Guía ética para chavistas maduros que han madurado contra la inmadurez (I/III)

"¡Dejaos ya de infantilismo y vivid y andad por la senda de la madurez!"

 

(Proverbios IX,6)

  1. Madurez contra inmadurez

Hace algunos días, leí esto en el Correo del Orinoco :"El Psuv es un partido profundamente sabio (..), ha logrado gran madurez política, de equilibrio, demostración de compromiso, de firmeza moral, de claridad ideológica"(Nicolás Maduro mayo 19, 2016 ) .Esta afirmación del Presidente de la Republica me motivó e inspiró a escribir sobre el asunto.

La persona madura se caracteriza porque conoce y asume los límites, insuficiencias y miseria de la existencia. La madurez es una suerte de perspectiva de los propios actos y la capacidad de evaluarlos en sus consecuencia respecto a los demás. En este sentido, y esto es importante, la madurez personal (psicológica-social-política) viene también definida por una mayor capacidad para no producir mal, sobre todo consciente, pero también inconscientemente. ¿Qué supone ser un chavista maduro? Teóricamente ser un chavista con una personalidad madura implica (supone) un alto nivel de coherencia (no rigidez) que se traduce en un sinfín de actitudes vitales. Es, básicamente, una forma equilibrada de afrontar la vida, de dar a las cosas la importancia que de verdad tienen y no la que aparentan tener. Encierra un conglomerado de realismo, capacidad de análisis, reflexión, control de las emociones, moderación, armonía, objetividad, serenidad, prudencia, responsabilidad, espíritu crítico, nivel de frustración bajo, capacidad de decisión, seguridad y desapasionamiento. Todo un conjunto de virtudes y formas de actuar que llenan de atractivo a quien tiene la enorme suerte de adquirirlas y de practicarlas. Mejor dicho: no es cuestión de suerte. Lograr la madurez no es, ni de lejos como acertar un Kino ni que nos toque el premio del triple gordo de la lotería. Sólo con un propósito muy serio de luchar para adquirir esa madurez en la conducta a base de marcarse, una y otra vez, objetivos precisos, y de buscar buenos guías para no equivocar la ruta a seguir, se llega a tener una personalidad enriquecida con ese abanico de cualidades que convierten a un ser humano en una persona madura.

Ahora bien, ¿puede considerarse un partido maduro, con claridad ideológica una organización como el Psuv que "actúa" de manera indiferente con respecto a las generaciones futuras, que no practica la justicia intergeneracional ni la solidaridad diacrónica en el tiempo?¿ es acaso firmeza moral instalarse en la mentira pretendiendo el fraude de identificar lo que es con lo que hay?

 

II. Ética y racionalidad

La ética es un tipo de saber de los que pretende orientar la acción humana en un sentido racional; es decir, pretende que obremos racionalmente. A diferencia de los saberes preferentemente teóricos, contemplativos, a los que no importa en principio orientar la acción, la ética es esencialmente un saber para actuar de un modo racional. Pero no solo en un momento puntual, como para fabricar un objeto o conseguir un efecto determinado, como ocurre con otro tipo de saber –el saber técnico-, sino para actuar racionalmente en el conjunto de la vida, consiguiendo de ella lo mas posible, para lo cual es preciso saber ordenar las metas de nuestra vida inteligentemente. Por eso, desde los orígenes de la ética occidental en Grecia, hacia el siglo IV a.C., suele realizarse una primera distinción en el conjunto de los saberes humanos entre los teóricos, preocupados por averiguar ante todo que son las cosas, sin un interés explicito por la acción, y los saberes prácticos, a los que importa discernir que debemos hacer, como debemos orientar nuestra conducta. Y una segunda distinción, dentro de los saberes prácticos, entre aquellos que dirigen la acción para obtener un objeto o un producto concreto (como es el caso de la técnica o el arte) y los que, siendo mas ambiciosos, quieren enseñarnos a obrar bien, racionalmente, en el conjunto de nuestra vida entera, como es el caso de la ética. Para seguir aprendiendo sobre este tema tal vez esto sirva para algo:

http://biblo.una.edu.ve/ojs/index.php/UNAOP/article/view/250/236

El término "racionalidad" suele aplicarse a una gran variedad de entidades y procesos. Puede predicase racionalidad o irracionalidad de las personas, de sus creencias, de sus acciones , de sus decisiones y elecciones. Pero estos términos también pueden aplicarse a entidades colectivas , a grupos de personas, a comunidades, o sociedades enteras. Ahora bien las sencillas expresiones "racional" y "obrar racionalmente" son más complejas de lo que parece, porque a lo largo de la historia han ido ganando una multiplicidad de significados, que son los que han hecho que el saber ético se entendiera de diferente manera. De explicitar estos modos del saber ético vamos a ocuparnos a continuación con un ejemplo:

. Un centenar de campesinos posee tierra comunitaria adyacente a un río. En cada parcela hay unos pocos árboles y un área de tierra para cultivos. A medida que las familias campesinas aumentan en número y en tamaño, deciden ir talando los árboles para habilitar más tierra para cultivos. Una vez cortados los árboles, las raíces dejan de fijar el suelo y la tierra es erosionada por el río. Este proceso afecta no solamente la tierra en la que estaban plantados antes los árboles, sino también a parte de la tierra previamente utilizada para cultivo. Sin embargo, una condición necesaria para que tenga lugar la erosión en cada una de las parcelas individuales es que los árboles talados lo sean en todas las parcelas adyacentes. Esto es, ninguna familia individual puede perjudicarse a sí misma si corta los árboles que crecen en su propio terreno, siempre que los vecinos no sigan su ejemplo. Así, todas las familias talan sus propios árboles para obtener más tierra de cultivo, todas obtienen menos. Las acciones son individualmente racionales en el sentido estricto, dada la creencia en que ninguna otra familia llevará a cabo acciones semejantes, e incluso puede ocurrir esto si se prevé que otros en efecto se habrán de comportar de modo similar. Para explicar el ejemplo con mayor claridad me propongo completar (y en uno de los casos cambiar) la historia que acabo de narrar de tres maneras diferentes, que corresponden a las tres relaciones diferentes que se establecen entre la creencia y la conducta.

En la primera versión supongo que la tierra situada en todas las parcelas adyacentes es una condición necesaria y suficiente para la erosión de la parcela individual. Supongo además que si la erosión ocurre, se perderán muchos árboles que crecen en la parcela por efecto del avance del río; finalmente estipulo que los árboles pueden suministrar madera para algún propósito útil. Resulta claro entonces que cada una de las familias se verá incentivada a talar sus propios árboles sea (lo que crea que) hagan las demás familias, puesto que si no todos los vecinos cortan sus árboles, la familia puede hacerlo y obtener más tierra para cultivo, y si lo hacen, esto compensará las pérdidas y al menos obtendrán madera a cambio. En este caso la creencia acerca de la conducta de los demás es irrelevante. Si el campesino lo piensa bien, llegará a la conclusión de que sus vecinos efectivamente talarán sus árboles, pero no tiene ninguna necesidad de llegar a una creencia acerca de sus vecinos antes de tomar su propia decisión. Considerado como un juego éste es, en efecto, el Dilema del Prisionero la situación es trivial, dado que la solución está constituida por estrategias dominantes. En la segunda versión supongo que la erosión ocurrirá en la parcela individual si y sólo si los árboles son talados en las parcelas adyacentes y en la parcela considerada. De modo que si (se cree que) los vecinos cortarán sus propios árboles, la familia tiene un incentivo para no hacer lo propio y evitar la erosión. Si, no obstante (se cree que), algunos de los vecinos no cortarán sus propios árboles, la familia se ve incentivada a hacer lo propio para obtener más tierra para cultivo. Este juego conocido como "Polla" no sólo es trivial sino más bien perverso, puesto que interesa a todos comportarse en modo diferente a lo que se comportan los vecinos. Por una parte, la creencia del individuo acerca de la conducta de los demás resulta crucial para su propia decisión, pero por otra parte no hay método racional que le permita formar una expectativa acerca de qué es lo que los demás habrán de hacer. Se trata de un juego que no tiene solución.

En la tercera versión, cambio la historia original y supongo que los campesinos han experimentado la erosión y se proponen detenerla plantando nuevos árboles. Para detener la erosión en una parcela en particular es necesario y suficiente que se planten los árboles en esa parcela y en todas las demás parcelas adyacentes; si los vecinos no continúan la serie, los árboles plantados se perderán por efecto de la erosión producida por el río. La solución no trivial a este juego un Juego de Seguros es que todas las familias planten árboles puesto que cuando todos lo hacen ninguno siente incentivo para hacer lo contrario y resulta mejor para todos cuando todos lo hacen y no cuando uno no lo hace. Por otra parte, lo harán sólo si creen que los demás habrán de hacer lo propio también, puesto que hay ciertas penalidades asociadas con la actuación en solitario. En este caso la formación de una creencia acerca de la conducta de los demás resulta crucial (a diferencia de lo que sucede en la primera versión) y (a diferencia de lo que sucede en la segunda versión) se puede llegar a la creencia sabiendo solamente que los demás son tan racionales y están tan bien informados como uno mismo. La primera versión nos presenta un caso en el que acciones individualmente racionales conducen a resultados colectivamente desastrosos, tanto si las creencias individuales son racionales como si no lo son. La segunda versión es indeterminada: el desastre colectivo puede o no estar asegurado, definición que depende de creencias (necesariamente no racionales) que los agentes tienen unos con respecto a los otros. En la tercera versión el desastre se evitará si los agentes tienen la información (acerca de sus respectivas preferencias, de su racionalidad y de su información) que convierte en racional la creencia de la que se participa.



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Luis Antonio Azócar Bates

Matemático y filósofo

 medida713@gmail.com

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