Yo firmo mi rebeldía al imperio pero no firmo esa solicitud de perdón...

Yo no firmo ninguna petición al imperio para que no nos castigue por ser independientes y soberanos. Si esa amenaza de guerra es para que torzamos el brazo, para que dejemos de decidir nuestro propio destino, NO LA FIRMO, no doy mi brazo a torcer. No me humillo de esa manera. El comandante Chávez nos devolvió la esperanza de ser un pueblo independiente, nos hizo dignos de darnos en 15 años el gobierno que hemos querido hasta ahora, para que lo defraudemos de esa manera; pidiéndole al imperio que no nos castigue.

¿Y será que los decretos yanquis tienen efecto sobre nuestra soberanía? Es decir, ¿que si se decreta en Estados Unidos una sanción contra Venezuela y su gobierno nosotros estamos obligados a hacer todo lo que ellos quieran? ¿Y qué de nuestra independencia?

Si asumimos nuestra independencia y soberanía, o sea, si hemos de actuar conforme a sus obligaciones sagradas y no solo vociferarla, no podemos pedirle al imperio que haga lo que para él es lógico y correcto hacer, a saber, intentar torcerles el brazo a los países rebeldes que no se dejan explotar. Estados Unidos es libre de decretar lo que quiera contra quien quiera. Esos decretos obligan siempre al cobarde, siempre que haya alguien que los asuma con el miedo atávico del esclavo, sin dignidad. ¡Si tú me sancionas!, ¡yo te doy donde más te duele: en la propiedad privada! Estamos en el medio de una guerra de pueblos y de clases sociales, propietarios capitalistas contra todos los demás, con decreto o sin decreto.

El decreto de Obama es una manera de medir nuestra obediencia a sus dictámenes, para ver hasta dónde somos capaces de ceder a su voluntad, como siempre ha sido, con el menor costo político. Y caímos en su trampa, le estamos dando a sus sanciones un carácter obligante mientras se supone que no hay nada que nos ate material y moral mente imperio. ¿Será que sí dependemos material y moralmente de ellos?, esa debería ser la pregunta ahora.

Por eso éste venezolano NO FIRMA esa solicitud y levanta la cabeza; yo no le debo nada a Obama, al imperio, al capitalismo, claro, que no sea mi conciencia, de la decadencia y del sentido revolucionario que demos tener para salir de ella.

Otro compatriota (creo que así lo puedo llamar) escribió sobre este tema, y sus razones son parecidas. Él dice: “¿Es prudente o correcto solicitar una derogatoria del decreto Obama? (…) Esto no me suena congruente con el discurso sobre la soberanía e independencia que hemos mantenido y no concuerda en mi opinión, con el contenido y el sentido del objetivo histórico 1 (Plan de la Patria), que nos reclama, conservar el bien más preciado que tenemos: La independencia.” Sigue su reflexión…”Más que recoger firmas para solicitar la derogatoria, soy de la idea de una pequeña nota firmada por muchos venezolanos y venezolanas en la cual, si muchos rebusque; el pueblo le diga a Obama y al congreso de los EEUU una corta frase: Somos Soberanos y somos independiente y punto.” Yo no le agrego más a sus comentarios porque sería redundar. Y luego nos da una idea tomada de Atilio Barón (que comparto), que comparto como una reacción digna de nuestros pueblos dignos, “Más que solicitar la derogatoria y rechazar el decreto –dice este amigo- UNASUR debería acoger y promover la propuesta de Atilio Barón, que nos sugiere que nuestras naciones no vayan a la cumbre de las Américas” (1)

Todo aquel que crea que solicitar, pedir, y similares, una derogación de un decreto que de ninguna manera incide en nuestras leyes soberanas (palabras de nuestra Fiscal General de la República…) y mucho menos en las decisiones que eventualmente tomara el Imperio para invadir o bombardear este país, debería escribir y decirlo, sin miedo. Es hora de meditar sobre nuestras emociones y nuestras razones, ser verdaderamente críticos. ¿Por qué? Porque ahora están muchos venezolanos firmando de buena fe, lo que creen es una protesta ante el imperio; y no es otra cosa que un petitorio de perdón, una forma de reclamo humillante al patrón, el cual parece tener aún el control total sobre nuestras vidas, como en aquellos tiempos de la cuarta.

(1) PSUV y UNASUR: ¿Se les reventaron los tapones? Por: Evaristo Marcano Marín | en Aporrea, Jueves, 19/03/2015 08:53 AM

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Héctor Baíz

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