El “camarada Trump” y la retención de Carlos Betancourt por la Interpol

Con la política asumida por el gobierno de Nicolás Maduro ante Donald Trump se está desvelando el acuerdo con el imperialismo que se gestó con anterioridad durante el gobierno de Barack Obama, aunque Maduro insista ahora en insultar a un Obama fuera del poder.

Ahora estamos viendo para qué eran tantas reuniones con Shannon, Kerry y el propio Obama. Por cierto, no se puede medir la desvergüenza de Maduro, que luego de coquetear durante años con el gobierno de Obama, de reunirse repetidamente con sus representantes oficiales (como Kerry y Shannon), ahora aparece diciendo que Obama mantuvo una política anti venezolana, ahora que ya Obama no es presidente y no representa al imperio. Mientras Obama representó al imperio estadounidense, sobre todo en los dos últimos años (desde la reunión de Diosdado con Shannon en Haití), Maduro y su gobierno hizo todo lo posible con congraciarse con el gobierno imperialista gringo.

Ahora que quien representa al imperio es otro, pues arremete contra Obama, cuando debería arremeter es contra el neofascista Trump.

El colmo ha sido la frase de hoy de Maduro: “el camarada Trump me vende comida para los CLAP, a buen precio”. Palabras más, palabras menos, eso dijo hoy domingo Maduro al incluir a los Estados Unidos entre los países a los cuales le están comprando alimentos para los CLAP. Increíble pero cierto.

Para Maduro, Trump no es el jefe del imperio. Por lo menos no lo ha cuestionado por sus políticas abiertamente discriminatorias y fascistas contra los mexicanos, los indígenas y los musulmanes. Maduro es hoy uno de los pocos, o tal vez el único, líder de la izquierda latinoamericana que no ha salido a deslindarse de las bárbaras políticas que está aplicando Trump contra los extranjeros en los Estados Unidos y contra sus propios nacionales.

Un hecho que ha pasado desapercibido esta semana, la retención por la Interpol durante cuatro horas del dirigente revolucionario Carlos Betancourt en el aeropuerto de Maturín, cuando se disponía a abordar un avión hasta Maiquetía, viene a corroborar el alcance de los acuerdos entre el gobierno de Maduro y el imperio gringo antes dirigido por Obama y ahora por Trump.

A Carlos Betancourt lo retuvieron para interrogarlo por una requisitoria que data de enero de 1975, cuando junto a otros 22 revolucionarios se fugó de la cárcel militar Cuartel San Carlos, en Caracas. Es decir, un hecho ocurrido hace 42 años. Conversé por teléfono con Carlos y me indicó que ha hecho esa ruta de avión innumerables veces y nunca lo habían detenido. Incluso ha viajado al exterior sin tener problemas antes con la Interpol.

Es necesario decir que Carlos Betancourt no sólo mantiene sus mismas convicciones revolucionarias de toda la vida, sino que se ubica también en posiciones críticas hacia el gobierno de Maduro y las evidentes desviaciones del proceso bolivariano. De hecho, tuve la oportunidad de conocerlo personalmente en un pleno de Marea Socialista el año antepasado.

Es de ingenuos pensar que a estas alturas del juego, la Interpol vaya a actuar de esa forma en un aeropuerto interno de Venezuela sin contar con la venia de los organismos de inteligencia venezolanos. Nadie saca un expediente de hace 42 años por casualidad.

Carlos Betancourt, el mítico comandante Gerónimo, fundador y dirigente del Frente Guerrillero Antonio José de Sucre, que actuó en todo el oriente venezolano durante casi dos décadas, a sus 80 años, está para que le rindan homenajes por su consecuencia revolucionaria. Si realmente Maduro encabezara un gobierno revolucionaria, esa debía ser su conducta.

Pero resulta que sucede todo lo contrario. En pleno territorio soberano de la República Bolivariana de Venezuela, un organismo policial extranjero detiene a uno de los líderes históricos de la lucha armada acusándolo de haberse fugado de una cárcel militar hace 42 años.

La gata se subió a la batea. Se demuestra con esto que la frase de “camarada Trump” no es otro mal chiste de Maduro. La Interpol tiene rueda libre para actuar dentro del país contra los revolucionarios. Una maquiavélica alianza de Maduro con la CIA se desvela en esta detención de Carlos Betancourt en Maturín, ya sospechada antes cuando uno de los altos dirigentes del departamento de estado gringo, Manuel Rocha, estuvo en Miraflores en agosto pasado para firmar los acuerdos del Arco Minero a nombre de la multinacional Barrick Gold (empresa acusada de genocidio en África y de contaminar con cianuro en Argentina y Dominicana).

Trump es camarada para Maduro, no porque tenga políticas revolucionarias ni de izquierda. Sino porque están coincidiendo en los planes desarrollistas mineros y petroleros, mediante acuerdos totalmente desfavorables para Venezuela, pero que le reportan a Maduro algunos millones de dólares para seguir prolongando su agónico gobierno. A cambio, parece que Trump colaborará con Maduro para perseguir a la oposición revolucionaria dentro de Venezuela. Mala, muy mala señal, esta retención del camarada Betancourt por los esbirros de la Interpol.

Maracaibo, Tierra del Sol Amada. 12 de marzo de 2017.



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Roberto López Sánchez

Roberto López Sánchez (Caracas, 1958). Historiador. Profesor Titular de la Universidad del Zulia (1994-2019). Magister en Historia de Venezuela y Doctor en Ciencias Políticas. Luchador social, activista del movimiento estudiantil y profesoral, vinculado al trabajo obrero, campesino, ambientalista, indígena y cultural desde 1977. Participante de la lucha armada revolucionaria (1977-1988); miembro del Frente Guerrillero Américo Silva. Sometido a persecución política y juicio militar en 1982. Actividad revolucionaria clandestina durante 1982-1988. Fundador de la Unión Nacional de Trabajadores-Zulia y miembro de su comité ejecutivo (2004-2012). Integra el consejo consultivo de la Federación Bolivariana Socialista de Trabajadores del Zulia (organismo que sólo ha sido convocado en una oportunidad en cinco años). Ha sido director de las Divisiones de Extensión y de Formación General; Secretario Docente de EUS; Coordinador de la Unidad Académica de Antropología, del Diplomado en Consejos Comunales (cinco cohortes graduadas) y el Diplomado en Formación Sindical con (cinco cohortes graduadas) en la Facultad Experimental de Ciencias (FEC). También ha coordinado la Zona Zulia-Falcón del Ministerio del Trabajo (2004). Ha publicado: El movimiento de trabajadores en Venezuela durante la revolución bolivariana: 1999-2012 (2017); Movimiento estudiantil y proceso político venezolano (2007); El protagonismo popular en la historia de Venezuela (2008-2015); Los Consejos Comunales y el Socialismo del Siglo XXI (2009); y Venezuela ante la globalización, la crisis mundial y los retos de su desarrollo (2012), además de 5 capítulos de libros científicos, 45 artículos científicos y 50 ponencias en eventos nacionales e internacionales. Es miembro del Programa de Estímulo a la Investigación (PEII), nivel C. Egresó en pregrado con 19,41 puntos de promedio (LUZ, 1994). Ha dirigido 10 proyectos de investigación en la FEC-LUZ. Actualmente dicta semestralmente las materias de Historia de Venezuela, Historia de América, Intercambios económicos y simbólicos, y Poder y Movimientos Sociales, en la Licenciatura en Antropología de LUZ. Ha dictado los seminarios Lucha de clases en el siglo XXI. Movimientos sociales y formas de participación política; y El análisis marxista y la sociedad global del siglo XXI, en el programa de Doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico de la Universidad Bolivariana de Venezuela, en Maracaibo. En la División de Extensión de la FEC desarrolla anualmente seminarios sobre: Crisis política en Venezuela; Marxismo y Antropología; Movimientos Estudiantiles en Venezuela; Movimiento de Trabajadores en la Venezuela Contemporánea; Crisis Económica Mundial y su repercusión en la economía venezolana; Movimientos Sociales y Protagonismo Popular en la Historia de Venezuela (dictado también en el Centro Internacional Miranda -CIM- y en Fundacite-Mérida en 2016); y el seminario La Lucha Armada en el Oriente de Venezuela: 1965-1990, en el CIM (2017). Es coinvestigador en el Proyecto: “Historia de los frentes guerrilleros Antonio José de Sucre y Américo Silva: 1966-1990”, Centro Nacional de Historia (2016-2017). Investigador principal en el proyecto “Identidades en el estudiantado de la Universidad del Zulia” y del programa de investigación “Universidad del Zulia: comunidad, organizaciones e identidades” (2017-2019).

 @cruzcarrillo09

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