De cumbres, reyes y empresarios

Corporaciones que buscan plusvalía y saqueo

Programa “Temas sobre el tapete” del 14 de noviembre de 2007 en RNV canal 91.1. (transcripción libre de Mariela Sánchez Urdaneta). Especial para Aporrea.org

_______________

(Había pensado titular este programa “¿Por qué no te callas?” pero me enteré ayer que un español reservó para un portal en Google ese nombre y por lo tanto no pondré ese título ¡no vaya a ser que deba pagarle derechos de autor al caballero! que, me imagino, sí tendrá que pagarle un porcentaje de los derechos al rey de España, pues fue el verdadero autor de la imperial frase con lo cual el rey aumentará más su fortuna).

CONTEXTO DE LAS REUNIONES INTERNACIONALES

Comenzaré con una reflexión acerca del contexto, el ambiente en el que se circunscriben y definen esas cumbres iberoamericanas con la finalidad de poder evaluar el sistema internacional, sistema dentro del cual se mueven las relaciones internacionales de los países y en el cual se construyen y se mantienen organismos de tipo internacional y se maneja un lenguaje que refleja esas relaciones.

El sistema internacional es parte clave de ese bodrio que se suele llamar “comunidad de naciones” o “comunidad internacional”. Veamos. En primer lugar la expresión comunidad es un contrabando aquí porque ¿qué comunidad puede formar Estados Unidos con los países que Estados Unidos invade? ¿qué “comunidad” puede formar Estados Unidos con Iraq? ¿qué comunidad puede formar Israel con los palestinos a quienes masacran y torturan de diferentes maneras a diario? ¿qué comunidad pueden formar los países grandes, saqueadores de riquezas, con los países pobres sometidos?

La expresión “comunidad internacional” es de entrada una mentira, una primera gran farsa. Ciertamente hay países que tienen intereses cercanos o comunes, como ocurre con la mayor parte de nuestros países latinoamericanos o con algunos países africanos entre ellos o con relación a nosotros; hay intereses comunes entre Estados Unidos y otros países ricos, poderosos, invasores e imperialistas de Europa; en fin, puede haber muchas comunidades pero “la” comunidad internacional, eso que llamaban hace una década el “concierto de las naciones” (uno de inmediato una orquesta dirigida por Estados Unidos no sólo con batuta sino también con ametralladoras y bombas, evidentemente constituye una gran farsa) es otra falacia más.

En la realidad no existe una comunidad internacional; ojalá existiera aunque únicamente podría desarrollarse en un contexto diferente del capitalismo actual imperialista, desigual, excluyente y explotador; sólo podría desarrollarse en un contexto de naciones “iguales” que tuviesen de verdad los mismos derechos, que se tratasen de igual a igual y que tuviesen intereses comunes de manera de formar una comunidad. Es un contrasentido, un disparate, hablar de “comunidad internacional” entre explotados y explotadores, entre países ricos y países pobres, entre países invasores y países invadidos.

Ahora bien, la tal “comunidad internacional” reposa sobre tres elementos que son: las relaciones internacionales, los organismos internacionales, que tratan de expresar esas relaciones internacionales y el lenguaje internacional, o sea el lenguaje de la diplomacia, que es el que permite mantener esa farsa, esa hipocresía internacional.

Las relaciones internacionales

Sobre las relaciones internaciones no voy a detenerme porque el asunto podría ser motivo de varios programas pero sí deseo destacar ahora las relaciones de dominación / subordinación. Se trata de relaciones mediante las cuales unos países (los más ricos, poderosos y de mayor tamaño casi siempre) explotan, dominan y someten a su yugo a los países pequeños, a los países débiles o a los países pobres (aunque a veces los países pobres son grandes). Frecuentemente se combinan los tres elementos: un país rico, poderoso y de gran tamaño contra países pequeños, débiles y pobres. Todas las combinaciones son posibles pero por lo general hay varios países grandes (en este caso un país supergrande) que incluso influye y subordina a otros grandes y después vienen los otros países más pequeños, débiles, subordinados completamente a esa hegemonía.

De tal manera que el primer elemento, las relaciones internacionales no son más que la expresión de las relaciones de dominación existentes entre los distintos países o áreas del mundo.

Los organismos internacionales

Los organismos internacionales no son neutros; no son otra cosa sino la expresión –en instituciones- de esas relaciones de dominación existentes entre los distintos países o áreas del mundo. Evidentemente en esos organismos dominan también los poderosos y los débiles obedecen, ordenan los ricos y los pobres se someten. En esos organismos se sanciona a través de normas, leyes que se aprueban y decisiones que se toman, que terminan reglamentando esa relación de desigualdad, de explotación y de hegemonía de los grandes sobre los pequeños, de los ricos sobre los pobres y de los fuertes sobre los débiles.

En ese dominio de los poderosos cuando algún país débil trata de salirse del carril le caen encima y aprueban decisiones en contra, aprueban invasiones para aplastarlos, destruirlos y someterlos a su hegemonía. Es decir, los organismos internacionales son los instrumentos para sancionar, para darle un marco de legalidad, de legitimidad, a esa dominación de los países ricos, grandes y poderosos sobre los más pequeños, pobres y débiles. De la larga lista de ejemplos sólo me referiré a los dos más conocidos: las Naciones Unidas y la OEA.

¿Es Naciones Unidas la expresión de una comunidad internacional?

Habría que ser tonto para creerlo o habría que estar comprometido con los intereses hegemónicos. Un organismo compuesto por ciento noventa y cuatro países que van desde países de gran tamaño como Estados Unidos o China a esas islitas colonias suyas (las que siempre votan con Estados Unidos contra Cuba), no puede desarrollar una relación de igualdad. Basta examinar el ejemplo reciente de la Asamblea de Naciones Unidas de condenar por decimoquinta vez el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba. Todos los países del mundo votaron contra del bloqueo, salvo cuatro: los dos ligaditos de siempre -Estados Unidos e Israel- y las dos islitas coloniales al servicio de Estados Unidos. ¡Hasta un país invadido y sometido como Iraq salió de la sala para no tener que votar contra Cuba! Lo que pasa de verdad es que si Estados Unidos decide que el bloqueo continúa, los ciento noventa y cuatro países no importan. Eso es Naciones Unidas. Y si apretamos más, hay otro organismo llamado Consejo de Seguridad integrado por los cinco dueños de este planeta, y diez países coleados que ponen a rotar cada dos años. Los cinco dueños del planeta (con el súper dueño entre ellos) tienen derecho a veto, es decir, a vetar, a impedir las resoluciones que toma la Asamblea por mayoría aplastante. ¡Esos son los países que le hablan de democracia a los demás, que le dan clases de democracia a países que tratan de ser realmente democráticos! De tal manera que cinco países manejan el mundo y de esos cinco, uno maneja a los otros cuatro. Y eso lo llaman democrático. No cuentan las decisiones que la Asamblea General toma por absoluta mayoría sino lo que quiera el Consejo de Seguridad. Así funciona Naciones Unidas.

Y en el caso latinoamericano la OEA funciona casi igual. Aunque no de una manera tan brutal como el anterior. La OEA es un extraño organismo porque ¡oh casualidad! nuestros países siempre están reunidos con unos grandes o con unos poderosos países que siempre les están diciendo lo que deben hacer. Entonces en la OEA nuestros países se reúnen con Estados Unidos formando una especie de organismo “panamericano”, otra farsa inventada por Estados Unidos en el siglo XIX, según la cual nuestros países se reúnen junto con Estados Unidos en un organismo instalado en su territorio, en Washington (igual que Naciones Unidas en Nueva York), y el representante de Estados Unidos se reúne en su propio terreno con los pequeños países o grandes pero subordinados, como han sido históricamente los casos de Brasil, Argentina, México.

El lenguaje diplomático

El tercer elemento de la “comunidad internacional”, recordemos, es el lenguaje diplomático. El poder pero con guantes de seda. No es el lenguaje grosero ¡salvo a veces que se le sale la clase a algún rey o a algún poder como a Bush o Cheney! Normalmente el lenguaje diplomático –lenguaje de seda- es la lengua de la dominación, de la explotación, de la subordinación y el sometimiento de los débiles, todo dicho de manera suave y sobretodo, reglamentada. La diplomacia tiene un lenguaje graduado en el cual se expresan las opiniones dentro de ciertas pautas establecidas y respetadas por todos los que concurren a esos organismos. Por ello, cuando un país concurre a un organismo internacional debe someterse a una especial reglamentación que abarca desde la ropa que se usa, la forma como se desplaza, la carpeta que le dan, y, a quien va a hablar, si bien no le dicen lo que va a exponer, el ambiente lo coacciona. Porque el que va a hablar sabe cuáles son las deudas de su país, quién lo domina, qué órgano le presta, cuánto le debe al Banco Mundial, de tal manera que termina comportándose y expresándose según la formalidad reglamentada. Es decir, no puede decir ciertas cosas. Y si acaso llegare a decir alguna, deberá expresarla de tal manera que no tenga ningún efecto: ahí entra el lenguaje pautado de la diplomacia y por eso hay escuelas que forman diplomáticos enseñándolos a ser hipócritas, a mentir, a nunca decir las cosas por su nombre para que todo salga formalmente bien y todos celebren en gran banquete las contradicciones.

Tenemos entonces que lo que se dice está pautado, reglamentado. Un caso histórico en la OEA: Estados Unidos invade República Dominicana y acaban con una democracia. ¿Qué hacen los embajadores de los países latinoamericanos? ¿cómo condenan a Estados Unidos? No pueden. Lo único que pueden hacer es encontrar en el lenguaje la expresión formal que se debe decir: mostrar cierta preocupación, por ejemplo. Otra expresión, más elevada, es deplorar (están deplorando –o sea, están llorando- la invasión). La otra, condenar. Pero ya condenar lo hacen los países poderosos y Estados Unidos. Los más pequeños deploran (o sea, van a las reuniones internacionales a llorar) y las decisiones condenatorias las toman siempre los grandes. Estados Unidos decidió que no le gustaba la democracia de Guatemala en 1954 ni la de Panamá en 1989 ni la de República Dominicana en 1965 e invadieron. Observemos que no sólo condenan sino que también invaden.

Algo que he celebrado desde hace tiempo, y en muchas ocasiones en este programa, es el extraordinario esfuerzo que viene haciendo el presidente Chávez para quebrantar ese lenguaje hipócrita, falaz, que no conduce sino a publicar documentos inútiles, a dar unos discursos inútiles y a ser todos cómplices de las relaciones de dominación en las que participa uno como dominante y el otro como dominado. Hay que acabar con esa hipocresía para establecer otro trato, otro tipo de relación. Y el presidente Chávez, justo por sus características personales de sinceridad, de espontaneidad, llaneza, con esa manera directa de decir las cosas, ha hecho un esfuerzo enorme por quebrantar ese orden lingüístico formal hablando claro, llamando las cosas por su nombre y también tratando de hacer de esas reuniones unos encuentros mucho más francos y de iguales.

Lo que pasa en esas reuniones latinoamericanas –sea en la OEA o en estas cumbres- es que siempre hay unos coleados y son precisamente esos coleados los que dominan las reuniones. Porque en las reuniones de los países latinoamericanos está el coleado mayor, Estados Unidos, el dueño del patio; y en las cumbres iberoamericanas, el heredero de Franco, el rey Juan Carlos (como si él fuera el dueño de la reunión porque todavía cree que vivimos en la Colonia). Claro, además están los cipayos, los serviles. Desgraciadamente el servilismo es una larga tradición latinoamericana, sobretodo de los países más pequeños de Centroamérica. La historia centroamericana da vergüenza y mucha tristeza (de ahí viene la expresión “república bananera” por cierto). Y por eso sentimos tanto orgullo al ver ejemplos valientes como de los sandinistas o como el del canciller guatemalteco Guillermo Torrielo en 1954 porque han sido funcionarios que han tenido dignidad y valor. O países grandes (lo grande no quita lo servil) que tienen conductas verdaderamente serviles.

Y el esfuerzo del presidente Chávez ha sido productivo porque ahora cuando uno observa las reuniones ya no es solamente Chávez el que se expresa de forma clara y abierta. Lo hizo Daniel Ortega. Y lo han hecho durante cincuenta años con educación pero con muchísima contundencia también, los cubanos, enfrentando a Estados Unidos, diciendo la verdad a todo el que los ofende o los ataca, defendiendo su dignidad y su soberanía y también esto ha contribuido a generar un clima de mayor cordialidad en esas reuniones y hasta algunas decisiones más productivas.

CUMBRES IBEROAMERICANAS

¿Qué son, desde cuándo, para qué y por qué existen las cumbres iberoamericanas? Hace poco un analista hacía una referencia a Carlos III y al conde de Aranda para explicar el origen de las cumbres. En realidad esa posición no tiene sustento. Pudo haber existido un intento del Imperio Español para tratar de mantener unidas a sus colonias en América en el siglo XVIII, aunque así fuera, no tiene relación con lo que sucede hoy ni puede ser usado como un referente válido.

Las cumbres iberoamericanas comenzaron en 1991 y han continuado año tras año hasta el presente. ¿Por qué aparecieron en 1991 y no antes? No por problemas de democracia porque había algunas democracias en Latinoamérica ni de “democracia” en España, porque el rey franquista estaba desde 1975. Se trató del cambio operado en los años noventa (venía cocinándose desde antes) en la relación de España con los países latinoamericanos. Esa relación se sitúa en el contexto del neoliberalismo y de ahí que esas cumbres son neoliberales y poseen la estructura de cumbres neoliberales. En los noventa, saliendo de la llamada “década perdida” (agreguemos otra igualmente “perdida”, la de los noventa) nuestros países latinoamericanos, en cierta medida fueron subestimados por Estados Unidos y se encontraron con una España que había crecido, que se había fortalecido económicamente durante esas dos décadas, que había generado unas empresas ricas y poderosas. Esa es la España que comienza a mirar hacia América Latina y a planificar cómo meterse en los intersticios que dejaba la dominación imperial estadounidense.

Como la onda era el neoliberalismo de unos gobiernos serviles vendiendo a precio de gallina flaca las riquezas de sus países, entregando el petróleo, la telefonía, los bancos, las empresas de aviación, la electricidad, entregando el agua, todos esos espacios económicos que habían sido propiedad del Estado durante décadas (era “la moda” en ese entonces vender o regalar las empresas) de un lado, y del otro, los españoles con el crecimiento económico importante que estaban experimentando (se oía decir que Europa terminaba en los Pirineos o que África comenzaba en España), recordaron que ellos habían sido “los dueños” de estos países cuando eran sus colonias, se metieron en América Latina de una manera hábil e inteligente aprovechándose de los lazos culturales e históricos y montaron nuevamente la patraña mítica de “la hispanidad”, de la integridad de nuestros países. Cierto es que los países latinoamericanos pueden tener integridad y culturas cercanas; eso no es falso. Pero otra vez “encubren la realidad” mintiendo porque aquí se trata de empresas, de corporaciones, de grupos burgueses empresariales que lo que buscan es plusvalía y el saqueo de las riquezas de los países más débiles. Lo que hicieron fue exactamente eso, venir en avalancha: Repsol, la Telefónica, los bancos españoles Santander y Bilbao Vizcaya, Iberia, entre otras; todas vinieron a apoderarse de las empresas nacionales haciendo caída y mesa limpia. Un verdadero saqueo en nuestros países.

Y para respaldar a los grupos empresariales españoles organizaron las cumbres con la finalidad de volver a recuperar su influencia en América Latina. Montaron entonces un conjunto de conexiones internacionales basadas en la historia común, el lenguaje común y la religión común... (Terminada la hegemonía monárquica con la Independencia de nuestros países, nuestros pueblos han tenido que calarse, primero, a los ingleses en el siglo XIX, después a los estadounidenses a lo largo del siglo XX y desde hace unos años, a los capitalistas. La burguesía española quiere volver a su hegemonía saqueando, con otras técnicas, América Latina).

Y se trata no sólo de un proyecto neoliberal de recolonización de América Latina por esta nueva España más próspera pero sin los valores que caracterizaron a la otra España, la República de hace siete décadas, sino que se ha tratado de montar una especie de commonwealth pero español. La mancomunidad británica es el modelo que pensaron los ingleses para sus ex colonias, y particularmente con aquellas ex colonias que no se independizaron mediante dolorosas guerras de Independencia. Porque en el commonwealth británico no aparece Estados Unidos. Ni la reina de Inglaterra va a presidir una reunión del commonwealth ni se atreve a mandar a callar al presidente de Estados Unidos. Estados Unidos hizo una Guerra de Independencia corta, relativamente fácil, contra Inglaterra independizándose tempranamente y hoy son una potencia mucho más rica, poderosa y grande que Inglaterra, hoy prácticamente colonia de Estados Unidos. Pero a los países que no se independizaron con revoluciones o guerras: el caso de los países africanos y de la mayoría de los países del Caribe, incluso de países grandes como la India y Pakistán que no hicieron una guerra contra Inglaterra sino que esta finalmente les concedió la Independencia en 1947, esos son los países que forman la mancomunidad británica, presidida por la ex metrópoli, Inglaterra. La mayor parte son países pequeños y pobres que continúan recibiendo influencia e injerencia de su ex metrópoli y algunos hasta mantienen una relación de corte neocolonial.

La burguesía española ha tratado de montar algo similar a un commonwealth iberoamericano (Portugal entra un poco coleado) con sus ex colonias que, a diferencia de las islas del Caribe y de algunos países africanos no “les concedieron” la Independencia. No fue que Naciones Unidas presionó para que a nuestros países se les concediera la Independencia a sus colonias. No. Nuestra América hispanoamericana conquistó su Independencia con una guerra atroz de casi dos décadas que costó sangre, sufrimiento, vidas humanas, esfuerzos enormes, costó destrucción pero finalmente derrotamos a ese Imperio español poderoso y lo terminamos de liquidar en Ayacucho y, a partir de la Batalla de Ayacucho en 1824 aquí se acabó la dominación española y estos países pasaron a ser países soberanos y libres de España, por lo menos.

De tal manera que los países de América Latina no tienen por qué estar en una commonwealth. A nosotros nadie nos regaló la Independencia. Nosotros conquistamos nuestra Independencia de España, ¡y mucho menos ahora vamos a ser unas neo colonias o protectorados económicos de España, un país de segunda categoría!

Luchamos hoy contra el imperialismo estadounidense –el papá de todos los imperialismos: el más criminal, el más agresivo, el más violento y el más poderoso imperialismo, que mantiene subordinado a los españoles (no hace mucho vimos al canciller Moratinos pidiéndole permiso a Condoleza Rice para tomar decisiones). Así España es un país que no tiene soberanía plena frente a Estados Unidos (nosotros que sí tenemos soberanía plena como la tiene Cuba desde hace cincuenta años y como la están adquiriendo Bolivia, Ecuador y como la tuvo Nicaragua y la está recuperando ) ¿vamos entonces a estar subordinados a una potencia de segunda categoría como España, que aprovechó una “rendija imperial” para meter sus empresas saqueadoras, apoderarse de las riquezas y establecer una hegemonía económica sobre nuestros países?

En América Latina no tenemos ninguna razón para depender de empresas españolas. No quiere decir que no las haya, que no existan empresas españolas en nuestra tierra. Simplemente las aceptamos cuando respetan la ley, las aceptamos cuando sus ganancias no provengan del saqueo de nuestros distintos recursos.

Nuestros países latinoamericanos deben regular y supervisar las relaciones que mantienen con las empresas españolas. Como tienen que atreverse a hacerlo también con Estados Unidos, como lo hace Venezuela en el presente.

(En el periódico español El país apareció hace poco una información seria en la cual se decía que las empresas españolas estaban muy preocupadas por la inestabilidad política de Venezuela. ¡Como si alguien las tuviera amarradas aquí! ¡Como si Venezuela necesitara de las inversiones españolas! ¡Menos mal que el presidente Chávez respondió al día siguiente que las inversiones españolas están aquí porque quieren y tienen que sujetarse a las leyes venezolanas. No estamos amarrados de ninguna manera a esas inversiones. Si quieren venir, que vengan, pero tienen que respetar la ley y sujetar sus ganancias a las necesidades y a leyes de Venezuela. Simple y llanamente dicho: que no continúen saqueando como han hecho en toda América Latina).

FUNCIONARIOS EMPRESARIALES

Estas cumbres sirven para que la burguesía española continúe saqueando nuestros países y luego ofrezca algunas limosnas. Un ejemplo: cuando después de la Cumbre, en Montevideo, aparece Zapatero ofreciendo equis millones de ayuda sazonado, incluso, con una frase completamente infeliz: Vamos a ver qué va a ser más útil a los enfermos latinoamericanos, si las ambulancias que vamos a regalar o los médicos que están ofreciendo otros países? Es decir, las ambulancias curan solas las enfermedades. ¿O necesitamos médicos que resuelvan los problemas de salud de los pobres? ¿cómo va a ofrecer ambulancias? ¿valen más las ambulancias que el esfuerzo que hacen los médicos? Particularmente la frase se dirigía a lo que hacen actualmente Venezuela y, desde hace muchos años, Cuba. Repito, las empresas españolas en América Latina lo que han hecho en estas décadas es saquear nuestros países de la manera más abierta y descarada. Por esto es tan cínico que Zapatero haya podido decir, como expresó en la Cumbre, que la preocupación fundamental de esas empresas es la “responsabilidad social”, que siempre actuaban con responsabilidad...

Es cínico porque Zapatero no puede ignorar lo que pasa en realidad. Así, lo que ellos han hecho es emprender la llamada tercera conquista de América (la segunda fue en el siglo XVIII) y los españoles vienen a defender sus políticas económicas, a imponer sus empresas corporativas, que son nada más ni nada menos que la Telefónica que ha saqueado nuestros países, Iberia que vino a quebrar líneas aéreas en Venezuela y Argentina, Repsol que ha saqueado el gas y el petróleo de diversos países, entre otras grandes. Leeré para ilustrar el punto una breve información sobre FENOSA, empresa española que tiene responsabilidad social en Nicaragua y que denunciada por Ortega en la Cumbre. (Por cierto, parece que el rey de España es accionista de FENOSA y por esa razón se retira indignado cuando Ortega dice –con mucho valor, mucha dignidad e ironía- que él no creía que el rey fuera de los accionistas:

“(...) La empresa FENOSA en octubre de este año ha sido juzgada por el Tribunal Permanente de los Pueblos de Managua, que la ha acusado de contribuir al deterioro de las condiciones de vida y de salud física y mental de una parte creciente de la población nicaragüense (y también guatemalteca, digo yo), específicamente el derecho humano a un nivel de vida adecuado, contribuyendo a mantener los niveles de pobreza. Aproximadamente de seiscientos mil usuarios que tiene Nicaragua, la empresa recibe anualmente por lo menos cincuenta y cuatro mil reclamos o quejas. La empresa ha sido multada infinidad de veces por el Instituto Nicaragüense de Energía Eléctrica y no ha pagado ninguna de esas sanciones. En Nicaragua, después de que llegó la empresa FENOSA a instalarse, ha despedido a más de cuatrocientos trabajadores. En algunas de las empresas que subcontratan con ella los trabajadores no tienen contrato, o sea sueldo seguro. En Nicaragua a cada rato los diarios se han hecho eco de la muerte de personas electrocutadas, o quema de viviendas o negocios porque FENOSA no cumple con la mínima inversión necesaria para el mantenimiento de la red de distribución y la empresa soborna periódicos”, como dijo exactamente el presidente Ortega.

(La página web de la empresa dice que: “En el año 2007 sus beneficios aumentaron 39.8%”, patentando así la originalísima visión que tiene el empresariado español de la responsabilidad social).

Con razón el presidente Ortega les dijo exactamente esto:

“(...) Ustedes tienen una alianza no sólo económica y política sino también militar. No se me olvida cuando el territorio español fue utilizado para bombardear la vivienda del presidente Kadafi, ataque en el que asesinaron a su hija. Esto es historia reciente, de la época de la democracia de España. El tema de FENOSA, agregó Ortega, una empresa española que, no es culpa tuya, no creo que tengas acciones (dirigido a Zapatero) en Unión Fenosa (observemos el lenguaje claro que ha logrado imponer el presidente Chávez: un trato de igualdad, de tuteo y no trato de formalidad hipócrita) ni creo que su Majestad tenga acciones, esa empresa compró, en medio de actos de corrupción, las empresas generadoras que estaban en buen estado, de las que pudieron sacar utilidades y ganar en un año lo que habían invertido. Toda una mafia. Es un equipo de mafiosos con prácticas gansteriles de la economía global por culpa de los peleles (en ese momento al rey le da el ataque y sale de la reunión).

(Porque ese lenguaje no se usa en las cumbres. En las cumbres se utiliza el lenguaje diplomático: nosotros lamentamos, nosotros deploramos que en algunas oportunidades una empresa española que no nombro para no ofenderla, ha tenido actitudes que no se corresponden totalmente con la responsabilidad social, lo cual nos lleva a promover una reunión, et cetera, et cetera).

Al contrario, aquí están las cosas dichas por Ortega como hay que decirlas. Es la nueva diplomacia y la nueva manera de plantear los problemas y de decir las verdades. Y deseo recordar que la actitud más valiente y frontal la tuvo el presidente Ortega y no el presidente Chávez. Ortega, presidente de un país pobre, arruinado y saqueado como Nicaragua, fue el que le dijo las verdades más directas a los representantes del gobierno español, preciso mejor, a los representantes de las empresas españolas. Lo que pasa es que la pelea se canalizó hacia Chávez como siempre porque a la prensa internacional le interesa más afectar a Chávez. Nuestro presidente fue respetuoso aunque dijo las verdades, sí, pero él no se refirió a ninguna institución gubernamental española (sólo hizo mención al pasado de Iberia aquí) y denunció a un fascista como Aznar respondiendo a las innumerables agresiones que ese fascista ha desarrollado contra él en sus viajes por el mundo. Chávez no ofendió ninguna “institución española” y al rey simplemente se le ocurre mandarlo a callar.

Estas reuniones internacionales fundamentalmente económicas en las que funcionarios del gobierno español van a defender económicamente sus negocios y sus empresas, se encubren bajo un manto preocupación social (es decir, los mismos representantes de las grandes empresas en función gubernamental -Zapatero, Aznar- que saquean y generan pobreza), y ofrecen entonces generosamente algún tipo de ayuda. (Es su manera de proceder: le rompen la cabeza a la gente y luego le ofrecen una ambulancia para trasladarlos al hospital).

El tema de la cumbre fue la “cohesión social”. Particularmente el presidente Chávez fue bien claro y contundente y también lo fueron las intervenciones cubanas y nicaragüenses. ¿Por qué hablar de cohesión social? ¿cómo pueden tener cohesión social unos países que se caracterizan por una desidia, por una desigualdad profunda, una explotación feroz, una miseria profunda, causadas por las políticas neoliberales e implementadas por los grupos empresariales extranjeros y nacionales? ¡Cohesión social tienen ellos porque tienen una visión mundial que defienden en todos lados y que coincide en sus intereses para aplastar y saquear nuestros países.

La cohesión que necesitamos en América Latina es la cohesión de los Pueblos, la cohesión de las fuerzas populares que justamente puedan responderle a estos saqueadores nacionales y extranjeros y garantizar -como se está haciendo en Venezuela- que las fuerzas populares tengan la hegemonía (son mayoría y tienen la fuerza) para garantizar los cambios aprobados legítimamente que nos permitan seguir avanzando hacia unas sociedades más democráticas, más justas y diferentes de las sociedades capitalistas de explotación.

Comento ahora el tema del rey de España, su historia, su fortuna y sus negocios. No voy a recordar aquí lo que se dijo en la Cumbre. Yo mismo di declaraciones el propio sábado 10 y publiqué un artículo al día siguiente (“Chávez, Zapatero y el rey de España”, aporrea, 11 de noviembre de 2007). Quiero destacar ahora repito el valor y la respuesta contundente del presidente Ortega.

(He terminado por pensar que el rey no se ofendió con Chávez sino con Zapatero porque, si uno es coherente con el argumento de Zapatero, el rey tendría que haberse molestado. Zapatero defendió a Aznar diciendo que él lo defendía porque era “un presidente electo”. Y si eso fuera verdad, evidentemente Chávez es el más legítimo de todos los presidentes del mundo porque no sólo es electo, sino reelecto y refrendado en elecciones impecables. Pero quien se ofendió fue el rey cuando Zapatero argumenta que la legitimidad y el respeto lo merecen son “los electos”...

Otro elemento grotesco es (y el presidente Chávez ya lo comentó ayer) que algunos gobiernos latinoamericanos se han hecho solidarios con el rey de España. Sacca, que para desgracia de los salvadoreños es su presidente, se solidarizó con el rey (¡no halla a quién ofrecérsele: de lacayo servil de Estados Unidos pasa a serlo también del rey de España!). ¿Quién ofendió al rey de España? ¿es que Chávez mandó a callar al rey de España? ¿es que Chávez le dijo algo al rey? Si ni siquiera se enteró de lo que le había dicho. Y luego sale el monigote de Alan García a decir -desde Lima porque se había ido antes- que él se solidariza con el rey. Como remate sale esa joya pinochetista y neoliberal que es el canciller de Chile y aparece solidarizándose con el rey de España. ¡Pero qué es eso! ¡No tienen sentido del ridículo! ¡Atrévanse a solidarizarse con Aznar en todo caso porque el criticado por Chávez fue Aznar! Pero esos presidentes sí son solidarios con el fascista Aznar porque son derechistas, socialcristianos y tan fascistas como él. Pero inventan que se solidarizan con el rey... que fue él quien ofendió a Chávez.

¿Y QUIÉN ES EL REY JUAN CARLOS?

El heredero de Francisco Franco. Fue nombrado por Franco cuando ya se veía viejo y quiso buscar una transición para evitar reconocer el único régimen legítimo español –la República, aprobada en una consulta popular, un referéndum en 1931 y derrocada por el franquismo en 1939- por lo tanto, el régimen franquista (que durante sus cuarenta años fue ilegítimo) debía buscar una fórmula para no volver a la República. Entonces Franco buscó al nieto de Alfonso XIII para convertirlo en su heredero. Lo educó y lo formó como su heredero. Y Juan Carlos juró fidelidad a Franco y juró, levantando la mano como los falangistas, fidelidad al movimiento falangista. Así comenzó Juan Carlos en 1969 cuando fue nombrado heredero por Franco y en 1975, cuando finalmente muere el dictador, el rey pasa a ser el heredero continuador. Ahí lo que hubo –nuevamente- fue una gran componenda entre el franquismo, la gran burguesía española que veía nuevas oportunidades para seguirse enriqueciendo, la Iglesia Católica (la institución más servil, más reaccionaria y más identificada con ese franquismo), la CIA (porque Estados Unidos participó, como buen dueño del patio), y el PSOE, el viejo partido revolucionario de Iglesias convertido en un partido reformista por su nuevo líder Felipe González, quien quería llegar al poder y encontró un camino cuadrándose con esa “transición” y traicionando todos los principios de lo que había sido el Partido Socialista Español en tiempos de la República.

Así “se armó” la democracia española, así se inventó y se aprobó la Constitución española, Constitución que por cierto dice que todos los ciudadanos son iguales pero se establece que el rey, concebido bajo los principios dignos del absolutismo de los tiempos borbónicos anteriores a la Revolución Francesa, es intocable (nadie puede criticar al rey). El que toque al rey es sancionado. He ahí el ejemplo reciente de la revista Jueves con sus dos caricaturistas pagando una sanción de miles de euros por la caricatura del príncipe de Asturias y su esposa. Además según esa Constitución española, el rey es “irresponsable” (no sólo por bonchón, borracho, matón de osos, corrupto) en el sentido de la irresponsabilidad establecida en las monarquías absolutas: no es responsable de nada de lo que haga. Puede hacer exactamente lo que le da la gana y está establecido que no tiene responsabilidad por sus acciones. Nadie puede condenarlo si es ladrón. Nadie puede condenarlo si es grosero, si es borracho, porque él está fuera o por encima de la ley, una especie de dios en la tierra.

(España, que vivió una República, una hermosa lucha republicana por los derechos de las mayorías, tiene hoy una Constitución en la cual existe una persona que es inviolable e irresponsable y está por encima de la ley. Y contra toda razón España pretende, representado por sus funcionarios y sus cuadros burgueses empresariales (¡no todos los españoles son monárquicos por fortuna!), darnos hoy a los venezolanos lecciones de democracia y de respeto. ¡Vienen el PP y el PSOE a explicarnos cómo funciona la democracia en Venezuela!).

Sigo con el rey Juan Carlos. Tradicionalmente ha sido amigo de dictadores. Cuando se dieron los funerales de Franco ningún Jefe de Estado fue a España ni siquiera los más reaccionarios porque les daba vergüenza que los vieran ahí. Pero hubo uno que sí fue, Augusto Pinochet, dictador asesino de Chile. Y el rey, heredero de Franco, se retrató abrazado con Pinochet. Fue también amigo del sha de Irán, otro dictador asesino. Ha sido amigo de los reyes de Marruecos (del padre y del actual) que le han servido cual colonia para matar o meter presos a los africanos evitando que emigren muertos de hambre y llenos de falsas esperanzas a España; el rey ha sido amigo de los soberanos de Arabia Saudita, o sea, ¡ha sido amigo de verdaderos demócratas! y todos ellos lo han apoyado o le sirven de cómplices o le han dado billete.

Para terminar menciono lo siguiente sobre los orígenes de su fortuna. El rey de España cuando pasó a ser el heredero de Franco era vulgarmente un limpio. Cuando se fue a casar con la actual reina Sofía no tenía cómo pagarse una boda “real”. Entonces los ciertos empresarios españoles le prestaron dinero para que hiciera una boda digna de la nobleza¡!. Ahí empezó la corrupción del rey de España. Otro ejemplo que cita el periodista español Jesús Cacho en su investigación El negocio de la libertad sobre la fortuna del rey -y que por cierto le costó un juicio en España- cuando Juan Carlos iba a asumir como rey no tenía suficientes recursos, le escribió una carta al sha de Irán en 1977 (la Revolución de Jomenei lo tumbó un año más tarde) pidiéndole que le regalara diez millones de dólares como “una contribución para fortalecer a la monarquía española” y el sha se los envió. A los sauditas les arrancó cien millones de dólares. Sostiene Cacho que una parte de ese dinero fue utilizado en sobornos vinculados con la primera invasión de Iraq (por Bush padre) y sirvió para garantizar que los aviones estadounidenses pudieran reabastecerse en las bases españolas y en consecuencia facilitar el bombardeo a Iraq.

El rey de España asimismo ha mantenido unos negocios sórdidos con empresarios, específicamente un ladrón aristócrata llamado Manuel Prado y Colón de Carvajal, uno de sus operadores para hacer los negocios más sórdidos. Pero también ha mantenido también negocios con otro ladrón que se hizo famoso por el escándalo de la empresa española RUMASA en el que uno de los engrasados fue el rey y el dueño de la empresa, Ruiz Mateos, cuando lo fueron a juzgar, acusó al rey y, como sabía mucho, se exilió pero ya había puesto en la picota al rey de España por corrupto y ladrón. También el rey tuvo una relación especial con Mario Conde, el súper presidente de BANESTO, banco español que terminó quebrado a mediados de los años noventa con uno de los más grandes escándalos financieros de España: se encontraron dos cuentas bancarias (Cacho da hasta los números de las cuentas) dedicadas exclusivamente a operaciones del rey. El rey de España tuvo también relaciones económicas con Agnelli, dueño de la Fiat, protagonista de otro gran escándalo en Italia. Y tuvo relaciones con el presidente de la petrolera francesa ELF, quien después denunció cómo había engrasado la mano de Felipe González (otro negociador corrupto) y la del propio rey.

Así las cosas de la monarquía española. El rey de España ha estado vinculado a negocios sórdidos como queda demostrado en la investigación realizada por Cacho, y sucede que hoy ese rey –que pasa su tiempo en reuniones de negocios, fiestas, navegación, cacerías, es uno de los hombres más ricos del mundo. La revista Forbes del año pasado lo situaba como el tercer soberano más rico calculándole una cifra enorme de dólares (exprimidos -como ha quedado demostrado- de los negocios sórdidos que ha sostenido). Además este rey recibe un subsidio de ocho millones de euros mensuales para sostén suyo y de su familia. Es decir, el rey de España es un parásito, como son parásitos todos los reyes; un parásito que está por encima de la ley, como todos los reyes; un parásito que se permite insultar a presidentes electos que sí son responsables ante su Pueblo y su país.

Lo último sobre el rey, las cacerías de osos. Como él se siente borbón –recordemos las pinturas de Velásquez por ejemplo representando a Felipe IV con un arcabuz y un animal muerto a los pies- se siente un cazador. Pero un cazador cobarde porque no sale a enfrentarse solo contra un oso sino que caza osos borrachos y mata osas preñadas. Uno de sus escándalos fue lo ocurrido en octubre de 2004 en Rumania donde el rey, en un show organizado por una empresa de cacería, se dedicó a matar osos. Mató a nueve osos, mató a una osa preñada y mató un lobo además de herir a varios animales más. Esto provocó un escándalo que le costó la cárcel al periodista español que lo denunció. Pero no contento con esto, luego el rey estuvo en una región rusa donde, entre otras cosas, le prepararon una cacería con un pobre oso amaestrado que emborracharon para que el rey lo matara. Este proceder del rey de España vale la pena tenerlo en cuenta para medir el nivel al que han llegado los reyes y este rey en concreto, corrupto, sórdido, asesino de osas preñadas, se permite, primero, asistir a reuniones de presidentes electos no siendo él presidente ni electo y, en segundo lugar, se permite mandar a callar a un presidente electo como el presidente Chávez. Y siguiendo el argumento que esgrimió el propio Zapatero al defender al fascista Aznar, el rey es alguien que sobra en esas cumbres porque no es un funcionario electo.

El rey de España tiene una talla moral muy baja para calificar a nadie ni siquiera para estar presente en esas cumbres iberoamericanas dirigidas a imponer a las empresas españolas en América Latina. Bien. Dejemos hasta aquí al rey de España porque, aunque a él no le interese ni un comino, nosotros sí debemos divulgar la estatura moral y política es este rey, y no callaremos.



Esta nota ha sido leída aproximadamente 6604 veces.



Vladimir Acosta

Historiador y analista político. Moderador del programa "De Primera Mano" transmitido en RNV. Participa en los foros del colectivo Patria Socialista

 vladac@cantv.net

Visite el perfil de Vladimir Acosta para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Vladimir Acosta

Vladimir Acosta

Más artículos de este autor