Estilo literario de Habermas

El pensamiento del alemán Jünger Habermas (1929), viene impregnado de la Escuela de Frankfurt, de mediados del Siglo XX, la cual asume las líneas de trabajo de los primeros teóricos críticos, problematizando lo filosófico frente a la realidad material y cotidiana; Habermas, asume su proyecto intelectual en una "reelaboración" de la teoría crítica; vincula la investigación científica con la crítica social, de forma que, rehabilita la praxis de naturaleza, y acá se sustenta en la denominada "naturaleza marxista", la cual concibe al hombre como producto de los modos de producción que ha creado para transformar su entorno. En este sentido, Habermas visualiza el conocimiento como expresión de una "reconducción emancipadora" de la realidad, muy al sentido de los integrantes de la Escuela de Frankfurt quienes conciben las situaciones sociales como patológicas que desde su perspectiva social tiene efectos en la ciencia del hombre, descansando sobre la premisa de que el hombre, como objeto, existe y si existe una naturaleza humana que es característica de la especie humana, el cual se vale del método de observar las reacciones del hombre frente a diversas condiciones individuales y sociales y hacer inferencias acerca de la naturaleza del hombre.

Habermas, se interesa por las condiciones sociales y las determinaciones histórico-económicas de las teorías científicas, entiéndase materialismo, y sobre las consecuencias políticas de las mismas.

En este aspecto, la teoría de la modernidad crítica de Habermas, subraya las contradicciones de este acontecimiento histórico-filosófico; en contraste con la dialéctica de la Ilustración, de Horkheimer y Adorno, Habermas, busca explicar la génesis y desvelar la pavorosa naturaleza de un proyecto que persigue adelantar la emancipación y liberación del hombre, lo que, a juicio de Habermas, conduciría a sistemas sociales hilvanados en el contexto de la equidad y la solidaridad. Hay un perfil dogmático que le ha tocado contestar a Habermas como exponente de esta Escuela crítica de Frankfurt i: ¿cómo denunciar un uso de la razón restringido si no se dispone de otro más amplio? Adorno, respondiendo a esta incógnita, formuló su teoría estética y Horkheimer su teoría cuasi-religiosa. Habermas combina el carácter científico de la reflexión social con sus pretensiones críticas y emancipatorias, y termina por aportar un discurso crítico donde se destaca: la vinculación de la teoría con la praxis, es decir, justifica las pretensiones prácticas de la investigación social, superando la perspectiva tecnocrática que reduce la praxis a la aplicabilidad técnica de informaciones científicas; produce una crítica racional y sistemática, a las sociedades de capitalismo apreciando la modernidad como un proyecto inacabado que exige un contexto de reivindicación donde se radicalice la democracia como propuesta política; e ir más allá del concepto restringido de razón que subyace al planteamiento positivista, defendiendo una percepción de la razón en términos más amplios, fundamentándose desde la ciencia empírica y la ciencia social y la ética, así como desde las posturas moral y política de la sociedad.

Habermas tiene un discurso positivista científico y social, donde la teoría tiene un carácter racional como necesidad de llevar a cabo una crítica al planteamiento reduccionista del positivismo y su consiguiente interpretación tecnocrática de la política y la ética; y partiendo de una metodología que hace referencia a su inquietud por conformar una teoría crítica de la sociedad. Habermas concibe su propuesta teórica, como una filosofía que se basa en la eliminación de las diferencias entre disponer y actuar, privilegiando la teoría relacionada con el campo de la acción: la ciencia constituye una disciplina que sirve para situar al ser humano a partir de intereses propios de la naturaleza. Los intereses constituyen orientaciones básicas que resultan inherentes a determinadas condiciones de reproducción y auto constitución de la especie humana. Los intereses proceden de la experiencia; descubriendo líneas rectoras del conocimiento que permiten ampliar el marco científico e impugnar las pretensiones del cientificismo.

En concreto, Habermas, destacando la categoría del interés como estructura de su discurso crítico, identifica tres tipos ramificaciones del mismo: el interés técnico, donde el ser humano percibe la realidad en función de su posible manipulación técnica; el interés práctico, donde lo importante no es manipular la realidad, sino la aprehensión de sentido; y el interés emancipatorio, donde el ser humano busca conocer la realidad social, criticarla y modificarla desde el punto de vista de la libertad.

El pensamiento de Habermas, en el uso de un estilo literario científico y técnico, lacerado por las metáforas y manejo de ejemplos de la realidad, se ha dado un giro lingüístico-pragmático, el cual decide el cambio y la transformación del paradigma racionalista, prácticamente impuesto en el mundo científico moderno, por un nuevo paradigma denominado socio-crítico que ha estructurado el conocimiento en función de la relación entre sujeto y objeto, y sus contradicciones.

Habermas, a todas estas, se ha de planteado un tratamiento de carácter dialógico a través de su discurso crítico, manteniendo en su postura una visión pragmática de la filosofía analítica, creando condiciones para una filosofía orientada a la especulación, aceptando los modelos subjetivistas, y proponiendo un entendimiento, de acuerdo a un contexto postmetafísico, donde la concepción del mundo se hace a través de la ontología y de la metafísica.

El gran aporte en el discurso crítico de Habermas, está en su teoría de la acción comunicativa, publicada en 1981, en la cual destaca sus intuiciones y preocupaciones originales en razón de: la necesidad de diseñar una teoría ampliada de la racionalidad, partiendo del análisis comunicativos y de la pragmática universal, Habermas propone un nuevo concepto de razón, la razón discursiva, que se presenta como alternativa superadora de todos los reduccionismo filosóficos; la presentar una teoría de la sociedad desde el insumo que deja la manifestación social de la racionalidad y de los diversos tipos de acción; modelar una teoría social normativa que sirva de explicación a la evolución de las sociedades modernas identificadas con las patologías de los sistemas sociales y políticos contemporáneos y solventar sus deficiencias.

En un aspecto puntual, Habermas, considera el consenso como expresión de la racionalidad comunicativa e intersubjetiva de los hablantes con el fin de detectar sus condiciones, reglas y límites, a esa búsqueda ha denominado Habermas "pragmática universal" crítica de la comunicación, donde la línea de investigación ha sido "opinión pública", y en ese sentido se ha ocupado de indagar en los últimos cinco años. El fenómeno de la opinión pública, según Habermas, parte de dos conceptos: el de esfera pública y el de esfera privada; las dos esferas, pública y privada, se distinguen con suma facilidad en el discurso crítico: ésta, la privada, es controlada despóticamente por los miembros de un grupo o familia para satisfacer las necesidades básicas de comunicación; y lo público, es apreciado por Habermas en el terreno de la discusión política, de la deliberación pública, donde el diálogo y el manejo de los elementos constitutivos de las contradicciones, obedece a un proceso de negociación e interés.



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Ramón Eduardo Azócar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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