El Arado y el Mar

Tres esquirlas clavadas en el corazón de la Patria

El gobierno está agotado, derrotado estratégicamente, no tiene mensaje ni proyecto, perdió el favor popular, sólo lo aplauden plumíferos y un pálido eco de lo que fue el fervor chavista. Lo anterior es negado por el sector del gobierno. Sin embargo, allí se manifiesta la lucha por la sucesión, el resquebrajamiento se muestra nítido. Veamos.

En una primera aproximación al interior del gobierno se pueden detectar tres fracciones, tres esquirlas. La primera esquirla, la cúpula de miraflores que se resiste a ver la realidad de su fracaso, está rodeada de aduladores que le enturbian aún más la visión. La cúpula está ciega, sorda, allí no se acepta la crítica, no hay balance de las acciones, no tiene memoria, vive al día, el ayer no importa. De esta manera, no ve la colección de fracasos que de abultado dispensa listar. Sólo adulan, adormecen al füher con lisonjas. Algunos dicen que esta cúpula está conformada por cinco, otros reconocen hasta diez miembros. Está acorralada, ya agotó su cuota de mentiras, ahora blande la inminencia de una guerra con Colombia, es capaz de cualquier locura en su desespero por conservar el gobierno.

La segunda esquirla está representada por los miembros del gobierno sabedores que los imperios buscan sucesores a la cúpula, tienden puentes hacia allá, hablan con el encargado de negocios gringos, se reúnen con embajadores. Buscan perdones y posibilidades. Se preparan para abandonar el barco que saben se hundirá, tienen buen olfato para detectar los agotamientos. Se desmarcan del fracaso, se refugian en sus pequeños feudos: un alto cargo, un gobierno regional, se amparan en la incapacidad del gobierno central, en las grietas de la estampida interna.

La tercera esquirla existe pero es difícil de detectar. Es el sector militar, no es unánime, allí conviven varios segmentos que a veces asoman. Uno, los fieles a la cúpula, hasta que dejen de serlo. Otros, los que tienen agenda aparte, toman decisiones que denotan las diferencias internas, como esa de profundizar la crisis contra Colombia. Otros, son los pasivos, los disciplinados, estos serán arrastrados por los diferentes segmentos. La prisión de militares activos y en retiro son señales de las turbulencias internas.

Las tensiones en el campo madurista son inocultables, se agudizan por horas, las esquirlas, éstas y otras más, se debaten en sus mezquindades y carencias. Entretanto la sociedad se deteriora, los peligros acechan, la nación inerme, sin guía, sin rumbo se disuelve a merced de las fieras imperiales que vienen a despedazarnos a dentelladas.

El horizonte es oscuro, nublado, las opciones de la oposición de derecha son terribles, regresarnos por caminos abruptos a la condición de la cuarta, miseria espiritual y material, marginalidad, abandono de los humildes. En resumen, profundizar los males que produjo maduro, y cuando eso sea imposible, mantenerlos.

El Chavismo primitivo, original, luce disperso, sin dirección y sin rumbo, fuera de la disputa. Muchas de sus figuras se plegaron al madurismo. Una errada disciplina, una falsa lealtad los anuló, los convirtió en eco de los disparates de miraflores, conmilitones del rumbo al desastre.



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Toby Valderrama Antonio Aponte

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