalización del Neo esclavismo, como nuevas relaciones laborales a globales. Lo que, desde la perspectiva de la elite intelectual imperialista y sus analistas militares se designa bajo el nombre de “Guerra de IV Generación.”[2]

Las operaciones militares ofensivas, desarrolladas por el ejército norteamericano, en la era de la Post Guerra Fría, se habían conducido en ambientes urbanos, solamente cuando eran inevitables. En el caso de la Guerra de Vietnam, la guerra estaba diseñada por los jefes del ejército para combatir con un enemigo “irregular,” el pueblo en guerra popular. El campo de batalla era entonces, las selvas, y las aldeas, en ese escenario se encontraban las áreas que planteaban amenazas u obstáculos significativos a sus fuerzas. Las batallas urbanas importantes se desataron después de la ofensiva del año nuevo lunar, donde la estrategia norteamericana de “búsqueda y destrucción del enemigo” los llevo a desplegar sus fuerzas, en amplias zonas selváticas, lo cual aprovechó el Ejército de Liberación Nacional de Vietnam (ELNV), para organizar una contraofensiva urbana que consistió en la organización de la insurrección armada en 27 ciudades, de todas ellas, la más importante fue la batalla de Hue, antigua capital imperial. Esta ofensiva comenzó con el asalto suicida a la sede de la embajada norteamericana en Saigón, antigua capital de Vietnam del Sur. Al finalizar la ofensiva del año nuevo lunar, las tropas norteamericanas y del ejército del gobierno títere de Vietnam del Sur, internadas en la selva, perdieron capacidad operativa, y la estrategia del ejército imperialista, fue totalmente desarticulada. Hay analistas militares, que señalan, que este fue el comienzo de la derrota norteamericana en Vietnam. Desde el punto de vista político, el Ejército de Liberación de Vietnam, fue aceptado como parte beligerante en las negociaciones de paz que se celebraban en Paris. En la mayoría de los casos la acción militar en áreas urbanas fue forzada, como parte de la estrategia del Gral. Nguyen Giap Ministro de la Defensa de Vietnam del Norte, y en otras ocasiones, se desarrollaban batallas urbanas, al tener que pasar través de las aldeas debido a la localización de los cruces de ríos, y estratégicas uniones, generalmente formada por poblaciones que apoyaban a las guerrillas del ELNV.

Desde el punto de vista político, el gobierno norteamericano interviene, para intentar contener y derrotar la guerrilla insurgente, cuando un gobierno títere o vasallo de su periferia, se encuentra involucrado en una guerra popular de liberación, donde uno de sus aspectos fundamentales es la guerra de guerrillas, como por ejemplo: el Plan Colombia, en la actualidad.

En esta última etapa, las batallas urbanas están siendo cada vez mas frecuentes en el marco de la guerra imperialista actual. La agresión que se ha propuesto el ejército norteamericano imperialista, con el cambio de la estrategia global de seguridad nacional, es desarrollar al máximo la condición de representante hegemónico de las relaciones internacionales del capitalismo global. Este hegemón, que sintetiza y expresa en lo político, el monopolio por parte del Gran Capital Internacional de la economía internacional, en lo financiero, comercial, tecnológico, y militar, construye una red Global de Soberanía Militar expresada en los diferentes comandos: Comando Norte, USNORTHCOM, en sus siglas en ingles, Comando Central, USCENTCOM, Comando Europeo, USEUCOM, Comando del Pacífico, SPACOM, y Comando Sur, USSOUTHCOM, (WWW.army.mil/organization/), con sede en Washington. Esta organización del ejército norteamericano, se fortaleció a raíz de la derrota sufrida en la guerra fría por la Unión Soviética. EEUU colocó sus flotas en regiones jamás pensadas, como por ejemplo: la del Golfo Pérsico. Flota que sirve de plataforma de proyección de fuerzas, en la guerra de agresión imperialista contra los pueblos de Afganistán e Irak, y además, esta flota posee armamento nuclear.

Los analistas de la guerra, encuentran como un fenómeno de cambio de escenarios de guerra una característica de la guerra actual. “En la era de post Guerra Fría, sin embargo, los conflictos están cambiando de la guerra en la selva a la guerra en el desierto y las ciudades, donde los terroristas insurrectos encuentran protección y un ambiente rico en objetivos.” Esta manera de abordar el cambio de la naturaleza de la guerra de resistencia popular, encubre lo esencial del cambio en la postura de la Doctrina de Seguridad y Defensa del hegemón imperialista. La Idea básica actual es la intervención a países, por ellos llamados, Países Fallidos. Con ese propósito, el Consejo Nacional de Seguridad de EEUU, resuelve instruir al Departamento de Estado del Gobierno norteamericano para que cree, en julio de 2004, la Oficina coordinadora para la Reconstrucción y Estabilización. Esta oficina tendrá la misión de planificar la ayuda a la estabilización y reconstrucción de las sociedades en transición del conflicto o la distensión civil, para que puedan alcanzar una trayectoria sostenible hacia la paz, la democracia, y la economía de mercado.

El primer Coordinador[3] de esta oficina fue el Embajador Carlos Pascual, quien dirigió la embajada de EEUU en Ucrania desde octubre del 2000 a agosto del 2003. En este país supervisó y dirigió la política de EEUU centrada en promover en Ucraniana, su integración con la comunidad Euro-atlántica. Las prioridades claves incluyeron: la consolidación de las iniciativas democráticas propuesta por una organización no gubernamental “Grassroots.” Mediante esta organización, desarrollaron su política de intervención en ese país, promoviendo como ejes de actividad política de la operación encubierta de desestabilización, la contención del terrorismo y la no proliferación, además trabajar por la edificación de un sector privado fuerte.

En la revista Foreing Affairs de Julio/Agosto de 2004, en la pag., 153, Carlos Pascual junto con Stephen Krasner, escribieron un artículo sobre los Estados Fallidos (EF) donde señalan:

“En un mundo interrelacionado, los Estados débiles y fallidos, representan un riesgo para los Estados Unidos y la seguridad global. Además, representan uno de los retos más importante para la política exterior en la era contemporánea. Cuando el caos prevalece: el terrorismo, el narcotráfico, la proliferación de armas y otras formas del crimen organizado, florecen. Dejados en la calamidad, sujetos a la depredación, y negado el acceso a los servicios básicos, la gente llega a ser susceptible, a las exhortaciones de demagogos y traficantes de odio. Afganistán, uno de los países mas pobres del mundo estaba en esas circunstancias en el 2001, este se convirtió en la base para el ataque más mortífero contra los Estados Unidos, ilustrando trágica y gráficamente que los problemas de otros países no solamente los afectan a ellos.”

Esta visión de Carlos Pascual, Fundador-Director de la Oficina de Reconstrucción y Estabilización, de lo que son los estados fallidos y el impacto que podrían causar en su país, y en el resto del mundo, nos indica claramente la intención de la Administración del Presidente Bush, de desarrollar una política exterior de intervención encubierta para crear el caos en un país, declararlo Estado Fallido como lo hicieron en Afganistán y Kyrgyzstan, recientemente, y como además, lo intentaron e intentan en la República Bolivariana de Venezuela. Pero ahora, la intervención será coordinada, desde una oficina del Departamento de Estado. Al mismo tiempo a través de la reforma de las Naciones Unidas, intentan introducir la Comisión de Consolidación de la Paz, que actuaría en la etapa de post conflicto, donde la oficina del Departamento de Estado para la Reconstrucción y la Estabilización entraría en actividad, con apoyo y asesoría “técnica.”

La página WEB de la Oficina de Estabilización y Reconstrucción podemos extraer lo siguiente:

“Se ha desarrollado un consenso dentro de la Rama Ejecutiva, en el Congreso y entre expertos independientes de que el Gobierno necesita una vigorosa capacidad para prevenir el conflicto cuando sea posible y si es necesario dirigir operaciones de estabilización y de reconstrucción en los países que emergen del conflicto o guerras civiles. En julio de 2004 el Congreso autorizó la programación de fondos para crear la Oficina del Coordinador para la Reconstrucción y la Estabilización (S/CRS). El Embajador Carlos Pascual fue nombrado Coordinador, y reporta directamente al Secretario de Estado.”

La administración Bush ha asumido de manera oficial y pública, la intervención en los países del sur, con la creación de esta Oficina. Señalan además:

“…si vamos a asegurar que los países promuevan una vía sustentable hacia la paz, la democracia, y la economía de mercado, necesitamos nuevas herramientas institucionales de política exterior, que puedan influenciar las decisiones, que los pueblos y los países hacen, acerca de la naturaleza de sus economías, de sus sistemas políticos, su seguridad, y en algunos casos acerca de la construcción del tejido social de una nación.”

Como se desprende de la declaración anterior, la Oficina forma parte de las nuevas herramientas de política exterior de la Administración Bush, para dirigir las sociedades hacia su modelo político, económico y social, construyendo un imperio formado por provincias neocoloniales dirigidas desde esta oficina, y la Comisión de Reconstrucción de la Paz de las Naciones Unidas. De esta forma, los Estados Unidos actuarían a través de un organismo multilateral, las Naciones Unidas, para consolidar, de manera abierta y con su apoyo, la nueva forma de tutelaje neocolonial.

La reforma actual de las ONU, y la actual política miliar norteamericana es lo que explica el cambio de los escenarios de guerra. Desde la guerra contra un enemigo que lucha por la liberación nacional, o guerra “irregular”, a la guerra contra los estados que se oponen a la Globalización Neoliberal Imperialista, “Guerra Asimétrica” o de “Cuarta Generación”, eufemismo con que la actual élite intelectual neoliberal le asigna, a la nueva etapa de la guerra imperialista. Guerra de devastación y exterminio, que se concreta en la destrucción de ciudades, dentro del escenario de la “Guerra Urbana.”

[1] Fourth Generation War, Draft. FMFM 1-A. pag. 3
[2] Guerras de IV Generación (G4G), concepto definido en 1989 por un grupo de analistas americanos, incluyendo a Wiliam S. Lind, usado para describir el retorno al uso de las formas descentralizadas de la Guerra.
[3] John Herbst, es el actual Coordinador.

clazo13a@yahoo.com


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Carlos Armando Lazo García


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