Parar el genocidio palestino

Las nuevas agresiones perpetradas contra Gaza y la población palestina, representan la continuidad de un conflicto histórico provocado por políticas xenófobas y extremistas que a lo largo de 73 años fue sembrando tragedias en todo el Medio Oriente.

Las recientes embestidas de las fuerzas de Israel en Cisjordania y Gaza, auxiliada por EEUU, refuerzan el proyecto neocolonial orientado a la expulsión de los lugareños, la población árabe-palestina, y oxigenan la continuidad de la hoja de ruta sostenida desde la década del ’40 del siglo XX, cuya meta es la usurpación de los territorios árabes palestinos, ignorando su permanencia milenaria, cristiana, musulmana, o laica en la zona.

La permanente expansión fue registrada en distintos hechos, quizás el más emblemático en los últimos tiempos ha sido la construcción del "muro de la vergüenza", una estructura de hormigón de más de 10 metros de alto y 700 km de largo, que divide el territorio de Cisjordania bajo el pretexto de la seguridad, cuando en realidad se trata de quitar las tierras fértiles cultivables y recursos de subsistencias, a las familias palestinas separándoles y perjudicando aproximadamente a 500.000 personas repartidas en un poco más de 40 distritos.

Distintos organismos internacionales vienen condenando estas acciones que violan los derechos humanos. La Corte Internacional de Justicia, dictaminó en el año 2004 la ilegalidad de la construcción del "muro de la vergüenza", dejando claramente estampado que los argumentos de "seguridad previstas en el derecho internacional humanitario, no pueden invocarse para justificar medidas que benefician los asentamientos ilegales a expensas de la población palestina sometida a ocupación".

Estas permanentes prácticas de violencia absurda, contra los palestinos alimentan el segregacionismo y sectarismo fortaleciendo una visión mejorada del apartheid en este siglo. Las consecuencias de las flamantes medidas no promueven ni el diálogo, ni la paz, y seguramente van a generar una nuevo y justificado reclamo de quienes hoy viven bajo la ocupación, luchando por la liberación de sus tierras y la construcción de una sociedad más justa y solidaria.

El autor es: presidente de la Internacional Antiimperialista de los Pueblos en Defensa de la Humanidad y la Naturaleza.



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