Cumaná: Significa unión del mar y el río

Como registro imaginario-simbólico o como un hecho físico-perceptible

  • La descripción coincide básicamente con la figura discursiva y semiótica sobre el sentido y significado del agua. Es una toponimia que demuestra la equivalencia lingüística entre los pueblos originarios Chaimas, Cumanagotos, Coacas, Parias de Cumaná.

  • Creemos que la traducción es en "lengua de misiones" que los frailes contribuyeron a hacer general en su región de influencia gracias a su codificación en un arte o manual para su aprendizaje.

  • El análisis de contenido permitiría la relación de Cumaná con el rio Manzanares representa un código simbólico referencial de definición de sí mismos y de los otros.

  • La relación agua-tierra constituye un núcleo de sentido a partir del cual se han construido lógicas, discursos y acciones, contextualizados en un escenario donde está presente la disputa por el control de los espacios de tierra que circundan el pueblo de agua.

Cumaná, es un asentamiento de los pueblos ancestrales de tierra firme que poseía un puerto natural y presentaba un difícil acceso debido a la abundancia de caños y tierras inundadas, unidos a la presencia de una numerosa población, eran los factores condicionantes de la política de ocupación espacial del patrón jerárquico generadora de una toponimia urbana llamada "Cumaná, nombre que significa unión del mar y el rio", por efecto y registro de las representaciones identitarias producto de la construcción de un colectivo al interpretar epistemológicamente estos imaginarios sociales, donde el agua era el signo principal, el signo ordenador de un discurso que, además de hacer comprensible la extensión espacial desde el mito, se utilizaba como un verdadero signo o huella de cohesión discursiva.

Una imagen sociocultural vuelta recurrente en el interior de un macrorrelato que cumple por lo menos una doble función; por un lado cohesiona para un colectivo o una micro-sociedad un símbolo generador que funciona como articulante de un sistema más amplio de signos paisajísticos (la tierra, las montañas, los animales, las fuerzas naturales, las piedras, etc.); por otro lado, el signo del agua (Cumaná, como unión del mar y el río) introduce algunos elementos capaces de reconfigurar un sentido que la construcción misma de la ciudad de hoy simplemente ha obstruido o mejor, desconocido y sepultado.

El agua era el tejido principal, el signo ordenador de un discurso que se utilizaba como un verdadero símbolo de cohesión discursiva en el imaginario social prehispánico. La huella del agua introdujo algunos elementos capaces de reconfigurar el sentido de la construcción de "pueblo originario" en los términos de unas relaciones posibles entre el asentamiento urbano, los elementos que caracterizan el ambiente natural y la dinámica semiótica del universo cultural del agua.

El río, su línea de costa marítima, un conjunto de colinas aisladas, las lagunas litorales, los deltas, el cauce, la magnitud del caudal, las ramificaciones de agua posibles, la condición geográfica global, la vegetación existente, la misma configuración espacial y perceptiva del entorno natural sobre una gran cuenca hidrográfica donde se asentó los pueblos de las aguas con el código de emplazamiento y constructivo de la unión del mar y el río.

Entonces, esta terminología de "pueblos de las aguas", parece reunir las condiciones idóneas para ser denominado pueblos originales, como efecto y registro imaginario-simbólico o como un hecho físico-perceptible tramado con la misma forma de vida de sus ancestros prehispánicos.

El universo significante del agua en sus múltiples formas discursivas y narrativas configura estos asentamientos desde la organización social de sus relatos sociohistóricos de fundación y a veces, mucho antes, desde la puesta en discurso de los mitos de pueblos originales y de sus ritos físicos y sociales.

No resulta posible comprender todo este proceso si no se considera el análisis de un tercer factor, relativo a la inserción del territorio venezolano dentro del panorama occidental a partir de la presencia europea y, en consecuencia, la resistencia al proceso de invasión española y al principio de autodeterminación de los pueblos. Ello explica la aculturación religiosa, lingüística y cultural.

Desde Cumaná, Sucre, Venezuela, a los 29 días del mes de noviembre de 2015.



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Servando Marín Lista

Arquitecto- Es autor del libro "Desde la Comunidad": la arquitectura de multitudes (junio, 2010) dirigido a la formulación de propuestas de planificación del desarrollo estratégico para captar el objetivo esencial y específico de clarificar el compromiso y la responsabilidad de la explosión del Poder Popular con la problemática total de la ciudad, mediante todas las escalas de sus propias acciones para marchar rumbo al nuevo sistema de Ciudades Comunales, los Distritos Motores de Desarrollo y los Territorios Federales. Y autor, también, del libro "La Ciudad Comunal, la lucha de clases por el espacio" (nov, 2013) donde plantea una interpretación de los fenómenos urbanos, que constituye una herramienta sobre lo que ?desde afuera? de la estructura urbana, el poder económico y el poder político, conforman la lucha de clases por el espacio y avanza en el señalamiento de la necesaria ruptura con los valores, instituciones, relaciones de poder y las raíces más profundas de la sociedad capitalista.

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