La responsabilidad de su protección recae únicamente en el aparato de defensa nacional

Ante la presunta amenaza sobre nuestras infraestructuras energéticas

El periodismo amarillista ha informado sobre la. existencia de una amenaza hacia las infraestructuras petroleras venezolanas por parte de la organización terrorista Al Qaida. Señala la noticia que la posible acción del grupo terrorista tiene como objetivo la interrupción del suministro de petróleo a los EEUU. Es una noticia que coincide con la celebración de una conferencia hemisférica sobre este tema a oficiarse en Panamá a partir del 28F. Desde luego, tal reunión tiene como objetivo “coordinar”, entre los mandos militares de los países de la región, las acciones de defensa contra este riesgo. Un hecho que en la práctica implica, como ha sucedido en el pasado, y sucede en el presente, como es el caso colombiano, la colocación de los aparatos de defensa nacionales bajo el control del Pentágono. Es poner la capacidad del ejercicio de la violencia legitima que tienen los pueblos, al servicio de los intereses del complejo industrial-militar usamericano, cabeza visible del movimiento transnacionalizado del trilateralismo que conforma el poder real dentro del esquema imperial que intenta el dominio del sociosistema.

En estas circunstancias, seria estúpido negar la existencia de ese riesgo en Venezuela. Ya tuvimos aquí la experiencia de un sabotaje petrolero destinado a impedir las exportaciones de crudo venezolano. Y esa vivencia no se originó por la acción de ningún grupo fundamentalista islámico. Nació de una iniciativa política encubada en los laboratorios de los servicios de inteligencia yanqui. No es del interés de los movimientos musulmanes lesionar un país que no representa ninguna amenaza para sus expectativas de autonomía en el plano internacional. El diseño de la guerra entre civilizaciones, donde el mundo islámico aparece como el principal objetivo, claramente nace en los tanques de ideas del poder imperial. Por cierto, una confrontación en la cual el mundo indoamericano también ha sido colocado como una potencial amenaza. Así, resulta claro que el mayor interés entre los dos posibles actores hostiles hay que adjudicárselo al gobierno de Washington, que no ha dejado de hacer evidente su aspiración de derrocar el régimen político venezolano.

De modo que colocar a la FAN bajo el control del Comando Sur, es poner a zamuro a cuidar alpiste. Es posible que Al Qaida haya originado el mensaje de marras. Pero como en el caso de los paramilitares colombianos, no se conoce para quien trabaja esta estructura irregular, surgida del grupo musulmán wahabita, que es el sostén del régimen saudita, el principal aliado del Imperio en el mundo islámico, y el principal proveedor de petróleo para un sediento de energía, como lo es el pueblo anglosajón americano, y particularmente la fuerza militar pretoriana que cuida los intereses del imperio de quienes son señores del mercado globalizado. Por ello, la protección de nuestra estructura energética es una responsabilidad de Estado que recae directamente en quienes dirigen la función de defensa de nuestro pueblo.


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Alberto Müller Rojas


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