Voces Contra El Imperio

Sobre las raíces del modelo económico rentista en Venezuela (Parte I)

Continuación del artículo http://www.aporrea.org/actualidad/a212662.html

Asesinado el Libertador Simón Bolívar y consumada la traición con la división de Colombia, Venezuela vivió solo un breve periodo de paz que rápidamente fue interrumpido por la Guerra Federal (1859-1863) –contexto que es aprovechado por Reino Unido para arrebatar el territorio del Esequibo a Venezuela-. Finalizada ésta contienda, Venezuela entró en la etapa conocida como la Federal, que se inicia con el Gobierno de Juan Crisóstomo Falcón (1865-1869), pero será Antonio Guzmán Blanco (1829-1899) quien desempeñará el papel más importante durante ese periodo hasta finales de siglo XIX.

Antonio Guzmán Blanco, también conocido como "El Autócrata Civilizador", participó en la Guerra Federal (1859-1863), y sus victorias militares le permitieron emerger como la principal figura militar y política del país en su tiempo. Al asumir el poder del Estado en 1870, inicia una etapa de pacificación y cambios políticos conocida como la Revolución Liberal, pero inmediatamente tuvo que hacer frente a varios levantamientos armados dirigido por los Azules1 que no tuvieron éxitos [1].

Y es que la Guerra Federal se había transformado en una lucha social por la democratización del derecho a la posesión de la tierra, por la igualdad, la libertad y la democracia social, contra el centralismo de la oligarquía caraqueña y en pos de la descentralización del poder político. El asesinato de Ezequiel Zamora por la oligarquía venezolana terminó prácticamente con las ideas revolucionaria de la Guerra Federal en la firma del Tratado de Coche (Sanoja y Vargas-Arenas, 2007, p. 45) lo que permitió imponerse la oligarquía latifundistas, esta vez con mayor control desde la capital venezolana.

El autócrata Blanco ejerció como jefe de Estado venezolano en tres oportunidades, dividido de la siguiente manera: el periodo conocido como "El Septenio" (1870-1877) considerado como la etapas más productivas y definitoria de su liderazgo; el periodo conocido como "El Quinquenio" (1879-1884); y por último, el periodo conocido como "La Aclamación" (1886-1888). Su estilo de Gobierno fue muy personalista, y gobernó junto a un selecto grupo de hombres de su generación y entera confianza, entre ellos Raimundo Andueza Palacios, Francisco Linares Alcántara, Joaquín Crespo, Juan Pablo Rojas Paúl e Ignacio Andrade.

El proyecto político liberal impulsado por Guzmán Blanco pudo concretarse solo después de derrotar a los alzados, iniciando un camino de reformas constitucionales que le permitió centralizar del poder político, partiendo con la creación un ejército nacional en aras de mantener la unidad nacional y poder equilibrar las responsabilidades que se disputaban los caudillos de las provincias antes conocidas como Estados federales.

Sin embargo, las reformas constitucionales impulsadas por Guzmán Blanco entre 1864 y 1881 introdujeron algunas innovaciones positivas al cuerpo político naciente del Estado centralizado venezolano. Entre estas, la instrucción primaria obligatoria y gratuita, el matrimonio civil, la subordinación total de la Iglesia al Estado, la exaltación de los héroes de la Independencia, las fechas y valores patrios, así como la instauración del voto para mayores de 21 años. Igualmente, creó el Consejo Federal como una instancia de Gobierno para neutralizar las discrepancias entre los caudillos regionales, dando así origen al Situado Constitucional, pues al centralizar los recursos económicos, los caudillos locales no podían disponer de los fondos económicos y de la autonomía suficiente como para emplearlos en la disputa con el poder central. De esta manera se impuso la autoridad central que logró cierto orden social y la pacificación del país.

El gobierno de Antonio Guzmán Blanco buscó centralizar los recursos económicos para, de esta forma, emprender su ambicioso plan de "modernización" e inserción de la económica venezolana al capitalismo mundial. Para ello, se asoció con acaudalados comerciantes exportadores e importadores venezolanos, lo que le permitió al gobierno obtener los recursos que necesitaba para cubrir los gastos corrientes del Estado, por lo que tuvo que hacer profundas concesiones a los mismos otorgando los derechos de importación y permitiendo el endeudamiento exterior. Esto le permitió al Estado central comenzar a percibir los impuestos [2].

A partir de 1870, el gobierno oligárquico de Guzmán Blanco se sustentaba en la burguesía comercial exportadora de materias primas e importadora de productos acabados, lo que se expresó, por una parte, en la introducción del estilo de vida consumista y derrochador de mercancías europeas y estadounidenses, y por otra, en la entrega del monopolio de las vías férreas, las minas de cobre y oro, y comunicaciones telegráficas (Brito Figueroa, 1991, pp. 103, 30). El alto grado de explotación de la fuerza de trabajo permitía cubrir los derroches en artículo de lujos y extravagancias de la cultura europea que pretendía adoptar la oligarquía latifundista. El Gobierno de Guzmán comenzaba así a contraer importantes deudas con Europa y dar forma al modelo económico neocolonial dependiente.

Según el historiador Germán Carrera Damas, el Gobierno de Guzmán Blanco buscó desarrollar la infraestructura necesaria para que la Venezuela agraria pudiera articularse con el sistema capitalista mundial y hacerla más atractiva a las inversionistas extranjeros. Sin embargo, su proyecto se vio limitado porque Venezuela no tenía mayor repercusión como proveedor de otras materias primas distintas a las tradicionales: azúcar, café, cacao, cobre, etc. y como mercado, debido a que su vocación histórica de exportación de productos agrícolas no le permitía ninguna relevancia estratégica ni generar importantes excedentes de riquezas para la acumulación de capital (Carrera Damas, 1988).

Por su parte, el historiador Federico Brito Figueroa manifiesta que, durante el gobierno de Guzmán Blanco, el Estado venezolano incentivó la producción y exportación de frutos para garantizar la percepción de ingresos, pero tenía una visión más fiscalista que industrial, no procuraba invertir los ingresos fiscales de los gravámenes de comercio exterior para la diversificación de la producción, sino que se hace dependiente de unos escasos productos. El auge de la exportación no significó la ampliación del mercado interno (Figueroa, 1996).

Durante el periodo conocido como "Quinquenio" 1878-1884, Guzmán Blanco trato de copiar de Francia, además de su sistema de transporte de ferrocarriles que iban asociados con los planes de desarrollo productivo del país, algunas de sus costumbres, modas y exquisiteces. Ese periodo estuvo marcado más por el incentivó a la importación de bienes innecesario para satisfacer los caprichos de la casta dominante. La quimera de Guzmán por la "modernidad" de Francia y por la revolución industrial en Reino Unido, lo conllevó a endeudar al país de forma significativa.

Promovido por el propio Guzmán Blanco, el General Joaquín Crespo fue elegido Presidente de la República (1884 y 1886). Crespo tuvo que enfrentar la difícil situación económica por las deudas heredada del país. Para poder hacer frente, tuvo que hacer una serie de reformas económicas y laborales que provocaron el descontento y posterior fracaso del gobierno. El Bienio de Guzmán Blanco, también conocido como "La Aclamación", comprende el periodo entre 1886-1888, cuando regresa de Europa a solicitud de la oligarquía local para "poner orden en casa". En este período debió enfrentar una nueva generación de intelectuales y de jóvenes estudiantes, quienes organizaron una fuerte oposición a su gobierno hasta el punto de obligarlo a retirarse antes de concluir su mandato.

Vale destacar que durante el último gobierno de Guzmán Blanco, Venezuela rompió relaciones con Inglaterra debido a la invasión al Territorio Esequibo.

Para el historiador Carreras Damas, el carácter autocrático del gobierno de Guzmán Blanco fue la clave de su poder y su proyecto modernizador. Aunque su largo periodo en el poder no logró un real desarrollo institucional que generara estabilidad política. Sin embargo, buscará a través de la educación con influencia europea, civilizar a la sociedad agraria venezolana bajo un paradigma positivista y sustentado en el liberalismo. Pero el historiador Damas sostiene que el proyecto nacional guzmancista está sustentado más en lo ideológico que lo práctico.

En el ámbito internacional implementó una visión inédita de carácter nacionalista, relacionándose con las potencias europeas, pero sobre la base del respeto y un trato igualitario entre las naciones, que le granjearon varios impases con países como Reino Unido, España, Holanda y hasta los propios Estados Unidos, al punto de cerrar embajadas y consulados.

Frente a los Estado Unidos, el impase giró en torno a un acuerdo firmado en 1869 con entonces gobierno de los Azules, relativo a la indemnización de 1.5 millón de pesos a favor de ciudadanos estadounidenses en Venezuela, cuyo bienes habían sufrido daños durante la guerra federal. No obstante, dicho acuerdo fue desconocido por el Gobierno venezolano debido a la exorbitante cantidad de dinero que no se correspondía con la realidad de los hechos.

Sin lugar a dudas, la fuerte relación entre la administración central y los caudillos, el rentismo parasitario insipiente, la transculturización tras su política de "modernización" de corte europeo, el endeudamiento y la corrupción caracterizaron la gestión de los sucesivos gobiernos de Guzmán Blanco. El capitalismo extranjero de la mano con la economía nacional fue el elemento que impulsó los alcances de ese periodo. Guzmán Blanco acumuló una gran fortuna convirtiéndose en uno de los hombres más ricos del país, grandes propiedades en Venezuela como en el exterior.

Ya desde el Gobierno de Juan Crisóstomo Falcón, Guzmán Blanco había comenzado a enriquecerse al cobrar millonarias comisiones por los préstamos para el Estado solicitado al Banco de Londres, y creando las raíces del mal de la corrupción que ha aquejado desde entonces a la administración pública venezolana. Para el historiador Ramón Díaz Sánchez, la megalomanía, la mitomanía, son las que determinan la elipse de una ambición de poder, abierta por su padre Antonio Leocadio Guzmán2.

Durante los tres periodos de gobierno de Guzmán Blanco logra acoplarse en el poder la burguesía comercial-importadora en el poder donde figuraban muchos extranjeros vinculados al comercio con sus países de origen, pero que, a su vez, era dependiente de la oligarquía latifundista. Gracias a las vinculaciones de éstos con el comercio exterior, propiciaron que los capitales franceses, alemanes y estadounidenses ocuparan el vacío que dejaron los capitales españoles, quienes se habían quedado rezagado en el proceso de desarrollo capitalista y perdían progresivamente sus colonias más importantes en América. Debido a la ausencia de fuertes instituciones bancaras, la fuente principal de acumulación de capital radicaba en el comercio exterior, los préstamos de carácter usurero, el control de circulante y los mecanismos de créditos, razones por las cuales se convirtieron rápidamente en el grupo económico dominante en el plano político: la raíz de la actual burguesía comercial venezolana (Sanoja Obediente, 2001, p. 326)

Con Guzmán Blanco se inicia en Venezuela el apogeo del caudillismo Andino (1887-1935). En este período destacan, entre otros, Joaquín Crespo e Ignacio Andrade concluyendo con dos grandes caudillos tachirenses: Cipriano Castro (1899-1908) y Juan Vicente Gómez (1908-1935).

Con la llegada al poder de Gómez finaliza el proyecto de "restauración liberal" de Guzmán Blanco y el proyecto nacionalista de Cipriano Castro, dando así inicio a un largo periodo marcado por la dictadura personalista de los andinos allegados a Gómez, el parasitismo, el entreguismo y realineamiento en la política exterior… (Continuará…)

Fuentes:

[1] Gobierno de Antonio Guzmán Blanco Disponible en la Web: http://historiavenezuelasagrado.blogspot.com/p/gobierno-de-antonio-guzman-blanco.html.

[2] Gobierno de Antonio Guzmán Blanco. Disponible en la Web: http://www.rena.edu.ve/TerceraEtapa/Historia/temasrev/GobAntGuzBlanco.html

Sanoja, M y Vargas-Arenas (2007) Razones para una revolución. Caracas. Monte Ávila Editores y Fundación Editorial El Perro y la Rana.

Sanoja Obediente, Mario (2011) Historia sociocultural de la economía venezolana. Editorial del Banco Central de Venezuela.

López Alacayo, Raúl (1996) Historia Contemporánea de Venezuela. Ediciones El Dorado, Caracas- Venezuela.

Carrera Damas, Germán (1988) Una Nación llamada Venezuela. Caracas- Venezuela. Monte Ávila Editores.

Federico Brito Figueroa, 1991. 30 ensayos de comprensión histórica. Caracas. Ediciones Centauro.

Federico Brito Figueroa, Historia Económica y Social de Venezuela, Universidad Central de Venezuela, Ediciones de la Biblioteca, Caracas, 1996.

Bautista Urbaneja, Diego (2002). La política venezolana desde1899 hasta 1958. Fundación Centro Gumilla, Universidad Católica Andrés Bello.

Vargas-Arenas I. (2007) Resistencia y participación. La saga del pueblo venezolano. Caracas: Monte Avila.

Acosta, Vladimir y Quintero, Inés (2007) El Bolívar de Marx. Caracas, Editorial Alfa, (Colección Trópicos, 73).

1 La revolución Azul fue dirigida por José Tadeo Monagas, sus familiares y seguidores.

2 http://www.aporrea.org/educacion/a84680.html

 

 



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Basem Tajeldine

Marxista. Investigador de temas geopolíticos internacionales en el Centro de Saberes Africanos. Moderador del programa VOCES CONTRA EL IMPERIO, RadiodelSur y RNV.

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