Reciclando el gabinete

En estos años mostramos una constante y reiterada crisis de identidad revolucionaria procurando paliar estos efectos con la excusa del proceso, “estamos en proceso” se dice para justificar los errores, “soy nuevo en el cargo” se agrega, y así, no podemos saludar la determinación para enfrentar los problemas en el frente interno. Solo se adoptan medidas para atenuar los problemas hasta que el presidente Chávez decida circular los ministros esperando un nuevo modelo administrativo.

El Sr. Presidente tampoco busca soluciones radicales revolucionarias. No hay duda que los problemas de inseguridad, inflacionario, especulativo, obedece a factores estructurales por el continuismo. Absurda continuidad de influencia en los ministerios, provocan interferencias con las administraciones municipales y gobernaciones con los mismos resultados sociales-económicos. Conductas inadmisibles en una revolución que agravan los problemas de la nación.

Nuestro fracaso con los medios de comunicación se arrastran desde el 2007, cuando no se renovó la frecuencia radioeléctrica de RCTV, dejando incólume a Globovision, y aun mas, la comprobación de que los medios afines al gobierno, no al proceso, es evidentemente inadecuado para la revolución por su complicidad unido a otro hecho más importante todavía, la confusión de conceptos cuando se recicla a los ministros rotando por los distintos cargos oficiales.

Los conceptos de afinidad de los medios y las masas respaldando al gobierno con sus aciertos y desaciertos, mas no al proceso de cambio, de ninguna manera es una fortaleza institucional o de gobierno, pues, no se los escoge en una selección por capacidad profesional o intelectual o por convencimiento ideológico en donde participe la masa. Supuestamente se lo hace por lealtad, con eso se trata de evitar las deliberaciones, las autocriticas y criticas.

Sin lugar a dudas son señales contradictorias enviadas a la sociedad, cuando una persona maneja 2 o 4 ministerios y otros organismos ¿Los resultados son eficientes? O se irradia los hábitos del ser humano en esas estructuras políticas, sumado al desgaste que toda persona tiene, más aun, en la gestión pública. Obviamente es una estrategia pésima para la política interna por sus resultados relativos en la solución de los problemas y en el avance del proceso. Se requiere cambios profundos.

Nuestro país tiene un pueblo mejor predispuesto para adelantar la revolución industrial ¿Por qué no se lo ha hecho? Una de las respuestas podría ser: La cantidad de recursos energéticos y naturales que tenemos para crear una economía acostumbrada a vivir del petróleo, de los combustibles subsidiados y en donde las masas tienen comportamientos de súbditos que, del nuevo hombre y mujer conscientemente involucrados en los asuntos del país.

La experiencia y la ciencia contradicen las concepciones ideológicas y políticas con las que se pretende educar al pueblo. La efectividad de nuestro trabajo revolucionario debe estar determinada por sus resultados como por sus formas, medios y métodos empleados para su efectiva aplicación. Por lo general sabemos completamente los problemas que hay que solucionar en el trabajo con el ser humano. Es preciso atender de continuo esta relación de manera concreta con las tareas y objetivos en la amplia construcción socialista y, en los amplios problemas con el imperialismo y en las largas diferencias de la lucha contra la desigualdad, pero, como hacerlo cuando un gran porcentaje del pueblo no les cree a algunos de sus ministros Sr. Presidente Chávez.

Venezuela con un déficit fiscal del 7.4% del PIB y ante la imposibilidad de subsanar esa brecha se devalúa al BF de 2.15 por dólar en el mercado oficial a 2.6 para importaciones esenciales (medicinas, alimentos) y en 4.3 para productos no esenciales. Con esta medida se proyecta reducir el déficit fiscal al 3.2 del PIB, pero con una devaluación acumulada en más o menos el 165%, esta última devaluación es insuficiente si el petróleo no sube, claro, en algo mitiga la economía en este año electoral. Mitigar, paliar, subsanar, ese, es el problema de nuestra revolución.

Esta compra de deuda interna permitirá que grandes financistas continúen incrementando sus ganancias por el diferencial cambiario entre el mercado oficial y el mercado negro. Incentivo para el dinero fácil y rápido. Producto del desmesurado gasto público, esta medida busca retirar circulante. Los bonos están denominados en dólares, pero se compran en bolívares al tipo de cambio oficial para luego ser pagados en dólares a su vencimiento, es decir, quien compra bonos a 2.6 venderá los dólares en el mercado negro con un margen de ganancia superior al 100%

El proyecto revolucionario se da gracias a una buena dosis de promesas de cambio que si las hay en el aumento de nivel de vida de la población y en la carga moralista para detener a la oligarquía al imperio, sin embargo, la tensión entre ideales cada vez se hace más evidente. Hay un genuino anhelo de cambio en el equipo de gobierno por cambiar la sociedad, el problema es que, a veces se pierde el rumbo por la monotonía del burocratismo y del conformismo por la especulación intelectual del círculo íntimo del presidente.

Seguimos prometiendo y esa demagogia cansa al pueblo, no es solo la oligarquía, porque ya sabemos que es lo que quieren, es el pueblo mismo y se agranda el malestar por la toma de medidas para luego retroceder. Nos estamos mostrando incapaces de extirpar la corrupción o de sustituir el burocratismo para inspirar lealtad del pueblo. Buscar lealtad solo de la elite del gobierno es un grave error que lo estamos pagando con el prolongado estancamiento revolucionario.

Con todo el dinero gastado y el tiempo invertido, una torpeza estratégica destapa el avispero a pesar de todas las promesas optimistas de aquellos que se respaldan en el poder político, quienes dependen de la victoria en este año electoral. El Presidente Chávez está probando que no estamos más cerca que antes del éxito final.

No obstante, personalmente tengo motivos para pensar que aun la fuerza más pequeña junto a un gobierno moralmente mejor preparado mejor ideologizado y ético, tendríamos un proceso honesto y estable que había prometido terminar con la corrupción y el burocratismo. Se suponía suficiente para triunfar. Podrían haberlo hecho de verdad, pero no produjeron ninguna de esas condiciones para lograrlo.


rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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