Bolivia y el Cisne Negro

"Evo ya no es el presidente del país, pero tiene un rol: es el presidente del partido, es el líder histórico e indiscutible del proceso. Nadie le va a quitar a Evo de su rol, especialmente a nivel internacional" (Luis Arce, entrevista a Le Monde, 21/10/2020)

Hace un año lse levantó la figura del fraude para arremeter contra la decisión soberana de la mayoría de un pueblo. En noviembre de 2019 se produjo un golpe de Estado contra el presidente electo Evo Morales. No hicieron falta tanques y aviones para bombardear el palacio de gobierno. Bastó con sembrar la duda respecto del recuento rápido (preliminar) de votos en unas elecciones, regar de incertidumbre su resultado con interpretaciones parciales que no se basaban en hechos contrastados, para generar un estallido social.

Eso generó mucha incertidumbre. Policías y militares salieran a la calle no para resguardar "el orden constitucional" y hacer respetar la voluntad popular, sino para ponerse más bien al servicio de quienes a la luz de todo el mundo estaban promoviendo un golpe de Estado.

Así presionaron al presidente Evo Morales y lograron que este renunciara, "por el bien del país" y con la finalidad de "evitar un derramamiento de sangre".

Si alguna duda quedaba de los protagonistas de ese golpe de Estado, el congresista Richard Black, integrante del mismo partido del presidente Donald Trump, la despejó en junio/2020, al declarar: "Hubo preocupación de nuestra parte de que los chinos podrían comenzar a ejercer influencia dentro de Bolivia. Y que de alguna manera podría haber hecho más difícil que Estados Unidos obtenga litio para las baterías que ahora estamos usando en automóviles"

En palabras llanas, el Gobierno de Trump promovió el Golpe de Estado contra el presidente Evo Morales por el interés especial que tiene en sus grandes depósitos de litio, mineral fundamental para las baterías de los automóviles eléctricos y de los componentes tecnológicos modernos.

Más claro imposible.

Hoy, los mismos sectores de ayer, levantan el desprecio hacia esa misma mayoría popular. Desde la "madre patria" dos periodistas (Alejandro Entrambasaguas y Hugo Pereira) que sufren del "síndrome de Hybris", con comentarios xenófobos, racistas y discriminatorios, afirmaron el 20/10/2020 que "en Bolivia hay una gran masa de la población que es ignorante, que no está al tanto de las noticias de política, de economía" y que "el votante medio del Movimiento al Socialismo es un votante con un nivel intelectual nulo, prácticamente inexistente, ya (…) no tienen prácticamente nivel", son "analfabetos literales".

Ese "sesudo análisis" del perfil de los votantes en Bolivia, generado luego de los comicios presidenciales y legislativos que dieron como ganador para la primera magistratura del país a Luis Arce, candidato del Movimiento al Socialismo (MAS), lo que evidencia es el profundo "dolor de alma" y la depresión que embarga a quienes abogan por la democracia sólo si esta los favorece, porque son profundamente censitarios y capacitarios.

Lo que realmente ocurrió en las elecciones del 18/10/2020, fue la evidencia de dignidad de un noble pueblo por la lección que le dio al amo: el gobierno actual de EEUU y a sus esclavos (Luis Almagro y los golpistas bolivianos).

No basta con reprimir, asesinar, desaparecer, intimidar y mentir. Cuando hay consciencia de pueblo nada de eso funciona.

Para el resto de los pueblos de América Latina y El Caribe el triunfo de las fuerzas de la dignidad boliviana significa un aliento, un bálsamo y un estímulo. Bolivia se suma a los triunfos de los pueblos México y Argentina. Seguro, en la agenda de los procesos electorales por venir, habrá nuevas derrotas para los sectores oscuros y retrógrados del Continente. De eso no debe caber duda alguna.

La lucha por el sentido común

Es importante para lo que viene por delante en el Estado Plurinacional de Bolivia recordar las palabras del exvicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera (20/11/2018), en el sentido que la política es una lucha por la conducción del sentido común. Que no basta resquebrajar un pedazo del sentido común dominante ganando una elección popular. Ello constituye apenas una capa superficial que se monta sobre un sedimento conservador muy arraigado.

Por tanto, es importante planificar, para transformar y revolucionar ininterrumpidamente, las pautas del sentido común establecido, para que los que son beneficiados por las políticas económicas y sociales no terminen votando contra quienes los beneficiaron

No basta conquistar el gobierno, o hacer un buen gobierno desde el punto de vista económico, social y político. Hay que conquistar culturalmente al pueblo, poner en práctica la hegemonía de la cual habló Antonio Gramsci.

En Bolivia existe un Estado Plurinacional de Bolivia y una población de carácter multiétnico y pluricultural, de mayoría indígena, quechuas y aimara, por tanto, sus fuerzas armadas, las fueras de seguridad y la policía nacional y departamental de ese país deben ser de inmediato "bañadas" y "teñidas" por esa realidad. Recordar que en ese país aún existen castas blancas y blanco-mestizas, en una fiel reproducción criolla de la herencia supremacista colonial, plagada de discriminación, racismo, explotación y desprecio de lo amerindio y afroamericano.

¿Un Cisne Negro?

El azar, lo no previsto, lo no programado, lo desconocido, lo abstracto, lo incierto y lo impreciso'' debe tomarse muy en cuenta en los análisis político. De allí que las sorpresas también existen y se debe estar preparado para ello.

En el ensayo El Cisne negro. El impacto de lo altamente improbable, el escritor libanés Nassim Nicholas Taleb (2008), nos habla acerca de la "epistemología de la incertidumbre" y afirma que "el mundo en que vivimos tiene un número creciente de bucles de retroalimentación que hacen que los sucesos sean la causa de más sucesos" (p.28).

Ojalá el optimismo no termine estrellándose con la realidad y otra experiencia parecida a la ocurrida en Ecuador con Lenin Moreno flote por estas tierras de "nuestramérica" y el presidente Luis Arce sea un digno heredero del compromiso revolucionario del despertador de conciencias del pueblo boliviano, el aimara Evo Morales.

La lealtad está en juego.

*Sociólogo, Doctor en Ciencias Sociales, Ex Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV



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Franklin González

Doctor en Ciencias Sociales, UCV. Sociólogo, Profesor Titular, Ex Director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV. Profesor de Postgrado en la UCV, la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela y en el Instituto de Altos Estudios ?Pedro Gual? del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores. Fue embajador en Polonia, Uruguay y Grecia.

 framongonzalez@gmail.com

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