La revolución venezolana según la visión socialista del Ché

Desglosando parte de lo escrito en 1965 por Ernesto Che Guevara en su obra “El Socialismo y el hombre en Cuba”, al referirse a esa etapa de transición entre el viejo modelo de sociedad capitalista y burguesa y la que se estaba gestando en Cuba bajo las banderas del socialismo, se podría establecer un paralelo (salvando las distancias y algunas circunstancias muy particulares) con el desarrollo del proceso revolucionario bolivariano socialista en Venezuela. Revelaba el Che, entre otras cosas de importancia: “La nueva sociedad en formación tiene que competir muy duramente con el pasado. Esto se hace sentir no solo en la conciencia individual en la que pesan los residuos de una educación sistemáticamente orientada al aislamiento del individuo, sino también por el carácter mismo de este período de transición con persistencia de las relaciones mercantiles. La mercancía es la célula económica de la sociedad capitalista; mientras exista, sus efectos se harán sentir en la organización de la producción y, por ende, en la conciencia”. Vistos los resultados de las políticas económicas implementadas durante su mandato presidencial por el Comandante Hugo Chávez y continuadas por el Presidente Nicolás Maduro se pudiera inferir que hay algo chueco en la construcción y consolidación de un modelo de sociedad realmente socialista. Basta ver cómo muchos sectores sociales se han conformado con imitar el consumismo que caracteriza a la sociedad capitalista a nivel mundial, dejando a un lado lo relativo a una nueva conciencia social o colectiva, labrada bajo los valores del socialismo revolucionario, quedándose esto último en un discurso que no es compatible con la praxis revolucionaria que debe prevalecer en todos aquellos que se dicen revolucionarios y seguidores de Chávez.

Más adelante, el Che define con una mayor claridad la situación creada en aquellas naciones donde se ha planteado realizar una revolución de carácter socialista: “En estos países no se ha producido todavía una educación completa para el trabajo social y la riqueza dista de estar al alcance de las masas mediante el simple proceso de apropiación. El subdesarrollo, por un lado, y la habitual fuga de capitales hacia países «civilizados», por otro, hacen imposible un cambio rápido y sin sacrificios. Resta un gran tramo a recorrer en la construcción de la base económica y la tentación de seguir los caminos trillados del interés material, como palanca impulsora de un desarrollo acelerado, es muy grande. Se corre el peligro de que los árboles impidan ver el bosque. Persiguiendo la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo (la mercancía como célula económica, la rentabilidad, el interés material individual como palanca, etcétera), se puede llegar a un callejón sin salida. Y se arriba allí tras de recorrer una larga distancia en la que los caminos se entrecruzan muchas veces y donde es difícil percibir el momento en que se equivocó la ruta. Entre tanto, la base económica adaptada ha hecho su trabajo de zapa sobre el desarrollo de la conciencia. Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo”.

Aplicando lo expresado por el Che al caso venezolano, hay, por tanto, razones para cuestionar mucho de lo hecho y de lo que se ha dejado de hacer en esta larga transición para la construcción de la sociedad de nuevo tipo que emergerá, tarde o temprano, de la lucha por el socialismo revolucionario en Venezuela, considerando las evidentes contradicciones existentes al mantenerse intactas las estructuras del viejo Estado burgués-liberal (no obstante llamarlas socialistas) y las relaciones de producción derivadas del capitalismo. Esto explicaría en parte lo que está ocurriendo actualmente cuando la derecha intenta cuajar sus intenciones de acabar con el proceso revolucionario bolivariano socialista, valiéndose de ese afán casi natural de muchas personas identificadas con el chavismo de querer acceder a mejores estándares de vida, producto de esa falta de formación de una conciencia revolucionaria y de la alienación infundida durante décadas por la propaganda capitalista. Haría falta, entonces, aprovechar las circunstancias que parecieran cercar en estos momentos al proceso revolucionario bolivariano socialista y optar decididamente por su radicalización, definiéndolo en medio de una lucha de clases que no podría postergarse por más tiempo, so pena de sufrir un revés definitivo, truncándose las esperanzas de todo un pueblo y, más allá, de una humanidad que aún sueña con otro mundo posible sin las rémoras nefastas del capitalismo.-


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Homar Garcés


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