Aportes: Freddy, el problema no es Lilia y José Alejandro

La Paz gracias a Abreu&orquestas; derrota de las comunas, crisis cultural

I.-REFLEXIONES

Después de que el Presidente Maduro enunciara al Doctor Abreu (y su proyecto)  como la piedra angular para lograr  la paz y la armonía (yo digo que aquí en Venezuela no hay guerra, solo hay una impunidad y corrupción desbordada y por eso el hampa está desbordada también), en  una Venezuela en donde se ha incrementado la delincuencia y el consumo de drogas (extrañado además porque Abreu  lleva mas de 35 años enchufado y no ha logrado ni siquiera debilitarlas), no me queda otra opción que imaginarme que la tan multi-mil millonaria corporación de orquestas, desmontará la incipiente capacidad de convocatoria de las comunas y su accionar independiente y específico en las comunidades.

También me imagino que con semejante proyecto nacional, en manos de Abreu, desaparecerá el tan pregonado estado comunal, porque hasta donde sé, en todos los espacios sociales en donde llega el sistema de orquestas, toda organización y jerarquía pasa a ser subordinada de la corporación susodicha, se regulan las competencias de todo lo que lo rodee, que automáticamente, pasa a ser subalterno del sistema (incluyendo infraestructura y recursos económicos), que además nunca ha permitido la contraloría social tal como se contempla en la Constitución vigente (haciendo un gran daño al país, pues aumenta la falta de transparencia en la gestión de asuntos públicos, es decir, lo que hace  Abreu con los enormes ríos de dinero que recibe.)

¿Se plegarán las comunas y organizaciones no gubernamentales al proyecto Abreu?

¿Escucharemos por ejemplo a una Radio Sanare o Radio Negro Primero transmitiendo en VIVO el ensayo de la sinfonía tal de los fetiches musicales de Europa central?

Según expresa uno de los  tantos apologistas del sistema de orquestas en este portal:

...en el “Sistema” se puede orientar mejor los destinos de músicos provenientes de las zonas populares, en donde solo existe el sistema de la droga  y otros malditos males sociales que acostumbran anidar…(subrayado mío)

... el hoy también muy respetado maestro Gustavo Dudamel, cuya consigna es que en los sectores de la penuria, y de la estrechez, hay que instaurar el saber musical y artístico a la vez que la suficiencia y la conciencia ciudadana…”

Debemos deducir entonces que: ¿en los barrios solo hay delincuentes y prostitución potencial? ¿que el saber musical no existe o nunca  existió en Venezuela y que sólo es posible alcanzarlo participando en una de esas orquestas eurocéntricas? ¿que no existe talento, suficiencia y conciencia en la población venezolana de las zonas populares? y si existió alguna vez ¿hay que orientarlo? ¿hacia dónde? ¿Son un montón de ignorantes? ¿Sin arte, ni ciencia, ni parte? ¿En qué consiste esa suficiencia? ¿No hubo saber y sensibilidad musical y artística en Venezuela hasta que llegó el doctor Abreu a INSTAURARLO?

¿Funcionaron las supuestas orquestas penitenciarias (una estafa más) como las planteó aquel ministro que las enarboló como solución a la crisis en esos recintos y le inyectaron una fortuna en recursos económicos al sistema? NO FUNCIONARON...¿Por Qué?

Porque al igual que en las comunidades (de donde provienen también los procesados), las personas pueden sentirse motivadas por otras músicas (en plural): el jazz, la salsa, el rock, el tango, el bossa nova, y otros productos del depositario urbano; además de la música tradicional venezolana, las músicas de la India, China, Japón y África o, las de los pueblos americanos;  y es a través de ellas, si así lo requieren, como se puede aglutinar y convocarles a trabajar para hacer más pleno su entorno vivencial (que también podría ser con el deporte, el ajedrez, el teatro, la danza, la literatura, la plástica, el cine, la poética y el trabajo artesanal), y no necesariamente con una orquesta cuya logística y contenidos puede serles hostil ya que no permiten absolutamente ninguna alteración de los cerrados códigos que allí se repiten con insistencia.

Una cosa es leer y disfrutar a Cervantes, Dante, Shakespeare, Virgilio, Pirandello, Ezra Pound, W. Yeats o Whitman, y otra muy distinta es asumirlos como propios y sustitutivos de la literatura venezolana y americana: Pablo de Rokha, Chino Valera Mora, Jorge Zalamea, César Vallejo, Jose Maria Arguedas, Julio Cortazar, Rubén Darío, Otto René Castillo, García Márquez, Roque Dalton, Roberto Fernández Retamar, Pablo Neruda, José Antonio Ramos Sucre, Jorge Luis Borges, Guillermo Cabrera Infante, Rodolfo Santana.

Del lienzo  que se sirvió Rembrandt, también se sirvió Reverón (y Mercedes Pardo),  pero nuestro loco de Macuto (también pintó sobre yute) no andaba detrás de la especulada sonrisa de la Monalisa (o la Mona Luisa, como la llamó Aquiles..no el griego, sino el Nazoa, el ruiseñor del catuche), más bien se ubicó en la luz del mar  Caribe y no del Mediterráneo, en esa luz que nos dejó azulada, sepia y mágica... pero sobre todo, nuestra para el mundo y no, como  pregona El Doctor Abreu con su corporación en relación a como debe ser la música: del Mundo…para nosotros, del Big Other para los siempre subordinados.

En este sentido, Abreu y su proyecto (como muchos otros que confunden maliciosamente nuestra lucha por la preminencia de la cultura nacional por sobre la cultura impuesta, que ataviada de universalidad justifica atropellos y violación de derechos elementales), se asemejan a las controveriales series de televisión made in usa en donde la clase trabajadora  es inferior, débil, insignificante e impotente y que, por todo eso, debe sentir vergüenza de sí, de su identidad de clase, de su origen y de su esencia (hay una película venezolana que representa esta condición humana: el muchacho de la orquesta es fino, delicado, culto...toca mozart; el del barrio es torpe, soez, ordinario...baila ritmos afrocaribeños, la protagonista se avergüenza de su origen pobre). El asunto es desproveer al pobre, al desfavorecido, de toda la carga subversiva que tiene su cultura de la resistencia, para convertirlo en un buen ciudadano...que toque Mozart. Negocio redondo.

¿Es entonces con esas orquestas y su repertorio euroadicto que se va a cumplir el proyecto de país que presentó Chávez en su último Programa de Gobierno: Independencia y Patria Socialista?

No lo creo, porque en ellas, tal como están planteadas, los elementos de la cultura ajena (en donde los fundamentos esenciales escapan a nuestro control) nos inhiben la capacidad de decisión sobre ellos, porque forman parte de la cultura impuesta y nos enajenan de la posibilidad de alcanzar una cultura propia, entendida esta última como aquella en la que los elementos propios, impuestos  y ajenos, estan bajo control de nuestra autonomía cognitiva y reflexiva o del ejercicio de pensar.

De modo que esa multimilmillonaria corporación de orquestas es la caracterización del neocolonialismo en su etapa superior o avanzada (Brito Figueroa), porque implica la toma de decisiones sobre objetos ajenos, profundizando así el rechazo hacia los objetos culturales propios...además, los objetos culturales ajenos se anhelan y toman como propios, constituyendo esto último la fase final del neocolonialismo: la dependencia y la sumisión se asumen con una lógica tan natural que se reproducen a sí mismas (la Plusvalía Ideológica de Ludovico Silva).

Esto solo nos crea la ilusión de “desarrollo en la dependencia”, es la lógica de la utopia cultural neoliberal fundamentada en el multiculturalismo, que es la interacción de un conjunto de sujetos autónomos  plurales regidos por las leyes del mercado y el supuesto  juego democrático. Se presenta allí la muy soterrada trampa semántica que se debate entre Crecimiento y Desarrollo: el primero está representado por la cultura de la repetición, difusión, propagación y entronización que conlleve a la perdurabilidad de la cultura hegemónica y sirve para maquillar la dependencia; el segundo es la esencia de lo que una vez llamamos Independencia y hoy podemos enunciar como DESCOLONIZACIÓN.

Esta discusión que se ha hecho posible en una pequeña pero significativa escala (gracias a Aporrea), es lo que ha obligado al doctor Abreu a incorporar elementos pintorescos y folklóricos en sus arsenales para las representaciones en Venezuela (que no es lo que se exporta ni con lo que se pretende adiestrar a nuestros niños en la dependencia), para acallar el adequismo cultural de llaneros con toga y botas de topógrafo.

El supuesto negado de que las orquestas de Abreu acabarán con la delincuencia y la droga en los barrios  está doblemente negado en virtud de que el paramilitarismo  disfrazado de hampa común (traído de Colombia por la burguesía nacional aliada de la colombiana y cuya avanzada han sido las narco-telenovelas, tubo de ensayo de la CIA para destruir sociedades), hace inviable la vida en comunidades populares urbanas, donde interfieren con la producción y la reproducción del metabolismo social, intimidando a sus moradores, logrando que familias enteras tengan que mudarse bajo amenaza de muerte y finalmente, al imponer restricciones horarias.

Los únicos que pueden poner fin a esta tragedia son los propios moradores de los espacios sociales aquejados por las bandas delictivas. Instrumentando, además de las organizaciones sociales,  a las milicias territoriales.

II.-EL SISTEMA (CORPORACIÓN DE ORQUESTAS) Y LA VIDA POLÍTICA DEL PAÍS

El accionar de los grupos u organizaciones sociales (tan odiado por las clases dominantes) junto a la llamada ideología revolucionaria, que es también dedicación humanística en algunos casos, ha ayudado a muchos jóvenes de los barrios a trabajar para erradicar la delincuencia, la droga, y otros malditos males sociales sin necesidad de que tenga que instalárseles una orquesta que no los representa culturalmente.

Es preciso aclarar además, que la corrupción, la droga y la violencia se manifiestan con igual o mayor intensidad en las clases medias altas y la burguesía, o sea, entre los ricos, si no miren ustedes la cantidad de políticos y empresarios corruptos  de los que está lleno el país …y los hacendados y parceleros asesinos de campesinos, dirigentes comunales y YUKPAS  (el golpe de estado del año 2002 fue la consagración de la violencia de los ricos contra el pueblo).

Aquí en Caracas, en el 23 de Enero, por ejemplo, hay grupos sociales organizados con elevados niveles de conciencia que han logrado poner a raya a la delincuencia y  la droga que por cierto, nos la envían cariñosamente para matar la esperanza (lean al respecto los  procedimientos de la CIA para sofocar o ahogar las luchas de los pueblos), y hasta donde sé, ni en las Lomas de Urdaneta,  Caricuao, Propatria, Petare o el Valle, han  necesitado de la tutela del joven director de orquestas, ni de la gerencia del Doctor Abreu, para desarrollar movimientos culturales, como por ejemplo el que existió en San Agustín del Sur (el que facilitó el surgimiento del Madera [original] que hoy se re-potencia) y dio frutos que todavía sobreviven.

Estas organizaciones espontáneas, que justamente se desequilibran y corrompen cuando el gobierno pretende controlarlas, constituyen las garantías esenciales que permiten el mecanismo de interacción natural en las comunidades.

III.-LA MÚSICA COMO VEHÍCULO DE INTERACCIÓN

El sostén de ese poderoso sistema de orquestas con el que ilusoriamente se pretende erradicar la delincuencia (porque la droga y la violencia nos las traen las clases dominantes),  no depende exclusivamente de la validez empírica de una organización piramidal, si no de procesos sociales en los que debe prevalecer la comunicación, la negociación y con ello, las vías para solucionar el conflicto, porque esa es la manera como la ciencia, los procesos culturales y la subjetividad humana se construyen socialmente, es decir, constituyen o deben constituir un sistema abierto y en interacción permanente para poder así hablar de INCLUSIÓN.

Así, desde el punto de vista de su función social, el efecto primario de la música es darle al escucha un sentimiento de seguridad, porque ella simboliza el lugar en donde nació, sus primeras satisfacciones de infancia, su experiencia religiosa, sus placeres realizados en comunidad, su noviazgo y su trabajo- cualquiera de todas esas experiencias de formación de la personalidad. (Subrayado mío. citado por John Balty en Ethnicity, Identity and Music. The Musical Constructions of Place. Edited by Martin Strokes. Oxford. New York.)

Para los que hemos estudiado el fenómeno de la música y su relación con: los procesos síquicos en los contextos sociales específicos y su capacidad de evocar imágenes; provocar sensaciones; producir estados de paz o intranquilidad; ya sabemos que no hay una melodía, ritmo,  o armonía específica, que tenga esa condición en exclusiva y que provenga de una cultura superior ungida por los dioses como regalo a la humanidad.

Para someter a un paciente (y a una comunidad) a una terapia con música (musicoterapia), debe hacerse un estudio de su perfil socio-cultural, ahondar en el ethos personal que lo motiva y conmueve, que lo inquieta o lo calma...es un proceso experimental personalizado parecido al sicoanálisis, una vez que el musicoterapeuta (y no un gafo que envuelto en una manta pone inciensos y coloca una supuesta  música para el relax) ha encontrado los parámetros para adentrarse en la sonoridad capaz de motivar al paciente, procede a utilizarla progresiva y discretamente, con la finalidad de que su terapia  sea efectiva (el musicoterapeuta es un sicólogo clínico también).

La misma música que lo calma o activa a usted, puede generar en mí angustias y depresiones, o desdeño y hastío...NO HAY UNIVERSALES EN ESTE SENTIDO, TODO DEPENDE DEL CONTEXTO.

Un apologista del sistema en este portal escribió, refiriéndose a Abreu,  su proyecto y nuestras críticas:

...paralelamente a la defensa de la musicalidad de su país ha contribuido al rescate y a la democratización de la enseñanza de la música en el mundo. Bueno también es, decirle a estos compatriotas que se lanzan al ruedo de la opinión sin medir loas consecuencia, que la música es el idioma universal, que no tiene fronteras, ni nacionalidad. (Subrayados míos)

¿No tiene nacionalidad?, veamos.. Abreu ha democratizado la enseñanza de la música, pero la de cuatro o cinco países de Europa central que ahora suma algunos valores de USA (convocando a la subalternidad), y doscientos cincuenta años de esa historia (impuesta  la humanidad como parte del gran meta relato). Si allí no hay nacionalidad alguna visible (para algunos), es porque ellos (las culturas hegemónicas), han  pretendido uniformar la gran heterogeneidad y diversidad cultural de la especie humana.

Cualquiera que tenga un conocimiento mínimo de las expresiones científicas de las disciplinas sociales sabe que sin la contextualización de un fenómeno, su análisis es incomprensible o incompleto. Dicho en otras palabras: quienes no comprendan la naturaleza de la música como un bien cultural  construido socialmente con todas sus concatenaciones, son presa fácil de especulaciones metafísicas y de la tonta y polvorienta  tesis de que hay una Música Universal, defendida por las cofradías subjetivas plenas de vacuidad intelectual.

Y en torno a la pretendida universalidad como tal:

los universales son relaciones inmutables e imperecederas que se presentan en el mundo físico y biológico, pero no en el ámbito cultural.

Y en torno a la cualidad asemántica de la música, los invito a reflexionar sobre esta otra visión posible de la música: 

la música es un bien cultural producido socialmente y su significado está inexorablemente asociado a lo que representa, a menos que se nos diga que algo se representa a sí mismo, lo cual está próximo al absurdo. 

Y en cuanto a los valores:

Los valores musicales nos son absolutos. Son productos culturales y gozan de autoridad sólo dentro de una cultura dada. Como arte social (o potencialmente social), la música necesita un consenso comunitario para establecer un sistema de valores. (Lewis Rowell. Introducción a la Filosofía de la Música. España. Gedisa Editorial 1996. pág. 18).

Pero si de lo que se trata es de asumir las representaciones ajenas como propias y además, utilizarlas como mecanismo para legitimar la adquisición de  más y más recursos con el supuesto de que erradicarán la droga  y la delincuencia (por parte del proyecto Abreu), estamos ante una crisis epistémica grave y ante un estado incapaz de corregir las desviaciones sociales a través de la acción social protagónica y participativa que pregona y convoca para lograr la tan deseada revolución:

Sería una revolución Nuestra-Americana, una revolución socialista de nuevo cuño, del siglo XXI, una revolución democrática, participativa, protagónica, dialéctica, plástica, ético-estética, pedagógica-andragógica, una revolución viable incluso de cara a las complejas y tornadizas escaramuzas de lucha de clase contra el capitalismo hoy y mañana. (Luis Delgado Arria. Aporrea. http://www.aporrea.org/actualidad/a85162.html)

Lo que no queremos es ser y continuar siendo eternamente colonias, neo-colonias, protectorados, herederos del meta-relato occidental que niega toda posibilidad de desarrollo autónomo, y que  las y los compositores venezolanos y americanos dejen de ser ¡Nowhere man!..seres de ninguna parte.

Salud!!!

¡Viva Chávez!

PD. Quiero expresarle al Presidente Maduro mis mejores deseos en la  conducción del país, y que así como convoca a todos los venezolanos de cualquier ideología a sumarse al proyecto de país que lleva adelante, nos permita a nos-otros, los que NO CREEMOS EN EL SISTEMA DE ORQUESTAS, manifestar nuestros puntos de vista en el llamado Sistema Nacional de Medios Públicos (en los privados no podemos tampoco, por algo será) y a acceder a los beneficios del erario público con nuestros proyectos liberadores, que día a día nos son rechazados por las instituciones del estado por darle preminencia y protagonismo a la corporación de orquestas.

PD. Los dramaturgos, actores, artistas plásticos, poetas, compositores, cuentacuentos, coreógrafos, gente de danza, realizadores de audiovisuales, radio alternativa, prensa alternativa, jazzistas, salseros, músicos del imaginario urbano, artesanos y demás aspirantes al hacha del verdugo (el sistema): anímense a manifestar públicamente sus pareceres, todos ustedes son parte de nuestro país y son esenciales para ayudar a eliminar la delincuencia y la droga...pero sobre todo, para afirmarnos como nación ante el mundo con voz propia.

diegosilvasilva@cantv.net



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Diego Silva Silva

Compositor- Guitarrista- Investigador-Articulista-Conferencista. Licenciado en Educación. Ha recibido, entre otros reconocimientos (en las áreas de la música sinfónica, de cámara, electroacústica): Seis Premios Nacionales de Composición, Siete Premios Municipales de Música; el Premio Latinoamericano de Composición Casa de las Américas; ha presentado sus obras en Moscú, EEUU, Cuba, Nicaragua, Francia, Inglaterra, España, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Uruguay, Siria y Canadá; Investigador de la música del pasado colonial de Venezuela (restauró un extenso legajo de Canciones Patrióticas Sinfónico Coral caraqueñas desconocidas); ha estudiado las diferentes manifestaciones de la gran diversidad que representan las músicas de América y el mundo no occidental; fue asesor del departamento de investigaciones culturales del Ministerio de Cultura de Nicaragua (1983-1987); fue Vice-presidente de la Sociedad Venezolana para la Música Contemporánea y Presidente de la Comisión Artística de la Orquesta Filarmónica Nacional. Ha dirigido la Orquesta Sinfónica Venezuela, la Municipal de Caracas, de los Llanos, de Falcón, de Aragua, la Filarmónica y otras agrupaciones orquestales incidentales. Ha sido guitarrista acompañante de: Gloria Martín, Alí Primera, Lilia Vera, Cecilia Todd, Los hermanos Godoy, Isabel Parra entre otras y otros. En los años 70 fue miembro Fundador de la Camerata Renacentista de Caracas en donde se desenpeñó como laudista, vihuelista, violinista y percusionista.


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