Didáctica del Estado Comunal

Carlos y Hernán Escarrá y Allan Brewer Carías, tres connotados constitucionalistas venezolanos, con adscripciones políticas disímiles, afirman que el carácter constitucional del estado comunal venezolano, se encuentra -entre otros- en los artículos 2, 4, 5, 70 y 184, de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, los cuales hacen referencia al estado democrático de derecho y justicia social; al estado federal descentralizado y de integridad territorial; al ejercicio de la soberanía; a los medios de participación y elección de cargos públicos; a los municipios y a la comunidad organizada, como unidad política primaria, respectivamente. Los mencionados constitucionalistas reconocen la legalidad de esta figura, surgida de la constituyente de 1999.

En el marco de las 49 leyes habilitantes del año 2006, entre las cuales se encuentran principalmente diez leyes orgánicas vinculadas al ejercicio del gobierno local, a saber: consejos comunales; poder popular; comunas; sistema económico comunal; planificación pública y comunal; contraloría social; sistema de transferencia de competencias y atribuciones de los estados y municipios a las organizaciones del poder popular; poder público municipal; consejos estadales de planificación y coordinación de políticas públicas y la ley de los consejos locales de planificación pública, cuya prerrogativa le transfiere rango constitucional a las comunas y a los consejos comunales, como instancia de gobernabilidad del estado venezolano. ¿Pero a cuál estado nos referimos cuando hablamos de gobernabilidad?

A los efectos de diferenciar al estado comunal, del estado tradicional de dominación burguesa, históricamente identificado en la actual coyuntura con el capitalismo explotador y a los fines de facilitar su explicación didáctica, se requiere que el estado comunal sea considerado una figura emergente, una necesidad constante y de continuidad histórica y orgánica (Rojas, 2010), siempre en movimiento. En tal sentido, el estado comunal, sin perder de vista el sentido de unidad, debe ser interpretado desde dos dimensiones distintas: 1) como proceso histórico y 2) como contexto actual.

1)Como proceso histórico: al referirse al origen del estado, Engels, (1880 aproximadamente) describe las primeras experiencias conocidas del estado, las cuales van inicialmente desde el surgimiento de unidades familiares, que más adelante se conformarían en tribus -luego de transcurrir por experiencias previas en el período de la prehistoria- hasta convertirse posteriormente en estado-nación.

Por su parte Lissangaray, 2007, se refiere a la comuna de París (1871), como una de las primeras experiencias de lo que intentó ser un estado comunal, cuya iniciativa, debido a los avances, al gran apoyo masivo y a los éxitos obtenidos, fue destruida a sangre y fuego por las fuerzas reaccionarias de aquel entonces. Finalmente incluimos los detalles de la experiencia vivida por el estado comunal bolivariano (1999), cuyos avances han tratado de obstaculizar y silenciar los garantes del modelo globalizador, a través de medios violentos, legales y pacíficos.

Una definición

El estado comunal constituye una organización que regula las relaciones sociales, promueve las comunas y los consejos comunales como entes articuladores de la sociedad, donde las sujetas y sujetos sociales en proceso de inclusión, sus ideas, sus valores y el modelo de participación protagónica, juegan un papel estratégico en la satisfacción de sus principales necesidades y en el ejercicio de la gobernabilidad de los espacios locales, cuyo objetivo está orientado a la búsqueda de la igualdad, la equidad y la justicia social.

En relación a su enfoque histórico, más que a la probable fecha de su origen, queremos referirnos al contexto que inicialmente originó la figura del ‘estado’, a quien el escritor brasilero Ribeiro (1983), acertadamente denominó “estado tradicional”.

Para Ribeiro, el estado tradicional se corresponde con una sucesión de hechos continuos o ‘proceso civilizatorio’, en el cual, luego de la época primitiva, ocurrieron (citando a Golden Childe, 1954) tres revoluciones socioculturales: la revolución agrícola, la revolución del agua y la revolución urbana, con el predominio de la cultura de dominación capitalista, como un hecho constante. El término “dominación” indica por sí mismo, que el comportamiento de los sujetos sociales -hombres y mujeres de toda la historia- se encuentran subordinados a la lógica del modo de producción capitalista.

Engels, considera que antes de conformarse como tal, hubo formas previas de relaciones que dieron origen al estado. En su obra “El origen de la Familia, La Propiedad Privada y el Estado”, señala que luego de constituirse la familia como unidad de acción, dieron paso a la formación de las tribus, convirtiéndose en organizaciones que aglutinaban a varios núcleos familiares, en cuyos casos, las necesidades humanas actuaban como un catalizador, que facilitaba la reproducción de las condiciones materiales y espirituales de vida y por ende del modo de producción globalizante y con ello simultáneamente la conformación de los estados.

Las proyecciones estimadas por Engels en su estudio, le permitieron concluir que al agudizarse las contradicciones contenidas en el modo de producción capitalista, con el transcurrir del tiempo, el estado tradicional entraría en un proceso de decadencia, que daría paso a modelos emergentes centrados en las personas.

2) en el contexto actual: la presente coyuntura política ocurre en medio de grandes contradicciones entre los distintos paradigmas o modelos socioculturales, unos en situación de decadencia y otros emergentes, lo cual exige que estados actuales se centren en satisfacer las necesidades humanas de los inmensos conglomerados poblacionales en todas las latitudes del mundo o de lo contrario, correrían el riesgo de generarse insurgencias que desborden las ofertas societales y se crearan figuras emergentes, que respondan a las exigencias del momento, como ocurre con nuestro estado comunal.

En Venezuela las necesidades insatisfechas antes y durante el llamado período del Pacto de Punto Fijo (1958-1998), la pobreza y la exclusión de amplios contingentes de la población, ha propiciado el surgimiento de modelos emergentes orientados a canalizar la gobernabilidad, como un ejercicio de los espacios políticos, territoriales y espirituales, tradicionalmente desatendidos por el capitalismo explotador.

La presencia del estado comunal como una opción de vida, ha generado un gran escenario de debates político-ideológico, entre dos grandes sectores: los partidarios del estado comunal, como un modelo orientado a la igualdad, la equidad y la justicia social y los sectores conservadores que se oponen a este modo de vida. Tal debate nos involucra a todos por igual y requiere que conozcamos en la medida de lo posible la naturaleza del estado comunal, como una opción incluyente, donde a los sujetos en proceso de inclusión, les corresponde asumir estrategias liberadoras.

CIVACTUAL: Centro de investigaciones Vida Actual

José M. Vielma López
Director


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José Miguel Vielma López


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