El Califato de doña Amelia Valcárcel

Me produce mucho sonrojo. No siento otra cosa que el sonrojo de la vergüenza, esa rojez por las cosas terribles dichas por bocas ajenas, bocas grandes que hablan a destiempo. Con todo lo sucedido en Gaza en casi medio año, con el bombardeo terrible, lacerante, con el sinfín de evidencias de genocidio, con las imágenes de niños muertos y desnutridos, los cautivos desnudados y humillados por el ejército israelí, la gente en colas de hambre siendo masacrada desde el aire y desde lejos… Con todo lo visto desde octubre del año pasado, las palabras de Amelia Valcárcel, escritas poco antes de la mal llamada "guerra de Gaza" me causan mucho sonrojo y espanto. Doña Amelia dice "Gaza es un emirato". Dice la citada filósofa:

"Pero cuando preguntas por Gaza hasta los más templados de los representantes europeos dictaminan: no es exactamente lo que el resto de los territorios palestinos. Es otra cosa. Les cambia hasta la voz. «Gaza es un emirato», dicen. Si se piden mayores precisiones comparece el desánimo.
Cuando escuchamos en las noticias que Israel es atacado, Líbano siempre es una opción, pero lo más probable y seguro es que el ataque venga de Gaza. Allí anida algo. Está siempre agazapada. La propia ciudad infunde temor, es desasosegante. Un lugar inhabitable donde se aprietan casi medio millón de personas. Gobernado por Hamas, una vez que, no precisamente por medios pacíficos, expulsó a Al Fatah de su margen de influencia. Gaza es su feudo. Allí todo ha de llegar de fuera, desde al agua, la luz, los alimentos, los suministros básicos. No produce, no bulle, no vive en todo lo que vivir contiene de alegría. Supura."

Y ¿por qué será esto así? Israel ¿no tendrá algo que ver?

Esto fue escrito en el diario El Mundo (https://www.elmundo.es/opinion/2023/10/16/6527c753e9cf4a9c348b45a7.html), el 16 de octubre de 2023. Los atentados de Hamas acaecieron el día 7 del mismo mes, muy poco antes de que la catedrática de Filosofía, destacada feminista, y miembro del Consejo de Estado escribiera estas cosas.

El artículo no menciona palabra sobre la historia criminal del Estado de Israel, un Estado inventado en 1948, todo con el fin de dar satisfacción a un colectivo fanático, el colectivo sionista que clamaba, desde la segunda mitad del siglo XIX, por una "tierra prometida". Esta era anhelada por judíos nacionalistas que, basándose en un supremacismo racial copiado de los peores supremacismos habidos en Europa, a cuya ideología criminal se añade una justificación presuntamente teológica, y la merecían supuestamente por haber sido víctimas de los nazis. Todo mentira. Esa tierra fue el área de operaciones del anglosionismo para tratar de controlar el Medio Oriente.

Si Gaza antes del genocidio que ahora sufre gracias a Netanyahu y a su banda, era "un califato", el Israel inmundo que hoy pretende aniquilarla es una cosa mucho peor: es una imitación de la Alemania hitleriana. Muchos habitantes de este Estado-basura, criminal a ojos del mundo decente, descienden de víctimas del llamado "Holocausto", pero ahora aplauden y consienten un nuevo holocausto de miles de palestinos, perdiendo toda la carga de credibilidad ganada al final de la Gran Guerra.

Los hebreos asesinados el 7 de octubre fueron víctimas del terrorismo salvaje de un grupo, Hamas, que no habría existido de no haberlo creado el propio Israel. Al terrorismo no se le combate con genocidios, bombardeos masivos e indiscriminados, ejecuciones sumarísimas y condenas a muerte por inanición y plagas… Todo lo hecho por Israel desde el 7 de octubre del 23 no es mejor que cuanto haga el peor Califato del mundo. El sionismo de Israel es una mierda moral, y doña Amelia debe saberlo, yo se lo quiero recordar. Es más mierda que el terrorismo de grupos armados clandestinos. El asesinato premeditado de todo un pueblo, decretado por un gobierno soberano y por unas fuerzas armadas regulares de un Estado no tiene perdón, ni olvido ni solución dialogada alguna. Israel se merece su extinción plena y definitiva, así como la repatriación a Europa y América de todos sus habitantes. Es un Estado apestado, que sólo se sostiene por el pestilente Pentágono, aunque quizá el propio Pentágono está sostenido y dirigido por el sionismo israelita.

Es preciso establecer un paralelismo.

En los años de plomo y goma2, España, cruelmente golpeada por terroristas separatistas, nunca fue un Estado que hubiera pensado en bombardear el País Vasco, sólo por el hecho de cobijar a una de las bandas más criminales de Europa, la ETA. La lucha estrictamente policial fue la que desarmó a ETA, aunque los políticos de su partido, sí el suyo, doña Amelia, hicieron lo posible por rehabilitar políticamente a un grupo de asesinos ya cautivo y desarmado. Nadie serio, salvo su antiguo mentor y después rival, Gustavo Bueno, tuvo la ocurrencia de proponer "sacar los tanques en Bilbao". Al terrorismo se le combate policialmente, no militarmente. No cometa usted las mismas tropelías verbales que su antiguo mentor y después rival.

Cuando se dice que Gaza "era un califato", y no se exploran los antecedentes (régimen de apartheid contra los palestinos, apropiación ilegal de territorios, asfixia productiva de los mismos, humillación constante de la población sometida), se comete una gran irresponsabilidad ética. Ocurre exactamente lo mismo que en Ucrania: sin observar los antecedentes, el Maidan, las matanzas de rusos, etc. , sin tomarlos en cuenta y ponerlos en la balanza ética, en el justo platillo que contrapese la "invasión de Putin", nos quedamos con la increíble historieta de un Zelensky demócrata a carta cabal, mil veces más feminista que el ruso, amigo de Occidente y de las virtudes liberales, que curiosamente deben incluir la persecución del idioma ruso, la exaltación del nazismo, la prohibición del pluralismo político, la criminal conducción a la muerte de miles de jóvenes ucranianos y la ruina absoluta de un país que, como Gaza, pero también como Israel, acabará borrado de la faz de la tierra.

Este desastroso artículo, ciego ante el genocidio que iba a ocurrir y sigue ocurriendo, nos muestra de qué están hechas las instituciones, las cátedras y las columnas de periódico. Ahora no lo diré.



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Carlos Javier Blanco

Doctor en Filosofía. Universidad de Oviedo. Profesor de Filosofía. España.

 carlosxblanco@yahoo.es

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