El Economista criollo explica qué ha pasado con el rentismo petrolero en Venezuela

¿POR QUÉ EN MÁS DE 20 AÑOS DEL PROCESO REVOLUCIONARIO NO HEMOS PODIDO SUPERAR EL RENTISMO PETROLERO?

A 22 años de la revolución bolivariana en el poder gubernamental realmente podemos decir que aún no se ha logrado desmontar ese Estado burgués que tanto le criticamos a la Cuarta República, así como tampoco se ha desmontado el Capitalista de Estado que ocasionó el rentismo petrolero. Hasta el año 2019, predominó la visión socialista del manejo de la renta petrolera como esencia del actuar revolucionario bajo la excusa reivindicativa de saldar las deudas sociales pendientes del pasado.

Han pasado los años y, ciertamente, hay logros sociales, hechos concretos con cifras y obras palpables que mostrar, como es el caso de la Gran Misión de viviendas, del recién modelo de recuperación de vías, plazas, colegios, canchas y otras infraestructuras a nivel nacional en el marco de la Misión Venezuela Bella, que permiten observar una inversión pública y generación de empleos directos e indirectos que han ayudado a mover la economía en tiempos de crisis, bloqueos y medidas coercitivas unilaterales por parte del imperialismo estadounidense y sus aliados.

No obstante, la estructura económica aún sigue siendo la misma desde hace 100 años atrás, porque las relaciones de producción no han sufrido cambios notables en el país.

La revolución y el pregón de independencia política y económica en los últimos años no han propiciado el cambio estructural de la economía venezolana. Sigue el poder de los mercados de bienes y servicios, de valores, cambiario, de crédito, monetario, incluso el laboral, dominado por los dueños del capital, sea el Estado o los grandes "cacaos" de nuestros tiempos, tanto los tradicionales como los emergentes.

Si bien es cierto, la industria petrolera venezolana está de capa caída en la actualidad, porque ya no aporta lo suficiente como para apalancar el desarrollo industrial no petrolero como era antes, así como tampoco para financiar la economía importadora actual, vemos que gran parte de las importaciones las financia el capital privado, algo inédito en nuestro país. La era del petrodólar para importaciones ha estado limitada por el bloqueo y persecución financiera internacional. Eso ha obligado al empresariado a buscar distintas formas de financiamiento de inversiones propias del capitalismo a nivel nacional e internacional, es decir, una economía que se rige esencialmente por las llamadas leyes del mercado y por el capital privado.

Asimismo, producto del bloqueo económico, tanto el sector gubernamental como el privado, por sobrevivencia, se han visto en la obligación de coordinar esfuerzos para garantizar los medios y recursos para dinamizar la economía y sacarla de la crisis larga de casi 8 años continuos.

Esa coordinación ha contribuido al uso eficiente del gasto público, del ingreso de las divisas no petroleras (Sistema de Mesa de Cambio), beneficios arancelarios, del uso de los recursos y divisas propias del empresariado, liberación de precios, salarios bajos que garantizan mano de obra barata, entre otros. Son acciones concretas que se han hecho sin los ingresos petroleros forzados por las circunstancias, que no quiere decir que hemos superado el rentismo, porque aún se sigue trabajando para reactivar la industria petrolera y aumentar sus ingresos fiscales.

¿LOS VENEZOLANOS SI PODRÁN LOGRAR SUPERAR LAS DIFICULTADES ECONÓMICAS ACTUALES SIN LOS INGRESOS PETROLEROS?

En primer lugar es fundamental una aptitud optimista ante los problemas actuales. Los venezolanos tenemos que creer que somos capaces de superar el rentismo petrolero. La resolución de los problemas pueden venir desde arriba (desde los líderes del gobierno o de la oposición) o que la sociedad desde su diversidad se siente a debatir sus propias soluciones.

Es reunirnos a dialogar sobre los problemas comunes que afectan a nuestra sociedad, sobre lo que se ha heredado del pasado, de los que se han generado en el presente, de lo que podía ocurrir en el futuro si todo sigue igual al presente, y finalmente, la visión futura de lo que quiere para solucionar esos problemas, los puntos de apoyo que tenemos, y los que se requieren para alcanzar esa visión.

Es el verdadero desafío, sobre todo cuando los actores tienen diferentes perspectivas e intereses. Es la ruptura del escepticismo y el despertar de la conciencia social por la "nueva sociedad" con nuevos rasgos de socialización y de conducta de los actores sociales.

 

 



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Andrés Giussepe

Doctor en Gerencia, Especialista en Política y Comercio Petrolero Internacional y Economista de la Universidad Central de Venezuela. Secretario Nacional del Movimiento Profesionales de Venezuela.

 agiussepe@gmail.com

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