Sindéresis

William Ojeda anda alborotado

Todo cristiano tiene derecho a la rectificación. Pero la rectificación lleva consigo un proceso de readaptamiento hacia las posiciones que se pretendan exhibir. Y a raíz de que William Ojeda obtuviera las posiciones críticas, ya en el último mes de la campaña de Capriles y después de haber sido derrotado en su aspiración como alcalde de Sucre por enésima vez aquel 12-f en las primarias de la derecha, anda despepitado. Se había guardado un poco después de las elecciones 16-D, pero nomas estaba como esperando una palomita. Y le llegó la palomita que esperaba. O quizás una palomota. Antes de partir a Cuba el vicepresidente Maduro, le hizo una alusión pública de casi un minuto en el acto de proclamación de Aristóbulo. Este tipo de menciones sin mezquindad, suelen ser oportunas cuando el aludido las toma con humildad en la dirección de la oportunidad rectificatoria que la revolución otorga. Pero, y eso sin ánimos revanchistas, debe estar clarito en cualquier cristiano de la revolución. Las actitudes pretéritas de quienes se aprestan a rectificar no pueden de un sopetón pasar a las páginas ilegibles del olvido. Las acciones post rectificatorias deben concretase, de manera que la revolución no se sienta otra vez mancillada. Eso es elemental. Cuando uno mira aquel Ojeda en el campo de la oposición, befando la revolución, instigando al guarimbeo, jugando cuadro cerrado con los propósitos más insanos de la derecha, uno piensa que mucha catarsis habrá de procesar William para su aspiración de enmienda. Diez años en esos andares no se modifican en dos meses. Por eso antes de andar alborotado por allí, acudiendo a medios para ofrecerse de intermediario con la derecha o dejar entre colar sus aspiraciones consuetudinaria a la alcaldía de Petare, debe el diputado expulsado Un Nuevo Tiempo, iniciar un proceso de reorientación, sin truculencias, hacia nuevas posiciones. No basta con un saludo de cualquier líder de la revolución para exculpar procederes. De Lima calladito, parece hacerlo mejor. Porque la revolución de sus hijos que una vez se distanciaron, prefiere verlos en una digna constricción, donde la purga de los deslices sea la entrega por desprendimiento y no la ambición como obsceno método de oportunismo.


n_lacruz@yahoo.com


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Neri La Cruz


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