Qué hacer con el petróleo

Creo que estamos viviendo momentos trascendentales de nuestra historia como país. Creo también que el ciudadano común y, principalmente, nuestra juventud, no se ha dado cuenta, no ha concientizado, el inmenso peligro que nos acecha. Permanecemos inocentemente inmersos en resolver el diario devenir, cómo pagar esto o comprar aquello, hablar de las colas que son ahora parte de nuestra rutina diaria, dónde consigo tal medicina, qué llegó a los chinos de la esquina, que la policía forma parte de los bachaqueros y los protege y les da preferencia a la hora de la distribución de los productos porque recibe una tajada del beneficio; estamos dedicados a ver que pasó con el dólar, a cuánto llegó hoy y cuáles son las proyecciones para el futuro; nos interesa saber dónde hacen hoy guarimbas y que calles y urbanizaciones cerraron, a qué estudiante mataron o hirieron (últimamente los calcinan). El Facebook está imposible. Sólo se leen comentarios que siguen una matriz cuyo único fin es desprestigiar al gobierno, repetidos, la mayoría, por compatriotas que ya no residen en el país y por los que aún siguen en él pero que planean marcharse. En cualquier parte se escucha la voz del opositor que aprovecha la situación para resaltar que aparecieron los niños mendigando en las calles, que nunca tuvimos y sufrimos una corrupción e inseguridad como ésta y que los hospitales están desabastecidos y que no hay ni siquiera los insumos más imprescindibles. Últimamente se ha hecho viral el comentario sobre las colas para comprar pan, para concluir con un ¡a dónde hemos llegado! No voy a seguir ejemplificando los pensamientos que están en la cabeza del venezolano de hoy, porque, en el mismo orden de ideas, son muchos y en la mayoría tienen razón. Pero son pocos los que proponen otra solución que no sea tumbar a Maduro o salir a matar chavistas. Ninguno produce una sola idea para producir los dólares que necesita. Es también verdadera la argumentación del gobierno sobre las causas que originaron y continúan originado la ocurrencia de tales desbarajustes en nuestra vida económica y social: Somos dueños de una enorme riqueza material considerada estratégica y de vital importancia para el poder económico, político, militar e industrial del país del norte: Petróleo, gas, oro, coltran y agua, unida a una inmejorable posición geográfica frente al mar Caribe y entrada a la inmensa Amazonía, con lo que ella significa para el mundo. Es verdad lo de la guerra económica, es verdad que se preparan para el zarpazo final; ya estamos suficientemente blanditos, ya nos dieron tanto y tan duro, que nuestra gente lo que quieres es comer y, a pesar del enorme esfuerzo concientizador del Presidente Chávez, éste no fue lo suficientemente largo en el tiempo como para haber logrado en el pueblo venezolano un estado de conciencia capaz, como la del pueblo cubano, de enfrentarse a un verdadero bloqueo económico, a una horrorosa guerra económica a la que no hemos podido ni sabido hacer frente. Dicho esto, quisiera dar mi modesta opinión sobre cómo hacerle frente, si aún nos queda tiempo, al principal problema que enfrenta el gobierno. No es la oposición, no. Todos sabemos de que están hechos y cuál es su rol en esta guerra. De suceder lo peor, serán barridos por el invasor al igual que todo lo demás. No seran útiles para nada después que los marines controlen los campos petroleros y el territorio Orinoco. Los más vivos cobraran sus comisiones y se irán a gastarlas en el extranjero. Ni a ellos ni al invasor les interesa la suerte del pueblo venezolano. No habrá gobierno a quien pedirle dólares preferenciales. Los dólares serán para las transnacionales del petróleo y estas no los regalan. Decía que quería dar mi modesta opinión sobre cómo hacerle frente al problema que nos atormenta, en realidad a los principales problemas, porque son dos: la inflación, que está a punto de convertirse en una hiperinflación, y el bajo ingreso petrolero, la primera como consecuencia del segundo. Una cosa debe quedar clara, somos un país petrolero y dormimos cada noche sobre las reservas de hidrocarburos más grandes del mundo. No es hora de hablar de la era post- petrolera en esta país. No todavía. No estamos ni remotamente preparados para ello. Los Clap y todas estas cosas son ideas brillantes y muy buenas pero como una solución momentánea mientras nos preparamos para bombardear al mundo con petróleo. Ese es nuestro destino. Tenemos petróleo, mucho petróleo, vamos a sacarlo y a venderlo al mundo antes de que otros lo hagan por nosotros. Nos morimos de hambre y nos peleamos internamente porque la angustia se apodera de la gente acuciada por las necesidades. Estamos perdiendo a la juventud a la que educamos y formamos profesionalmente de forma gratuita, pero que se van al norte o a Argentina y Chile, principalmente, en búsqueda de oportunidades de trabajo que aquí no encuentran. Es una realidad que debe ser asumida sin complejos. Sin los dólares del petróleo este país se está desintegrando ante nuestros ojos. Si aumentamos la producción y comienza el flujo de divisas mejorará la situación económica, bajara la presión sobre el precio del dólar, morirá dólar today, habrá dinero para las misiones y para las políticas sociales. ¿No estábamos mucho mejor con el barril de petróleo a cien dólares? Por supuesto que sí. Teníamos dinero y ayudamos a muchos países. ¿Se recuerdan de Argentina y su corralito? ¿Quién los ayudó, no fue Venezuela? Y a Cuba, quien la ayudó? ¿Y a los países islas del Caribe, quien los ayudo? Ahora llegó la hora de ayudarnos a nosotros mismos, ser como China y mirar hacia adentro, hacia nuestras necesidades y cómo satisfacerlas y desarrollarnos. Nadie vendrá en nuestra ayuda. ¿Somos o no somos potencia? Pero no podemos subir el precio del barril de petróleo porque esto depende de muchos factores externos fuera de nuestro control, así que el precio se mantendrá a bajos niveles lo que ocasionará que nuestros problemas por falta de divisas se agudizarán. Entonces, que hacemos? Chávez lo dejó señalado, escrito en el plan de la Patria. Y el actual gobierno lo convirtió en ley de la República. El Plan de la Patria, Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019. Fue promulgado ley de la República, publicada en la gaceta oficial nro 6.118 extraordinaria en fecha 4 de Diciembre de 2013. Ahí está, no es ninguna locura, lo planificó el mismísimo comandante Chávez, cito textualmente: "Plan de La Patria, Segundo Plan Socialista de Desarrollo Político y Social de la Nación, 2013-2019. Metas nacionales para el periodo. Metas macroeconómicas: Producto Interno Bruto: Tasa de crecimiento promedio anual entre 3.0% y 4.0%...........Producción Petrolera: Producción de crudo: 3.3 MMBD para el año 2014. y 6. MMBD para el año 2019." Fin de la cita. Para la fecha actual solo producimos 2.5 MMBD con tendencia hacia la baja. No se ha cumplido ni con lo ordenado por el presidente Chávez ni con el plan de la patria.. Ah!, pero cumplimos con nuestros socios de la OPEP y nuestro compromiso de bajar la producción. ¿ y de que nos sirve, si no tenemos ni para importar las medicinas más necesarias? Es necesario modificar nuestra política petrolera, en una necesidad de vida o muerte del proceso revolucionario. Tenemos lo único que necesitamos: petróleo para tirar para el techo. Si con ello se inicia una nueva guerra de precios, bueno vamos a la guerra. Total, ya estamos en medio de una que tenemos casi perdida. Tenemos la ventaja de las enormes reservas y de la posición geográfica estratégica además de las excelentes relaciones con China que siempre necesitará petróleo y que nos puede pagar con bienes, servicios y tecnología. Ofrezcamos petróleo al mundo entero y negociemos el pago con divisas o con lo que nos sea más necesario. Restablezcamos las negociaciones hasta con USA. si fuese necesario y posible. Primero que nada Trump es un empresario al que le gusta hacer negocios. E iniciemos un plan nacional de concientización política y económica, dejando bien establecido en la Constitución repotenciada que nacerá del proceso constituyente en curso, nuestra condición de país bolivariano y petrolero, con todo el blindaje jurídico, financiero y técnico que nos permita ejercer dicha condición y asegurar la utilización de los recursos de la industria para el desarrollo de la misma y de la sociedad venezolana. La actual CRBV trata el tema del petróleo en dos artículos, el 302 y el 303, asunto que debe ser retomado y modificado dada la insuficiencia de su planteamiento actual y de la importancia que para el país tiene, y ser desarrollado en forma tal, como capítulo completo, que revise todas las aristas que tan importante materia tiene para la seguridad de la soberanía de la nación. Será necesario incrementar a cortísimo plazo la puesta en funcionamiento de los taladros que se necesiten para el aumento de la producción. Para ello será necesario el concurso de los mejores técnicos de que disponga la industria y la formación constante de personal de reserva. Los departamentos de mercadeo de PDVSA deben ser adiestrados y preparados para un cambio de política tan importante así como su alta gerencia. El asunto deberá ser manejado por el alto gobierno como respuesta a la guerra económica. Los acuerdos internacionales de Venezuela, como los realizados con la OPEP sobre baja de la producción, nunca deben estar por encima de los intereses de la nación, como ocurre en los presentes momentos y deben ser revocados. No hay tiempo que perder. Solo un aumento de producción petrolera y su colocación en los mercados internaciones nos permitirá superar el problema de la caída en los ingresos en divisas, de la galopante inflación, y el desabastecimiento que sufrimos. Espero se inicie discusión constructiva respecto a las ideas aquí planteadas.

Abogado

abog.paez.rosales@gmail.com

 

 



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