La educación liberadora tres asuntos para el debate para el magisterio Aragueño

La situación de nuestra revolución bolivariana en lo que atañe a sus asuntos educativos tendrá y tiene que ver con estos asuntos y otros más pero particularmente nombraré tres para no ser cansona:
  1. Derrumbar el mito de que solamente una sociedad puede fundamentarse sobre la base de carreras universitarias, las profesiones universitarias son necesarias pero no son el centro del quehacer social ni es lo únicamente necesario. Por ello, se hace necesario recuperar, repensar la escuela de las primeras letras, la secundaria y la escuela técnica como los espacios dónde se puedan desarrollar actitudes y aptitudes hacia el aprendizaje de un trabajo u oficio liberador, que complementen los estudios universitarios a posteriori.

    Un estudiante que conozca la aplicación de la ciencia en los oficios cotidianos de la producción de sus propios alimentos, propio vestido, casa, recreación y salud, mucho bien le hará a nuestra sociedad.

  1. El reconocimiento de lo diverso, en un mundo que pretende ser único. La sociedad de consumo hace a los hombres y mujeres mercancías y en una carrera permanente por obtener bienestar material, innecesario muchas veces.

    El reconocimiento de lo diverso pasa por entender que lo complementario entre los seres humanos es necesario para su convivencia y preservación. Lo diverso tiene que ver con lo vital de las culturas que nos subyacen en nuestras sociedades. Todas y cada una con valores interesantes para aprender y compartir en sociedad. Lo solidario, lo útil, lo bueno de aprender para vivir bien y en colectividad de respeto. La escuela debe ser ese espacio intercultural por excelencia, debe ser el espacio para reconocernos a partir de la pluralidad de pensamientos, de acciones que, reconocidas como buenas y vitales para la preservación de las especies del planeta se practiquen y se aprendan.

  1. Ocupar las manos, ocupar la mente, ocupar el corazón, practicar la convivencia, que traducida en la máxima de nuestros pedagogos latinoamericanos, profundamente antiimperialistas, con un profundo amor por nuestras gentes plantearon una escuela donde el niño y al joven se le formara el carácter desde temprana edad vinculándolos con ejercicios prácticos, al trabajo liberador, la práctica de actividades que permitieran el desarrollo de toda una personalidad segura, convencida de su rol social y en sociedad para convivir, con conocimientos prácticos para ponerlos al servicio de los que requieran y en los más inmediato al servicio de su comunidad. Cuenta el maestro Augusto Mijares que Franklin, que fue un gran científico, pero que nunca tuvo empacho en mejorar las calefacciones de su comunidad, poner agua caliente en las casa para el frio invierno, y reparar las calles con la gente  de su barrio. A eso debe aspirar la educación social en estos tiempos, buenos ingenieros, pero en definitiva buenas gentes, buenos ciudadanos y solo lo podrá un modelo educativo que deje los mitos del capitalismo a un lado y asuma la ruptura para construir una nueva sociedad.

 omt991@gmail.com

(*) Escuela Social Rodrigueana Latinoamericana y del Caribe



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Mirna Sojo

Militante del Movimiento Pedagógico Revolucionario (MPR)- Escuela Social Rodrigueana Latinoamericana y del Caribe (ESRLC). Maestra normalista, Licenciada en Educación.

 omt991.2@gmail.com

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