Las penas que los usuarios viven en las extenuantes colas de Maracaibo para surtir gasolina

Credito: Panorama

22-05-18.-A cuántas personas no les ha pasado que, tras esperar tres y cuatro horas en la cola para surtir gasolina y, una vez dentro de la estación de servicio, se acaba el combustible o se va la electricidad y tienen que iniciar otro peregrinaje por la ciudad o, en el peor de los casos, regresar a su casa con el tanque casi seco.

Ta vez a casi todos los que leen estas líneas que poseen vehículo en el Zulia. Un rosario de vivencias y anécdotas afloran en cada “tanqueada” intentada por los ciudadanos en Maracaibo.

Regresarse a casa sin echar carburante, lleno de angustia y esperar a ver qué se logra mañana es una constante. Pero muchas otras cosas pasan a lo largo del periplo que el conductor transita desde que entra a la fila hasta que logra salir de ella en estos días de agudización de la escasez de gasolina.

A Luis Castillo, trabajador de una tienda en Bella Vista, le pasó que, tras empujar el carro al mediodía hasta el surtidor porque se había quedado sin combustible en una cola de casi cuatro horas, llegó una patrulla y los funcionarios le pidieron la colaboración de que les cediera el puesto para llenar porque tenían una emergencia.

“Me ayudaron a regresar el carro empujado, metieron la patrulla y echaron gasolina, luego se fueron a toda velocidad como llegaron y cuando meto mi auto de nuevo y le colocan la manguera, mi cupo de gasolina estaba en cero. El scanner había leído mi chip y con esa lectura llenaron el tanque de la patrulla. Me quedé sin gasolina por colaborador”, contó.

Señala que, desesperado, pidió colaboración a los trabajadores de la bomba para que le ayudaran a resolver, pero todos estaban muy ocupados y no le prestaban atención. “Pedí a otro conductor un poco de gasolina de su cupo, a lo que accedió, pero los funcionarios que cuidaban el orden no lo permitían. Yo estaba que casi lloraba de la impotencia”, contó.

Finalmente, tras explicar lo que le había pasado, los funcionarios le prestaron la colaboración y pudo colocar 15 litros de otro cupo para irse a su casa y regresar al otro día.

Jorge Sequera, otro conductor particular, le colocó el chip a su carro recientemente pues el anterior se había dañado porque se le reventó el parabrisas.

“Hace un mes, cuando recién coloqué el chip, me surtían normalmente y no tuve problema, pero ahora, con toda esta escasez de gasolina, tuve que moverme a otras bombas. Hace una semana, luego de tres horas en una fila entro y me dice el bombero que mi chip no está autorizado y me pregunta que sí está recién instalado. Le explico y me dice que eso pasa comúnmente cuando el chip tiene poco tiempo, que tengo que irme a otra bomba, preferiblemente a la misma donde ya me habían colocado gasolina con anterioridad”, explica.

“Le pedí que por favor chequeara de nuevo y ni siquiera lo intentó. Me mandó mover el vehículo para darle paso al de atrás”, señala.

Sequera se fue a otra de las estaciones donde le habían surtido antes, hizo otra colita de cinco horas, pero pasó lo mismo. “Tuve que comprar gasolina a los ‘pimpineros’, a 3.500 soberanos la garrafa de 5 litros, porque el medidor del carro ya me había prendido la luz. Fui a otra bomba, hice la misma cola y ahí sí, el scanner leyó mi chip. Me queda la angustia de saber si se mantendrá el problema, por ahora tengo gasolina y no quiero probar”, contó.

La situación ha ido de mal en peor con el paso de los días. La semana antepasada, llegar a la cola en la madrugada, permitía llenar el tanque aunque fuera al mediodía tras una espera de seis u ocho horas. Pero desde el pasado fin de semana esa salida ya no es posible.

Por eso Francisco Peñate, José Ferrebús y Alirio Ferrer se pusieron de acuerdo para irse desde la noche del domingo a la estación de Cumbres de Maracaibo para echar el lunes si tenían suerte. “Llegamos a las 9:00 de la noche y ya teníamos por delante una colita de 15 carros. Entramos a la fila y nos dispusimos a esperar el amanecer en el sitio”, contó Ferrebús.

Contaron que no sabían si amanecería gasolina. “La bomba estaba cerrada desde temprano (domingo) y nos aventuramos a que la gandola llegara en la madrugada como nos habían informado que suele suceder”.

Pasada las 12 de la noche decidieron meterse a los carros a tratar de dormir. Fue imposible. “Demasiado calor, muchos zancudos y la incomodidad de un espacio tan pequeño me lo impidió. No pegué un ojo en toda la noche”, dijo Peñate lo mismo que sus compañeros.

Amaneció y no llegó ningún cisterna, pero, para alegría de todos, apareció a las 8:00 de la mañana. “Entró, descargó y se fue. A las 9:30 comenzó el despacho y nosotros logramos salir a las 11, o sea, invertimos 13 horas para que nos echaran 30 litros a cada uno”, acotó Ferrer.

Otra de las escenas muy comunes, en todas las bombas sin excepción, es ver cómo entran los “amigos” del dueño, del bombero o del funcionario de guardia y los “bachaqueros” por las llamadas colas VIP.

“Lo peor viene al final de la espera de tres, cuatro, cinco y hasta seis horas en cola pues a la entrada de la bomba es que vas a sufrir de impotencia al ver el embotellamiento que se forma por todos los ‘colaos’ que tratan de entrar a la vez. Los minutos se te hacen eternos esperando entar”, comentó Rita García quien se bajó de su vehículo en la fila de estación La Vanega, en el sector Los Plataneros, a averiguar porque la cola no caminaba.

“El mismo funcionario baja la guaya para que entren los ‘colaos’ por la zona de salida. Los bomberos agarran una isla (un surtidor) para la ‘maraña’ y el otro para la cola normal, pero aparte de la cola VIP, meten a otros con más preferencia sin hacer fila. ¿Qué va a caminar la cola? Aquí me puedo tardar más de seis horas y, si no se acaba la gasolina, se va la luz”, contó García.

Rafael Chacín (nombre ficticio) es conductor de la línea de porpuesto Los Filúos-Maracaibo. Asegura que paga hasta Bs 30.000 en efectivo por un puesto en la cola VIP. “Pero es tal la corrupción en estas bombas que a veces tenemos que hacer colas de hasta tres horas pagando ese dinero para que nos despachen”, contó Chacín.

Dice que no todas las gasolineras hacen esas excepciones. “Yo ‘echo’ en La Limpia, ahí todas las bombas llenan a los ‘bachaqueros’. También en Los Plataneros y en La Boquilla”, señaló.


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La fuente original de este documento es:
panorama (https://www.panorama.com.ve/ciudad/Vea-las-penas-que-los-usuarios-viven-en-las-extenuantes-colas-para-surtir-gasolina-20190522-0031.html)



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