Democracia estadounidense, un cuento de abuelas

El endiosamiento de la democracia de EEUU, su transformación violenta al interior del país y como política de estado es un relato común en los medios de comunicación, en los viejos libros empolvados en bibliotecas que nadie visita, es un sistema monstruoso para la vida, la cultura y el derecho que busca frenar la reconstrucción de la historia cotidiana del mundo.

Una y otra vez hay que analizar críticamente esta democracia por el bien de las libertades y los derechos humanos porque este modelo de democracia que sale de EEUU y Europa, está lleno de propaganda que viste a Obama con sus torpes discursos, ya todos saben que su país no es una Republica modelo, como puede serlo con esa violencia inaudita que no permite discrepancias, deliberaciones ni autonomías, espionajes telefónicos a la agencia Associated Press (AP) para cazar sus fuentes y atemorizarlos, es un pueblo, con sus excepciones, racista y xenofóbico al cual no le interesa perder esas realidades ni aun por sus situación de crisis extrema.

EEUU está matando las democracias, busca borrar la conciencia colectiva, la rebeldía aprovechándose de la crisis económica, saben que las guerras y la violencia matan las tradiciones que son un dulce para nuestras raíces culturales. La voluntad federal proyectada en Washington, aprobada por el Senado, para que los pueblos del mundo las cumplan a cabalidad aquello que ellos diseñan a través de las docenas de organismos ONU, OEA, OMC, Cortes internacionales, miles de acuerdos que atan a los Estados del mundo.

La idea es, que las políticas de EEUU no tengan límites en la tierra, es un concepto duro, necesario para establecer una democracia globalizada cuya nota fundamental consiste en la tesis de que el poder otorgado a los gobiernos necesariamente debe ser dependiente de las ayudas económicas, militares, tecnológicas, esto significa que sus peones obren de acuerdo con los miles de acuerdos firmados que tejen una red internacional que atrapa a todos los gobiernos del mundo inscritos en la ONU.

Hace tiempo ya los europeos advirtieron sobre los peligros de una democracia totalitaria, el euro busco antes de tiempo remediar parte de ese totalitarismo impuesto por los EEUU después de reconstruir el continente tras las dos guerras mundiales, no lo lograron porque la OTAN los aprisiona desde dentro de la política económica de Washington.

Para EEUU, la política exterior es un fin que persigue hacer del mundo una aldea vigilada por el pentágono y la OTAN cuya eficiencia y utilidad debe medirse por la amenaza de los portaviones, en términos de respeto y garantía, expresa la dominación, entiéndase “protección a los derechos fundamentales de nuestros aliados”.

Sin embargo nuestras abuelas en largos relatos nos contaban que siempre se rebelaban pueblos con memoria que hacen que un país tenga personalidad Venezuela, Irán, Ecuador, Bolivia, Cuba, Nicaragua, Corea del Norte, Brasil, Argentina, Uruguay, Afganistán, Irak, Libia, Palestina, Siria, Yemen, Rusia, China, sin ellos el mundo sería un patio de comidas para EEUU.

De estos pueblos han surgido libertadores, revolucionarios, guerreros, que de ninguna manera son lectura para iniciados o lectura de entretenimiento desde Jesús, el mundo tiene la suerte de contar con estos liderazgos que hacen de sus sociedades pueblos luchadores por su dignidad, no puede existir libertad sin dignidad para poder transcribir la historia contada desde una ideología con calor humano.

EEUU ha querido con ayuda de los medios que su historia contemporánea sea espectacular, la espectacularidad de las armas, de las guerras, la espectacularidad de la publicidad que rodea la huésped de la casa blanca, propaganda que requiere alimentarse de fechas para los discursos de los personajes que incitan los precios del petróleo y disparan los mercados. Esta manipulación de la publicidad explica mejor la política exterior de la casa blanca.

La historia de la humanidad no tiene nada que ver con la democracia estadounidense ni con la historia de los imperios gracias a personajes como Jesús, Bolívar, Mao, Ho Chi Min, Guevara, Lenin, Castro, Chávez, Correa, Evo y cientos más, miles más, que siempre se han opuesto al derrotismo, a la desigualdad, a la injusticia, a la pobreza, a la dominación, al miedo, a la violencia, situaciones que no explican para nada la vida social de la historia como está escrita en nuestras raíces colectivas, esa nuestra consciencia que debería revalorizar nuestros orígenes. Estos líderes y nuestras revoluciones dan vida a las anécdotas que nuestras abuelas comentan y que iluminan nuestra historia habitualmente sombría.

Creas nuestra democracia significa reconstruir nuestra verdad para ser un país libre y soberano a partir de cada hombre y mujer que de verdad entiendan el significado de los relatos y deseos de nuestros abuelos, padres, hermanos y vecinos.



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Raul Crespo


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