Quisiera escribir bonito

El insigne Pablo Neruda comenzó uno de sus más bellos poemas con la inmortal frase “Quiero escribir los versos más lindos esta noche”. Perdonen si no la copié con rigor literal, es así como la recuerdo. Pues bien, así estoy yo ahora porque quisiera escribir algo hermoso pero me falta inspiración y, por supuesto, maestría en el dominio del idioma.

Quisiera pero no hay temas cotidianos y es de allí de donde suelo sacar mis elucubraciones. Repaso las noticias de todo el mundo y me entristecen, me arrugan el corazón. Que ser humano sensible puede soportar el permanente bestial y asesinato del pueblo palestino por los modernos nazis sionistas aupados, amparados, armados, apoyados por tipos tan malos como ellos, los imperialistas gringos. Ojo, no me refiero al cretinizado pueblo gringo que ni siquiera sabe lo que hacen sus dirigentes en su nombre.
 
Si volteo la vista en el mapa un poquito más al norte y al oeste, ya fastidia lo reiterativo de la repetitiva tragedia griega, la ópera bufa italiana, la ridícula zarzuela española y el aberrado fado portugués; sin mencionar, por supuesto, el simple melodrama francés, el estirado e insípido poema británico y la fría walkiriada tedesca.
 
Si nos venimos al mal llamado Nuevo Mundo, duele comprobar que en Norteamérica se da el remedo de lo mismo que pasa en Europa porque no sirven ni siquiera para ser originales. ¿Qué habrá pasado con los famosos “ocupantes” que tanta bulla hicieron? Como decimos en criollo, parece que hicieron carrera de caballos y tuvieron parada de burros.
 
Me vengo a mi propio país. Gracias a Dios que en pocos días pasará a otra dimensión la estupidísima locura enfermiza de los escuacas al finalizar este año electoral, pero de esos no hablaré para permanecer fiel a mi promesa de hace un año de no ocuparme de ellos porque, repito, francamente, se me alborota el estómago y el epiplón.
 
Quiero escribir de algo agradable y, ya ven, solo salen cosas tristes y desagradables. Que fastidio de situación general que solo nos da a escoger entre un plato insípido y otro sin sal. O peor aún, entre dos venenos.
 
Quiero hacer el esfuerzo y no encuentro esa musa perdida que se pone esquiva. Siempre queda la posibilidad de apoyarse en algo externo. Lo único que me parece columbrar un pequeñito rayo de luz al final de ese interminable túnel es la Victoria, así con V mayúscula, que acaba de obtener el pueblo palestino en la Asamblea General de la ONU y, a la vez gran derrota, decepción para ellos supongo, de los fascistas gringos y los sionazis, así que me deleitaré y refugiaré en la canción del Siglo XX. Disfruten y tratemos de obtener una suculenta dosis de optimismo con la sublime inspiración de Violeta Parra, la chilena inmortal con su GRACIAS A LA VIDA. La vida que, aunque miserable a veces, siempre algo hermoso nos suele dar para inspiración o consuelo. Gloria a la memoria de Violeta. Gracias Violeta.
 
Gracias a la Vida que me ha dado tanto
me dio dos luceros que cuando los abro
perfecto distingo lo negro del blanco
y en el alto cielo su fondo estrellado
y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto
me ha dado el oído que en todo su ancho
graba noche y día grillos y canarios
martillos, turbinas, ladridos, chubascos
y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la Vida que me ha dado tanto
me ha dado el sonido y el abecedario
con él las palabras que pienso y declaro
madre amigo hermano y luz alumbrando,
la ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la Vida que me ha dado tanto
me ha dado la marcha de mis pies cansados
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos montañas y llanos
y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la Vida que me ha dado tanto
me dio el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano,
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la Vida que me ha dado tanto
me ha dado la risa y me ha dado el llanto,
así yo distingo dicha de quebranto
los dos materiales que forman mi canto
y el canto de ustedes que es el mismo canto
y el canto de todos que es mi propio canto.
 
 
Seré feliz si me dicen que acerté. Sean felices y lo demás no importa. Prepárense adecuadamente para pasar las próximas Navidades comme il faut.
 
PATRIA SOCIALISTA Y VICTORIA  - ¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!
 
 
jptorresq@gmail.com


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Juan-Pedro Torres


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