Política exterior estancada

El presidente de EEUU en terreno movedizo

Alex GORKA Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

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Con todos los escándalos, los ataques e investigaciones en curso, el presidente Trump está arriesgando perder muy pronto figuras claves de su gobierno. Evidentemente el presidente está tratando de persuadir que su fiscal general Jeff Sessions, renuncie. El público enfrentamiento entre el presidente y el más alto funcionario de los cuerpos de seguridad está siendo exacerbado. "Estoy decepcionado de la decisión del fiscal general" dijo Trump durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, irritado por la decisión del fiscal general de mantenerse alejado de la "investigación sobre Rusia" conducida por el Consejero Especial, Robert Mueller. Si Sessions es despedido u obligado a renunciar esto enajenaría a importantes republicanos del presidente y entorpecería gravemente los esfuerzos por llevar a cabo las reformas migratorias. Un puñado de senadores republicanos ya está declarando abiertamente su apoyo al fiscal general.

Se informa que el Secretario de Estado, Rex Tillerson, está crecientemente desilusionado del presidente Donald Trump y podría abandonar su gobierno en momentos en que la nación enfrenta múltiples desafíos en política exterior, La renuncia podría efectuarse a de fin de año o antes. Las diferencias entre el presidente y su secretario de estado se han hecho públicas. La crisis de Catar es un segundo ejemplo.

En un memorándum filtrado del Departamento de Estado, Tillerson se opuso al drástico recorte del presupuesto del Departamento de Estado, señalando "estar profundamente preocupado en torno a la ocasión y al volumen de los recortes." El secretario no aprueba el regaño público del presidente al Fiscal General Jeff Sessions. También se siente frustrado porque el Departamento de Estado fue hecho a un lado en el problema con Irán. Rex Tillerson y Donald Trump discreparon sobre el Acuerdo Climático de París.

Según el American Conservative, el diplomático está insatisfecho con la influencia en política exterior del yerno del presidente, Jared Kushner. "él no consigue que ninguno de sus nombramientos sea aprobado y anda viajando por el mundo haciendo reparaciones que el principal asesor en política internacional del presidente es un amateur de 36 años de edad"… dijo la fuente. En el mes de febrero Trump desautorizó a Tillerson rechazando a Elliot Abrams como Sub Secretario de Estado.

Ahora la persona que está cayendo en desgracia con el presidente es el Asesor de Seguridad Nacional Herbert McMaster. El presidente Donald Trump se negó a firmar el plan de McMaster para enviar más tropas a Afganistán. Aparentemente, el gobierno ha estado dividido durante algunos meses en torno a qué hacer en Afganistán. Según el New York Times, el Secretario de la Defensa, James Mattis, ambos apoyan el envío de tropas adicionales, mientras que Jared Kushner y Steve Bannon se oponen.

Existen otros indicios de agitación en el gobierno. El Secretario de Prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer renunció el 21 de julio pasado luego que el presidente nombró a Anthony Scaramucci para encabezar su equipo de comunicaciones. El Jefe del Gabinete, Reince Priebus, también se dice que está en mal pie con el presidente.

Las rivalidades y divisiones afectan la política en torno a Rusia. Según la agencia AP "Profundad divisiones se hacen crecientemente visibles dentro del gobierno acerca de la mejor manera de enfrentar a Moscú en medio de las investigaciones en Estados Unidos acerca de la injerencia rusa

en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

La posición de Donald Trump se ve más inestable día a día. Con el proyecto de ley conteniendo un paquete de sanciones contra Rusia, Irán y Corea del Norte aprobado por la Cámara Baja el 25 de julio pasado, las prerrogativas en política exterior del presidente se encuentran bloqueadas y no hay nada que el gobierno pueda hacer al respecto. Pareciera que se rindió. En todo caso, no se trata de regresar a la política de "contención" de George Kennan.

Tampoco se trata de la disuación. Es aún mucho peor. La legislación hará que Estados Unidos adopte una política de estrangulamiento de Rusia durante décadas por venir.

La lista de problemas en las relaciones con Moscú es demasiado larga, incluyendo la supuesta interferencia en las elecciones, guerra informativa, propaganda, corrupción, derechos humanos, violaciones al Tratado INF, política energética, Ucrania y Siria. Lograr un compromiso en todos estos problemas resulta poco realista. Los diplomáticos no tienen una varita mágica que agitar. Las sanciones económicas pueden ser impuestas contra cualquier país que haga negocios con Rusia, obligando a los gobiernos a tomar decisiones. Este es el lenguaje de ultimátum para dividir a los países entre aquellos que se inclinan ante la presión y aquellos que deciden resistirla.

Bajo estas circunstancias, ningún mejoramiento tangible en las relaciones de Estados Unidos y Rusia es posible.

La presión es aplicada contra Moscú por parte del Congreso, y el presidente es impotente para cambiar eso. No es realista esperar que Estados Unidos se una a los esfuerzos de paz en Ucrania y en realidad facilite el avance debido a que el recientemente nombrado Representante Especial de Estados Unidos para las Negociaciones Sobre Ucrania, Kurt Volcker, es conocido como un halcón contra Rusia.

Las esperanzas de un diálogo sobre el control de armamentos se están evaporando porque este proceso presupone un política claramente definida de parte del gobierno. Los puestos clave en la política de control armamentístico en el Departamento de Estado y el Pentágono todavía están vacantes. El control de armamentos no figura entre las más altas prioridades en la política exterior norteamericana.

El presupuesto para la defensa en Estados Unidos está en alza. El programa de modernización está por ser lanzado. El Acta de Autorización para la Defensa Nacional para el año fiscal 2018 incluye el desarrollo de un proyectil balístico de alcance intermedio con base en tierra lo cual infringe el Tratado INF. No hay conversaciones sobre qué habría que hacer una vez que expire el Nuevo START. El futuro del control armamentístico es más que difuso. El Pentágono percibe a Rusia como una gran amenaza para Estados Unidos. Los legisladores norteamericanos se apresuraron para promulgar el "proyecto de ley de sanciones contra Rusia", pero no parecieran molestarse por el hecho que el régimen de control de armamentos está estancado, cosa que socava la seguridad de Estados Unidos.

No existe un acuerdo para la coordinación en Siria a pesar del hecho que ambas partes lo necesitan con urgencia, especialmente con el telón de fondo de la reciente victoria en Idlib de un afiliado a Al Kaida.

La política exterior norteamericana se ha tornado "impredecible". Desafía toda lógica y a sus propios intereses. Las emociones y las decisiones no bien calculadas prevalecen. Rusia no tiene otra alternativa que percibir a Estados Unidos como una amenaza para su seguridad y preparar medidas apropiadas para mantener a raya la amenaza. Se trata de un impasse. "Esperar y ver" es la única política a la cual adherirse. Es sumamente frustrante pero esa es la realidad creada por Estados Unidos.

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