Alquimia Política

Rebeldía con Libertad

Mijaíl Bakunin (filósofo y anarquista ruso, 1814-1876) es uno de los precursores pensamiento colectivista y el ateísta; propone la tesis de una organización anti-Estatista, es decir, la supresión del Estado. Apuesta por la creación de los Estados Unidos de Europa, como modo de acercarse a la idea liberal de la Revolución Estadounidense de 1776; la revolución liberal de Estados Unidos de Norteamérica, fracasó, a su entender, porque la libertad que proclamaba la Constitución era para una minoría que oprimía; la tarea de un revolucionario, esgrimía Bakunin, era alcanzar una democracia para todos y liberara al hombre del sistema monetario, el poder político, el poder económico y la religión. Bakunin se distancia del marxismo, que consideraba que la política debía crear unas condiciones sociales que permitieran al individuo vivir por encima de la opresión económica, era más válida la acepción de una revolución que desde el epicentro del ser humano consciente y liberado, estableciera un orden político de individuos que conformasen comunas, que a su vez estas comunas se federaran entre sí para colaborar y que estas federaciones se federaran entre sí en confederaciones. En dicho proceso, a diferencia del marxismo, Bakunin no separa campesinos de obreros urbanos y considera que esa revolución corresponde a ambos al mismo tiempo. Marx llegó a entender historia por fases, la revolución debía de empezar en las ciudades, núcleo industrializado y estado último en la evolución del capitalismo, para extenderse luego sobre territorios que abarcaran el campo; es por esto que en países agrarios, ejemplo la España de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, los postulados anarquistas eran mucho más aceptados que los marxistas, aunque también triunfaron en núcleos industrializados.

En un sentido concreto, Bakunin supone una liberación social, sin necesidad de gobierno ni autoridades oficiales cuyo centro de gravedad se sitúa en el trabajo, el factor de producción, sus medios y distribución. En una sociedad debería prevalecer una organización mediante la figura de la federación de productores y consumidores, coordinados entre sí mediante las confederaciones. En este aspecto fue criticado por otro anarquista de su época, Kropotkin, para quien la visión de Bakunin mantenía el concepto de burocracia, en tanto en cuanto organismo encargado de vigilar y regular el trabajo y su remuneración, a fin de cuentas, un núcleo gubernamental, esa figura desnaturalizaba el ideal de libertad que requieren las sociedades para emanciparse; el colectivismo de Bakunin valoraba el trabajo de las masas y consideraba injusta su remuneración en el capitalismo; decía Bakunin que a “…falta de todo otro bien, esa educación burguesa, con ayuda de la solidaridad que une a todos los miembros del mundo burgués, asegura a quien la ha recibido, un privilegio enorme en la remuneración de su trabajo -el trabajo de los burgueses más mediocres se paga casi siempre tres o cuatro veces más que el del obrero más inteligente.”

Para Bakunin la religión manipulaba al colectivo; su idea de un ateísmo “anti-doctrina”, le valió cuestionamientos en su época. No se entendía cómo podía manifestar el reconocimiento de la existencia de un “Dios” único, al que calificaba de “autócrata”, y un Lucifer que era revolucionario al enfrentarse en el cielo contra el poder des medido de Dios. Para Bakunin, un católico era la persona egoísta por antonomasia, ya que realizaba el “Bien” por amor a sí mismo, para tener acceso al Cielo; según el Antiguo Testamento, Moisés recibe las leyes directamente de Dios y las impone al pueblo de Israel; lo que constituye para Bakunin el primer vestigio de tiranía de Dios, en la institucionalización de su Gobierno en la tierra: “…busca su legitimación, Moisés, en Dios para poder ser un dictador”.

Según Bakunin, en su texto “Dios y el Estado”, el “…hombre se ha emancipado, se ha separado de la animalidad y se ha constituido como hombre; ha comenzado su historia y su desenvolvimiento propiamente humano por un acto de desobediencia y de ciencia, es decir, por la rebeldía y por el pensamiento…Tres … principios fundamentales, constituyen las condiciones esenciales de todo desenvolvimiento humano, tanto colectivo como individual, en la historia: 1º la animalidad humana; 2º el pensamiento, y 3º la rebeldía. A la primera corresponde propiamente la economía social y privada; la segunda, la ciencia, y a la tercera, la libertad.”

Es en este sentido como Bakunin relaciona y vincula “rebeldía con libertad”, aspecto importante a considerar en momentos en que la dinámica revolucionaria del III Congreso Nacional del PSUV, insta a un acto de reflexión y autocrítica, pero desde las bases de la lealtad y no desde las trincheras superfluas de una militancia obtusa y desinformada, que aprovecha las salpicaduras de individualidades para “pescar en río revuelto”. El asunto es de ser críticos y rebeldes, pero con respeto a la libertad y al valor ideológico de un movimiento político y social como lo es el “chavismo”.

 



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Ramón Eduardo Azocar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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