El Capitán América combate hacia adentro

Hace algunos días comenzó a exhibirse en Estados Unidos Capitán
América: el soldado de invierno, una de esas películas taquilleras en
boga que denuncian críticamente la corriente que está llevando al país
a convertirse en un estado policial represivo a partir de su
proclamada guerra contra el terrorismo, como son Oblivion, Ender’s
Game, The Hunger Games, y Star Trek: Into Darkness.

Sólo que ésta tiene la peculiaridad de que enfoca el combate contra el
fascismo como fenómeno interno en vez de descargarlo sobre enemigos
externos.

Según el politólogo Lucas Bowser en su sitio Victory Post, “es
emocionante que la cinematografía convencional nos brinde un film con
tan pesada carga política, yuxtaponiendo el moderno sistema de
seguridad nacional de Estados Unidos con el de la Alemania Nazi. Los
mensajes de la película no se inclinan a la izquierda ni a la derecha
pero coinciden con las preocupaciones de todos aquellos que se
manifiestan contra la degradación de las libertades civiles y el
abuso de poder que está teniendo lugar”.

“En lugar de servir a la propaganda oficial luchando contra los
enemigos que aparecen en las artificiosas listas de Washington en el
mundo real, el Capitán América combate contra el fascismo allí donde
plantea su mayor amenaza: aquí en casa.”

Capitán América es un personaje ficticio creado en los años 40 del
pasado siglo por la editorial Marvel Comics para libros de historietas
que distribuía en muchos países como propaganda a favor de Estados
Unidos en la II Guerra Mundial.

En varios países latinoamericanos, los niños de mi generación lo
conocimos como el “Capitán Maravilla” o “Captain Marvel”, quizás para
encubrir el propósito propagandístico tan claro en favor de uno de los
contendientes en la guerra.

El protagonista Steve Rogers es un frágil joven llevado a la cima de
la perfección humana por un suero experimental que lo convierte en el
Capitán América, un superhombre que ayuda a Estados Unidos en la
guerra. El Capitán América usa un traje con la bandera de su país
estampada en el pecho y está armado con un casi indestructible escudo
que puede ser utilizado para la defensa y lanzado contra el oponente.

El Capitán América fue el más famoso personaje de comics durante la
guerra pero, tras la terminación de ésta, la popularidad del personaje
se desvaneció y fue descontinuado en 1950.

La presente versión es secuela de otra filmada en 2011 titulada
Capitán América: El Primer Vengador (The First Avenger).

El tema central de El soldado de invierno consiste en que el aparato
de inteligencia dominante ha caído en manos de fuerzas fascistas que
actúan como una red dentro del gobierno tratando de establecer un
imperio autoritario y totalitario, que eufemísticamente identifica
como “el nuevo orden mundial”.

De ahí que la trama gire en torno al quehacer de esa red criminal
promoviendo la implementación de un programa a largo plazo para crear
ese nuevo orden mundial.

Al igual que ha sido desde la creación del cómic en 1941, las crónicas
de Capitán América incorporan eventos reales y políticos, sólo que en
esta nueva película el superhéroe despierta a una concepción más
sofisticada de patriotismo ante la monumental corrupción del poder que
percibe la Norteamérica actual.

Naturalmente, esta película de superhéroes, que pudiéramos identificar
como un thriller de suspenso político o de conspiraciones y espionaje,
toca muchos asuntos de clara actualidad: los drones de guerra; los
helicarriers para espiar satélites, diseñados para castigar
preventivamente las amenazas antes de que se cometan los delitos, los
denunciantes de secretos del Estado, las listas de Obama de enemigos a
matar sin juicio, los asesinos oficiales controlados por la mente, la
vigilancia omnipresente al estilo Agencia de Seguridad Nacional (NSA),
la operación de reclutamiento de científicos ex nazis, y la siempre
presente propuesta de sacrificar la libertad en aras de una promesa de
seguridad.

Se habla del proyecto Insight, esencialmente un sistema de drones
interrelacionados llamado a recopilar y analizar información privada
de la población para detectar personas que sean futuras amenazas y
preventivamente matarlos.

Steve Rogers (alter ego del Capitán America) se convierte en fugitivo
del gobierno y se ve obligado a luchar contra el sistema para el que
trabajó en historietas y películas anteriores.

Debo advertir que esta película de 136 minutos, 170 millones de
dólares de costo, producida por los Estudios Marvel y distribuida por
los Estudios Walt Disney, no escapa a muchos pecados característicos
del entretenimiento hollywoodenses. Sobre todo a la creencia de que
los problemas y las crisis son causados por individuos y no por el
sistema. O que las soluciones las aportarán los héroes y no las masas.


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Manuel Yepe

Abogado, economista y politólogo. Profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de La Habana, Cuba.

 manuelyepe@gmail.com

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